viernes, julio 06, 2007

Desde Chicago

Miguel Martín Cisneros

Por José Alvarado Montes

El escribir es un reto mayúsculo para el novelista, lo es más para el historiador. Algunos se preocupan por describir procesos, exaltar ideologías, apilar documentos y hasta elaborar estadísticas y abandonan el acto fundamental de la historia, de su materia prima que es el ser humano de carne y hueso, de sentimientos e inteligencia, cualidades y defectos, un claro ejemplo lo tenemos con el relato que se enseñaba en la escuela, respecto a la conquista de América. La llegada de los españoles no fue una leyenda negra, sino una triste y sangrienta realidad, ya que dicha invasión produjo uno de los acontecimientos más horribles de la historia humana, ya que provocó el exterminio de las sociedades indígenas que llevaban miles de años en estas tierras y que no hubo nunca la menor intención de entenderlas, sino tomar su oro, violar sus mujeres, matar hombres o ponerlos a trabajar como esclavos. Aunque oficialmente llamada una cruzada evangelizadora, a fuerza de espada cañonazos y perros de guerra.
La conquista de América fue un exceso sanguinario, Fray Bartolomé de las Casas se horrorizó cuando se exterminaron a más de 20 millones de indios en las tierras conquistadas y comenzó a denunciar tanta crueldad.
Miguel Martín Cisneros escribió recientemente un libro al que tituló México a través de sus dirigentes 'lo que no se dijo' y a través de 285 páginas analiza las acciones de las que tuvieron en sus manos el presente y el futuro de México con hechos que no se tocan en historia oficial.
En su obra no omite nada por extraño y exótico que parezca pero tanto en Europa como en América, los historiadores estuvieron muy cerca del poder y fortuna. La mayoría de ellos llegó a la Política en una forma prominente. Fueron dueños de minas, haciendas y mil usos como políticos. Como Fray Servando Teresa de Mier, entre otras cosas, acaparador de tierras y presta nombres en Texas.
Carlos María Bustamante, fue varias veces legislador. Lorenzo de Zavala: diputado, ministro, gobernador, vicepresidente y promotor de la separación de Texas. José María Luis Mora, diputado e inventor del primer gobierno liberal.
Lucas Alamán, miembro de varios gabinetes presidenciales y rico industrial.
Vicente Riva Palacio, general y gobernador de su estado, Manuel Payno, ministro. José María Vigil, Fernando Ramírez, Justo Sierra, y muchos más que como funcionarios de alto nivel, ninguno escapó a la condición de su alta investidura, razón de que la historia de México esté llena de errores y engaños mal intencionados pero bien pagados.
Don Miguel Martín radica desde muchos años en la ciudad de Chicago y cualquiera que haya sido el motivo de abandonar su pueblo Salinas de Hidalgo, San Luis Potosí, siempre ha respetado la forma lícita de ganar el sustento. El recuerdo de su terruño lo lleva muy pegado a su corazón, anhelando como muchos regresar al lugar que tanto quieren, lejos de casa los recuerdos son reconfortantes que ayudan a sobrellevar la nostalgia, su interés por la historia patria lo llevó a consultar otras fuentes y otros autores y despejó lo que no se dice en lo oficial. Don Miguel no es un autor profesional pero tuvo la valentía de escribir libremente; se debe saber de sus gobernantes. Su libro es valioso, escrito sin adornos, pero sí con sentimentalismo, ya que el historiador no es juez, la historia no se juzga, no busca culpables ni inocentes, no reparte elogios ni reproches, ya que en asuntos históricos las opiniones personales carecen de importancia.
México a través de sus gobernantes, lo que no se dijo, es un libro digno de leerse, su autor, Miguel Martín Cisneros.

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