martes, julio 24, 2007

Cruce de razas

Necesario cruce de tres razas para producir ganado lechero

Por Víctor O. Fuentes, Jesús Uribe
Rene Sahagún
Hugo Moreno
Raymundo Velasco
Centro Universitario de los Altos
Universidad de Guadalajara

Entre los productores de leche siempre existe la inquietud de cruzar su ganado para obtener mejor. Desde el punto de vista genético y en lo observado diariamente, la raza Holstein presenta una baja en su reproducción, situación bien documentada. De la misma manera, en las razas lecheras del mundo se ha observado que tienen menos problemas que las Holstein, sobre todo en el momento del parto y en la presencia de abortos.
En años recientes las complicaciones al pos parto en las Holstein se han hecho presentes en la mayor parte de los ambientes; motivo por el cual los productores lecheros se ven forzados a darle mas importancia al manejo de las vacas durante el pre parto y el pos parto. Las vacas Holstein siguen siendo las mas grandes en tamaño debido a la selección genética y es común que su tamaño grande les quita posibilidades de sobrevivencia en los establos donde el tamaño de los corrales es muy pequeño o no adecuado. El efecto combinado de estos factores hoy en día, resulta en menos partos durante la vida productiva de los Holstein de pura raza.
Desde el punto de vista global la raza Holstein se ha vuelt mas consanguinea con el tiempo. Se hace cada vez mas posible que las cruzas de los toros y las vacas sean mas consaguíneas con el tiempo. Las consecuencias de la consaguinidad en su mayor parte no son muy notorias o se encuentran enmascaradas. La consanguinidad le roba dinero al productor lechero por causa de los abortos, la disminución en la fertilidad de las vacas, la baja en la resistencia a las enfermedades y el acortamiento de la vida productiva del hato. La disminución de la fertilidad en las vacas es una de las principales consecuencias de la consanguinidad, porque los embriones consanguineos pueden ser no viables y se expulsan. Las preocupaciones de la consaguinidad se eliminan con las cruzas.

¿Cuántas razas se deben usar en los sistemas de cruzas?

El vigor hibrido que se obtiene con los sistemas de cruzas difiere tremendamente de acuerdo con el número de cruzas que se incluyen en la rotación. En el cuadro 1 se hace una revisión del vigor hibrido para cada generación de las cruzas en las que se incluyen 2, 3 y 4 razas. El vigor hibrido promedio durante las primeras cuatro generaciones de 2, 3 o 4 cruzas de razas es de 72%, 91% y 97% respectivamente. Lo que significa que el movimiento de 2 a 3 razas aumenta el promedio del Vigor hibrido en un 19%, sin embargo el añadir una cuarte raza los aumentos promedio de vigor hibrido solo es de 6%.
Una vez que los productores lecheros se acostumbran a valorar el valor hibrido por medio de las cruzas, entonces tienden a preferir ganado lechero que mantenga por lo menos el 75% del total del valor hibrido en todas las generaciones. Para los sistemas de cruzas de dos razas (donde el F1 es cruzado hacia atrás con una de las dos razas originales), el valor hibrido se precipita hasta el 50% en la segunda generación. Después de ocho generaciones, el valor hibrido llega a una cima de 67% cuando se usan solo dos razas para las cruzas, sin embargo, cuando se usan tres razas en una rotación fija el valor hibrido llega a una meseta de 86%. Los sistemas de cruzas donde se utilizan solo dos razas, limitan el impacto del valor hibrido, mientras que los sistemas de cruzas que usan mas de tres razas tienden a limitar el impacto de las razas solas con alto merito para necesidades especificas. De ahí el porqué el uso de tres razas es el número correcto a utilizar un una rotación fija para los sistemas de cruzamiento en el ganado lechero.
Muchos discuten que los sistemas de cruzas son confusos, pero esto no es siempre el caso. Cuando se utilizan tres razas en una rotación simple de tres razas, un sistema de etiquetas de colores elimina la necesidad del uso de papel o de bases de datos electrónicos. Las becerras que han sido empadradas con la raza “A” son etiquetadas con una etiqueta azul, las becerras empadradas con la raza “B” se marcan con una etiqueta amarilla y las becerras empadradas con la raza “C” se etiquetan con color naranja. Entonces cuando los empleados observan una etiqueta azul, saben que el semen de la raza “B” es para esa becerra o vaca y las crias de esa vaca o becerra son del padre de la raza “B”. De manera similar, cuando los empleados ven una etiqueta amarilla, cruzan al animal con semen de la raza “C” y las crias de esa madre son hijas de la raza “C”. Finalmente los animales con etiquetas naranja se cruzan siempre con semen de la raza “A”, y todas las crías de esas vacas son hijas de la raza “A”. Este es un sistema de identificación de montas y razas muy sencillo, y es mas fácil que hacer los calculos de los coeficientes de consaguinidad en el momento de la monta, lo cual es esencial solo cuando se hacen cruzas con una sola raza.

Recomendaciones

Las cruzas deben ser consideradas como un sistema de empadre que complementa la mejora genética entre las razas. El uso continuo de toros probados y de las pruebas de progenie es una medida crítica para el mejoramiento genético cualesquiera que sean los sistemas de empadre. El vigor hibrido es un bono con el que los productores lecheros pueden contar; además de los efectos positivos de los genes individuales obtenidos cuando se usan toros probados dentro de la raza.
Los sistemas de cruzas deben de hacer uso de tres razas. El uso de solo dos razas limita tremendamente el impacto del vigor hibrido, lo que es en especial cierto para la primera generación cruzada hacia atrás. La cruza hacia atrás en una hembra de primera cruza (F1) con un empadre por inseminación de una tercera raza proveniente de las que se originó es muy poco aconsejable. La inseminación con un toro de una tercera raza debe ser la escogida a usar antes de regresar al uso para la cruza una tercera raza escogida de las dos originales previas, para la generación siguiente. Los productores lecheros deben escoger con cuidado tres razas de los sistemas de cruza que sean óptimas para las condiciones productivas de sus hatos.

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