miércoles, mayo 30, 2007

Maestro

Maestro:

¡Maestro!, tú que trabajas hoy
en bien de esa niñez rural
a ti, que los miras con amor fraternal
dedico estos versos y a tu lado estoy.

¡Maestro!, nunca declines enseñar tanto
a esos niños, que serán los hombres del mañana,
porque son los pilares de la futura raza humana,
no importa si agradecen o te causan llanto.

¡Maestro!, tú eres el forjador del niño,
guíalo por la senda siempre del bien,
porque no olvides que tú también
fuíste formado por un maestro, con cariño.

¡Maestro!, por eso, hoy debes luchar
por hacer que tus niños aprendan,
y aunque a ellos tus desvelos no entiendan,
no claudiques, ¡tú deber es enseñar!.

¡Maestro!, la vida depara muchos sinsabores,
pero hallarás la fe en tu noble trabajo,
para hacer crecer a los de abajo,
para que sus hijos vivan tiempos mejores.

¡Maestro!, tu trabajo es noble por la enseñanza,
tu trabajo es duro, porque encontrarás
vicisitudes mil, ¿más que importa si formarás
un cuerpo, alma y ser con esperanzas?.

¡Maestro!, enseña a todos, no cejes
en tu empeño noble de enseñar,
piensa que un día, este mundo has de dejar,
por eso, enseña a todos, a los creyentes..., a los herejes.

Es todo lo que te digo, amigo Maestro,
no tengo más palabras para decirte
el agradecimiento mío, más quiero pedirte,
¡que enseñes, porque eres como el pan nuestro!.

C. Prof. Adrián Ceballos Tejero

1 comentario:

  1. Anónimo9:06 p.m.

    ¡hola! ¿cómo estás? me da mucho gusto haber encontrado un escrito tuyo, te felicito sinceramente, por la hermosa responsabilidad y amor que tienes a tu carrera. Anita

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