miércoles, noviembre 28, 2007

Nochebuena

La Noche Buena y El Niño Dios

Después de los inicios de las celebraciones decembrinas en el siglo XVI, una reseña en el "Diario de Gregorio M. Guijo" en 1650 nos relata los festejos de la Navidad: Dicho día, todos los vecinos de la ciudad pusieron en las ventanas de sus casas un bulto de Nuestra Señora y otras pinturas de su Majestad en lienzos, de particular devoción, y adornaron de muchas luces, con que siendo de noche muy obscura estaban las calles muy claras, y fue de mucha devoción; y se juntaron mulatos, negros, mestizos e indios en los cruces de esta ciudad, y a voces rezaban el rosario de nuestra Señora, de rodillas, y por las calles iban los muchachos en cuadrilla, mucha cantidad de ellos, y personas de todas edades.

En tanto los relatos del siglo XIX nos muestran que la Nochebuena se festejaba de manera parecida a la actualidad. Se celebraban tanto la misa de aguinaldo como la de gallo y las posadas ya se habían separado del ritual religioso. La misa de aguinaldo se celebraba por la mañana, durante el novenario y la segunda a las 12 de la noche del día 24. Las primeras no tienen hoy el carácter que antiguamente las distinguía, como era la música de las murgas y los versos que se cantaban.

Hoy ya no se acostumbra ir a la misa de aguinaldo. La Nochebuena es una celebración estrictamente familiar, se organiza la posada con los mismos ritos y cantos que los descritos anteriormente hasta que llega el momento de “acostar al niño”. La figura del Niño Dios suele ser llevada por una o dos jovencitas en una canasta, charola o lienzo; se forma una procesión de los asistentes, quienes entonan canciones de cuna y villancicos y después el Niño Jesús es acostado en el pesebre, donde permanece hasta el dos de febrero. Anteriormente se acostumbraba que el sacerdote, amigo de la familia acostara al niño.

Existen muchas canciones de cuna para la ocasión. La que más comúnmente se entona es la siguiente, de la cual se reproducen algunas estrofas:

A LA RORO NIÑO /A LA RORORO/ TE OFREZCO
MI VIDA /Y MI CORAZÓN/.
A LA RORO NIÑO/ A LA RORO YA/ DUERMETE
MI NIÑO/ DUERMETE MI AMOR/.
TIENES LOS OJITOS/ DEL COLOR DEL CIELO/
QUE SON DE LOS HOMBRES/ AMPARO Y
CONSUELO/.
NACISTE ENTRE PAJA/DE HUMILDE PORTAL/ Y
A LIBRARNOS VIENES/DE PECADO Y MAL/.
NOCHE VENTUROSA/NOCHE DE ALEGRÍA/
BENDITA LA DULCE/ DIVINA MARÍA/.
COROS CELESTIALES/CON SU DULCE ACENTO/
CANTEN LA VENTURA/ DE ESTE MOMENTO/.

Con esta música, el Niño Dios es acostado en su cuna, después de que cada invitado lo ha besado, la familia permanece alrededor del nacimiento cantando villancicos. Estos han evolucionado a lo largo del tiempo, aunque no se deja de interpretar el “Adeste fidelis" y "Noche de Paz", los llamados clásicos, surgen otros como:

CANTAREMOS, CANTAREMOS/ LA VERBENA,
LA VERBENA/ QUE ESTÁ NOCHE ES NOCHEBUENA/
NOCHE DE FELICIDAD/. POR EL NIÑO
BRINDAREMOS/ POR SU GLORIA Y ESPLENDOR/
TIN TIN, TIN/ ENCANTADOS APUREMOS/ TIN TIN, TIN/ SABROSO LICOR/

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