miércoles, julio 04, 2007

Día Mundial del Medio Ambiente

Por Yordanis Puerta de Arma
Habana, Cuba

Sentado una de estas tardes en uno de los parques de nuestra ciudad me encontré con un amigo de la adolescencia, comenzamos a recordar aquellos años en que no pocos lo tildaban de loco y desquiciado por andar con una mochila al hombro, según él, en defensa del medio ambiente.
Quince años después creí oportuno compartir algunas reflexiones con este muchacho de hablar rápido y veloz como sus propias ideas.
Se imponía una primera interrogante: ¿por qué vivir con una obsesión a cuestas?
La protección del medio ambiente -preferiría decir ambiente, - la defensa de la vida en el planeta, ha marcado de manera significativa mi vida, como bien tu dices, han sido más de 15 años de trabajo comprometido con la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo, un modelo en el que hombres y mujeres comprendan la importancia de vivir en equilibrio con la naturaleza para legar a las futuras generaciones un mundo mejor.
¿Entonces, después de tanto tiempo estudiando el ambiente, y de existir incluso contradicciones al definir este término qué es para ti el medio ambiente?
Actualmente existen cientos de definiciones, sin embargo, el ambiente puede ser definido como la interacción entre el hombre y la naturaleza, donde se incluye un conjunto de factores bióticos (microorganismos, plantas y animales, incluido el hombre como especie biológica), abióticos (suelos, radiación solar, agua y aire), así como socioeconómicos (donde debo destacar los factores psicológicos y sociológicos).
Lamentablemente muchos ven el ambiente como sinónimo de naturaleza (elementos bióticos y abióticos) o de contaminación, otros se conforman con decir que es todo lo que nos rodea, sin preguntarse que es todo lo que nos rodea.
¿Me hablas de un nuevo paradigma de desarrollo, te refieres al desarrollo sostenible?
Exactamente. Este término reconocido oficialmente en 1992 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo o Cumbre de Río como también se le conoce define el desarrollo sostenible como la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la satisfacción de las necesidades de las futuras generaciones. Como el término ambiente ha sido manipulado políticamente por su ambigüedad, me atrevería a decir que el desarrollo sostenible es un proceso en el que de manera sostenida se eleva la calidad de vida de las personas, logrando un equilibrio entre lo ecológico, lo económico y lo social, es decir, por ejemplo, que obtengamos alimentos para satisfacer nuestras necesidades mientras el excedente lo comercializamos y la familia recibe ganancias económicas siempre sin degradar el recurso suelo, haciendo un uso racional del agua de regadío y aplicando productos orgánicos como fertilizantes y control de plagas y enfermedades.
¿A tú criterio, cuáles son los principales problemas ambientales que enfrenta hoy la humanidad?
Numerosas son las amenazas que asechan hoy a la humanidad, resultado de su propia irracional manera de pensar y actuar. Me atrevería a decir que el principal problema ambiental que enfrentamos es la guerra, sí, la guerra, porque como dijera Martin Luther King: "el hombre ha aprendido a volar como las aves y a nadar como los peces, pero no ha aprendido el arte sencillo de tratar a los demás hermanos, ni la abundancia le ha traído la paz".
Vivimos momentos de mucha violencia, donde prevalecen los intereses injerencistas de las grandes potencias por apoderarse de los recursos naturales de naciones que históricamente han sido espoleadas económicamente, para satisfacer las ansias desmedidas de un mundo que ha dado la espalda, no pocas veces, a una cultura de paz y un diálogo de saberes, un mundo intolerante a la diversidad y que jamás ha reconocido el derecho de todos a la vida.
Vemos arder los pozos de petróleo en el medio oriente, miles de vidas humanas mueren cada año en defensa de sus intereses, se pierde entre las llamas un patrimonio histórico milenario y cientos de toneladas de dióxido de carbono y otras sustancias son emitidas producto de la combustión del oro negro a la atmósfera para intensificar el cambio climático, pues continúa el calentamiento de la tierra y con ello a cada minuto aparece un nuevo reto para el hombre, en franco desafío a su propia supervivencia.
Extensa sería la archifamosa lista de los problemas ambientales que enfrenta la especie humana en el siglo XXI, entre los más recurrentes: la deforestación, la pérdida de la diversidad biológica, la degradación de los suelos, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, el abasto de agua potable, la proliferación de enfermedades infesto-contagiosas producto al deterioro ambiental de los asentamientos humanos, todo resultado de un proceso histórico donde ha prevalecido un modelo consumista, en el que la naturaleza se ha visto de modo utilitarista, como proveedora de recursos y como enorme basurero capaz de absorber todos nuestros desperdicios.
¿Querido amigo, en medio de esta situación que propuestas de solución darías?
Ciertamente la situación se ha hecho muy compleja, ojalá y tuviera una barita mágica para dar una receta capaz de terminar con esta realidad, sin embargo no todo esta perdido, aun nos queda mucho por hacer, si somos capaces de reconocer el compromiso que cada uno tiene con la vida en el planeta.
De lo que se trata es de comenzar por nuestra propia manera de actuar. Se requiere de un cambio de conducta a lo individual y a lo colectivo, de hacer conciencia sobre la posibilidad que tenemos todos de modificar los patrones de producción y consumo, responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente. Cuando reconozcamos ese espacio que constituye la familia: el hogar, por donde debemos comenzar las transformaciones, entonces estaremos en el camino hacia la construcción de un mundo mejor.
El cambio tiene que comenzar por nuestra propia manera de ver la vida, por la forma en que nos relacionamos con los demás, por el respeto y el amor que debe distinguir las relaciones entre padres e hijos, entre hermanos, entre los seres humano. Si no aprendemos a amarnos a nosotros mismos, es imposible que seamos capaces de amar la naturaleza, que seamos capaces de amar todo lo que nos rodea.
Antes de terminar la charla con este amigo, quise pedirle una última reflexión a la que respondió:
Recuerda: "mirar al futuro requiere, cuando menos, alguna reflexión sobre el pasado y una buena comprensión del presente, hagámoslo a lo individual y luego compartámoslo con nuestra familia y amigos, seguros de que lo que seamos capaces de hacer hoy por este mundo, será el futuro mañana de nuestros hijos".


Yordanis Gerardo Puerta de Armas (Sancti Spíritus, 1980). Graduado en la Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana, 2004. Especialista en Medio Ambiente y Desarrollo. Coordinador General de la Red Estudiantil Iberoamericana de Medio Ambiente (1999-2003). Representante para América Latina y el Caribe del Consejo Asesor Juvenil del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (2001-2003). Autor de más de 10 proyectos de investigación; ha participado en más de 40 eventos científicos a nivel nacional e internacional, recibiendo más de 15 premios, entre estos el Premio Nacional Anual del CITMA para Jóvenes Estudiantes, Tecnólogos y Científicos (2004) y dos Sellos Forjadores del Futuro (2000, 2005). Actualmente trabaja como profesor en el Centro Universitario "José Martí Pérez" de la ciudad de Sancti Spíritus y se prepara para la defensa de su tesis de maestría.

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