viernes, junio 01, 2007

Imagen Verdadera

Imagen Verdadera

Belleza, plena de luz y encanto
que iluminas mi sendero,
fortaleces mi espíritu e ilusión,
y viertes tus perfumes aromáticos
cual fragancia pletórica de dulzura,
que embriaga todo mi ser
con tu apacible amor.

Tu cabello fulgurante de destellos dorados
emanados de la fuente divina,
caen sobre tus hermosos ojos
que reflejan tu candor y majestuosidad,
proyectando con intensidad
tu dulce y serena mirada,
que deja al descubierto tu sensualidad,
que me deja inerte y deslumbrado.

Tu presencia cautivadora,
alegre, fulgúrea y excelsa,
me invita con placidez
a reposar sobre tu regazo,
y plácidamente fundirnos al unísono
para confundirnos en el firmamento,
como astros que proyectan
incólumes su amor eterno.

Hermosa mujer que bajaste del Olimpo,
deseo tenerte fusionada en mi ser,
poder sentir el efluvio de tu calor
que como los rayos del sol auroral,
me envuelvas suavemente
brindándome tu bendito amor,
y darte el ósculo de mi aprecio.

Te amo, diosa hecha mujer
emperatriz de las estrellas
fuerza impelente
belleza suprema
musa inspiradora
dama de las flores
esperanza de mi ser
majestad divina
princesa del Edén
deidad mía.

Contemplo con profundo silencio,
la radiante sonrisa que esbozas
de tus encarnados labios carmesí,
y el néctar de los dioses
que de ellos emanan con candidez
que quisiera besar con frenesí,
para sentir el beneplácito
de llegar a la cúspide del paraíso.

Deseo disfrutarte como la noche y el día,
el sol, la luna y las estrellas,
la lluvia, la arena y el viento,
el calor del fuego y la naturaleza;
deseo llevarte al cielo,
para coronarte con laureles y guirnaldas,
jazmines, azucenas y rosas,
lirios, tulipanes y orquídeas,
rubíes, zafiros, diamantes y esmeraldas.

Quiero beber tu aliento con avidez,
adorarte sobre todas las cosas,
explorar tu cuerpo venusino,
deslumbrador, monumental e imponente,
absorto quedo por su etéreo pudor;
quiero estrechar la delicadeza de tus manos,
postrarme a tus sagrados pies,
amándote eternamente en el infinito.

Impávido quedo al contemplar tu encanto, atónito al sentir tu ternura,
complacido al observar tu hermosura,
extasiado por la lozanía que proyectas,
jubiloso por contemplar tu lindura,
magnetizado por tu angelical presencia,
derretido por tu sideral figura,
embelesido por tu sacra belleza,
exaltado por el fervor de poseerte,
agradecido por tener la dicha de conocerte.

Ninfa del amor
cielo divino
Venus celestial
regalo de los dioses
inmaculada imagen
amor radiante
excelsa mujer
omnipresencia sagrada.

Invoco tu nombre con vehemencia,
te encuentro en mi mente a cada instante,
desesperado por tu ausencia,
quiero sentirte, abrazarte y besarte,
deleitarme al escuchar tu voz celestial,
ver tus ojos maravillosos,
tu caminar cadencioso,
alabando tu excelente y delineada figura,
aspirar el último hálito de tu aroma,
venerar tu fenomenal grandeza.

Quiero aspirar la fragancia que destilas
por tu piel límpida, suave y tersa,
ungida por el crisol de virtudes
extraídas del manantial del Edén,
que complacientemente disfruto,
anhelo recorrerla palmo a palmo,
absorbiendo la esencia primorosa
que fluye de tu doncellez,
y llegar al éxtasis mágico
al besar tu aterciopelada piel.

Tu preciosidad y gentileza,
me deja como un guerrero sin coraza,
cimbrando mis cimientos con fuerza,
inerme y subyugado a tu gracia,
clamando a los cuatro puntos cardinales,
la devoción gloriosa que te profeso,
rendido y exhausto por tu inteligencia,
para sublimarme ante ti, amada mía.

Más sin embargo, tú eres mi alimento
que rejuvenece y vitaliza mi alma,
como el sagrado sabor a miel del Maná,
que recorre mi sangre por doquier,
dando fortaleza y vigor a mi corazón,
que desfallece al contemplar tu exuberancia,
entregándotelo en una bandeja de aureada,
a punto de llegar al paroxismo total.

Eres como agua en el desierto,
como aire puro en la montaña,
como un abrigo en el desolado frío,
como una sombra en las llanuras,
como la tranquilizadora brisa marina,
como el sol en el estío;
veo el cielo en tu mirada,
la dicha y paz que de ella emana,
no me prives de tu presencia,
porque siento que me asfixio,
muero súbitamente por tu ausencia.

Afrodita terrenal
imagen verdadera
obra perfecta
elixir de la vida
candor eterno
nereida sublime
reina del universo
venerada amada.

Te amo de palabra, pensamiento y corazón.

Fraternalmente

C. L.A.E. Juan Manuel Becerra Casillas

No hay comentarios.:

Publicar un comentario