martes, junio 26, 2007

Obesidad animal

La obesidad en perros y gatos

PhD. José Rogelio Orozco Hernández
PhD. Víctor Octavio Fuentes Hernández
M. en C. José de Jesús Uribe Gómez
Departamento de Ciencias Biológicas Centro Universitario de Los Altos
Universidad de Guadalajara

Introducción
Los animales de compañía (perros y gatos) deben mantener un peso corporal adecuado (saludable), esto necesita de varios factores relacionados con una buena respuesta de su sistema nervioso, y lo expresan en su diario consumo de alimentos. Este comportamiento puede llevarlos a la obesidad, lo que representa un problema para el médico veterinario que deberá atenderlos profesionalmente para evitar complicaciones posteriores tanto a los animales en su salud como en lo moral a sus dueños.
Debemos recordar que en sus orígenes los perros y los gatos no comían diario, estaban sujetos a lo que pudieran cazar. En muchos casos comían una vez a la semana o cada quince días, esto hace que en su instinto se quede la necesidad de comer todo lo que se le ponga al alcance. Pero cuando fueron domesticados, en especial los perros, su alimentación quedó bajo la responsabilidad de sus dueños, y es en este proceso donde los problemas de obesidad en las mascotas toman importancia. Sobre todo en perros apacibles que no son muy activos y que son considerados como buena compañía para el hogar.
La obesidad se caracteriza por acumulación de grasa en ciertas regiones del cuerpo, provocando que el individuo aumente su volumen corporal en un 20% o más, lo que deteriora las funciones del organismo en lo general.
Se ha observado que entre el 20 y el 40% de los gatos domésticos o mascotas presentan cierto grado de obesidad sin llegar a ser un caso médico, es decir, que se podría considerar “normal”. Los gatos mestizos son más susceptibles a este problema que los de razas denominadas “puras”. Existe mayor incidencia de obesidad en las hembras con relación a gatos machos, sobre todo en hembras ovarioectomizadas y machos castrados. El problema de obesidad es igualmente mayor en animales de mediana edad que en animales jóvenes.
No es común denominador que las personas obesas posean mascotas obesas. Sin embargo, existen factores relacionados a la alimentación de los dueños que se reflejan en la salud de la mascota como en el caso de los perros y gatos domésticos. La causa principal de la obesidad en estas especies es la relación directa entre el exceso en el consumo de energía (carbohidratos y grasas) y la falta de actividad física.
Esta situación es el resultado de diversos aspectos de la fisiología del animal como respuesta al proceso anterior, sobre todo en casos de enfermedad relacionados con el centro de la saciedad a nivel cerebral y por alteraciones del metabolismo de los glúcidos y de lípidos o grasas. Lo anterior se puede medir a nivel sanguíneo determinando los niveles de glucosa (glicemia) y/o de lípidos (lipidemia). Las señales que recibe el cerebro del animal, por la estos nutrimentos son poco duraderas y son activadas por la ingestión, que depende de las propiedades químico – físicas y organolépticas (olor color sabor y textura) del alimento que consume la mascota. Estos mecanismos tienen especificidad, ya que el consumo se ve afectado positivamente por la presencia de alimentos nuevos en animales previamente saciados. Además, la concentración energética del alimento tiene un fuerte impacto sobre el consumo,
En el proceso de obesidad intervienen las hormonas denominadas metabólicas (tiroxina, somatotropina, cortisol, insulina, glucagon) que son las que modulan el consumo del alimento por el animal. Por otro lado el fotoperíodo (las horas luz del dia, mas horas en verano y menos en invierno) también tienen un impacto sobre el consumo de la mascota ya que se relaciona con la estimulación de la glándula pineal y la secreción de melatonina.
También se puede considerar la raza (alto potencial genético), algunas mascotas ganan peso al almacenar grasa (obesidad) por un consumo elevado de alimento al buscar cubrir sus requerimientos nutricionales de crecimiento y/o a que heredan mayor número de células adiposas en su cuerpo que actúan como almacén de lípidos. La sobrealimentación de la mascota desde que nace genera una hiperplasia y una hipertrofia (mayor tamaño) de las células adiposas, por lo que se puede considerar causa importante en la presentación de la obesidad en las mascotas mencionadas. En cambio la obesidad en adultos se debe exclusivamente al aumento del tamaño de dichas células.
La obesidad hiperplásica (mayor número de células) es muy difícil de tratar ya que el exceso de adipocitos mantiene el estímulo constante para acumular lípidos y a la secreción de leptina (hormona) que genera una cierta resistencia a su metabolización.
La naturaleza y comportamiento de las mascotas presentan picos de actividad intensa, caracterizados por exploración ambiental, cacerías y juego, relacionados con un incremento en el consumo de energía. Pero el ser humano al cambiar su estado natural, los somete a confinamiento (falta de actividad física), lo que se relaciona con un estilo de vida sedentario del dueño, destinando mayor tiempo al descanso y un mínimo de actividades que implican gasto de energía. Aunado a lo anterior, se les ofrece alimento apetecible y fácilmente digestible, e incluso sobras de mesa ricas en glúcidos y grasa, los cuales difícilmente cubren los requerimientos de acuerdo a su etapa de crecimiento y por lo tanto a la acumulación de lípidos en su cuerpo.
Por otro lado, este confinamiento al que son sometidos les provoca ansiedad e incluso comportamientos obsesivo-compulsivos que incrementan el consumo de alimento, lo anterior pudiese necesitar la ayuda de un veterinario especialista. El condicionamiento provocado por el dueño cuando le ofrece a su mascota residuos de mesa o sobras de comida, hace que esta fije y ritualice la presencia del dueño con comida suculenta, pero poco o nada nutritiva.
Para tratamiento de los casos de obesidad se debe considerar que el sistema nervioso “defiende” el tamaño de las células adiposas. Por lo tanto obligar a disminuir el peso a un obeso ocasionará irritabilidad, depresión e inactividad (sería como hacerle pasar hambre a un individuo normal). Para evitar lo anterior y disminuir de manera gradual la obesidad en la mascota: se deberá separar en un espacio individual a los animales para controlar el consumo de alimento; ofrecer de manera gradual un alimento palatable bajo en energía (menos grasas y carbohidratos) sin descuidar los requerimientos del animal. Pero sobre todo que el propietario y su familia se solidaricen y estén conscientes de que su mascota presenta un problema de sobrepeso y colaboren en la resolución del padecimiento. Además, vigilar constantemente el programa de alimentación y llevarlo a supervisión periódica por un Médico Veterinario especialista.

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