domingo, noviembre 04, 2007

Villa

Francisco Villa

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José Doroteo Arango Arámbula, más conocido como Francisco Villa y Pancho Villa (n. San Juan Del Rio, Durango, 5 de junio de 1878 - † Hidalgo del Parral, 1923) fue uno de los jefes de la Revolución mexicana, cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen de Victoriano Huerta. Murió asesinado en Hidalgo del Parral, Chihuahua. Huérfano, tuvo una infeliz niñez y una conducta muy rebelde en la adolescencia, fue leñador, agricultor y comerciante, antes de hacerse militar revolucionario. Durante la Revolución era conocido como "El Centauro del Norte, algo curioso es que tiempo antes de morir, ya retirado de la milicia, se fue a vivir a cd. Parral, en el estado de Chihuahua para pasar el resto de su vida, y segun sus propias palabras comentaba con frecuencia "Parral me gusta hasta pa' morirme" (lugar donde fue asesinado.) por eso se le atribuye aunque haya nacido en Durango a la ciudad de Parral. donde año con año hacen un simulacro del ultimo paseo, asesinato, funeral.
Sus padres fueron Agustín Melgar y Kasimira Covadonga Nunes. De extracción humilde, no tuvo acceso a la educación escolar. Al fallecimiento de su padre su situación económica empeoró; por lo que trabajó de pastor alemán y labrador. Por un tiempo fue un bato lokoo que se dedicaba a puros chantajes. A divertir a los niños del hospital, después se volvió un payasito y rompiendo su carrera se convirtió en un borracho que toma puras caguamas de las meras buenas.
¿Otras versiones del por que Pancho Villa?
Existen diversas versiones acerca del origen del mote de Pancho Villa:
1.- Una es que cuando este se encontraba fugitivo de la ley, él fue rescatado por una pandilla de bandidos encabezada por un hombre llamado Francisco Villa, quien lo recogió y lo alimentó. Al no tener adonde ir, Doroteo empezó a operar con esta pandilla asaltando pueblos y delinquiendo en otras áreas. Por su lealtad se ganó la confianza del jefe de la banda. En una ocasión Francisco Villa (jefe de la banda) sufrió una herida de bala por lo que, agonizando, nombró a Doroteo Arango como jefe de la pandilla de bandidos. Fue entonces que Doroteo cambió su nombre «Francisco Villa», a petición de la banda que ahora él encabezaría. Continuaron realizando actos de vandalismo regresando a la hacienda donde Doroteo había matado a Agustín López Negrete, donde el cuñado del fallecido lo buscaba para matarlo. Doroteo Arango (ahora bajo el nombre de Francisco Villa) acabó con la vida de su rival y los hombres de éste, empezando a seguir una causa en defensa de la clase obrera que era fuertemente explotada al punto de comparación con la esclavitud.
2.- Otra cuenta que el verdadero padre en realidad es Luís Germán Gurrola, pues Micaela Arámbula, su madre había sido su sirvienta y este al no reconocer a su hijo, fue bautizado por Agustín Arango, quien era hijo natural de Don Jesús Villa, abuelo paterno del muchacho, siendo de él de quien adoptó su apellido, llamándose Francisco Villa .
3.- Y por último existe otra versión que cuenta que una mujer de apellido Arango tuvo amoríos con Jesús Villa, que había pasado de residir en San Gabriel, Jalisco, a San Juan del Río en el estado de Durango, y que de ellos nació Agustín Arango. Aunque éste se debió haber llamado Agustín Villa Arango, se desconocen las causas de por qué Jesús Villa no dio nombre a su hijo y de por qué éste recibió el apellido de su madre. Agustín Arango contrajo matrimonio con Micaela Arámbula y de ellos nace Doroteo Arango. Finalmente, Doroteo Arango retoma el que su padre le contaba era su apellido legítimo para así hacerse llamar Francisco Villa como medida para ocultar su identidad.
Bandidaje:
A partir de entonces inició una vida de bandidaje. Poco después se integró a un grupo de bandoleros jefaturado por Ignacio Parra; con ellos operó hasta que José Solís, miembro de la banda, asesinó a un anciano; entonces Villa se desligó del grupo [cita requerida] y trabajó en la mina de El Verde y como albañil en la ciudad de Chihuahua. La policía reanudó su persecución por lo que Villa volvió a la sierra y a su negocio de robar y vender ganado.
Entrada en la Revolución
En 1910 se unió al movimiento maderista, primero a través de su compadre Eleuterio Soto, y después mediante Abraham González, con quién tenía ligas comerciales. El 17 de noviembre de 1910 atacó la Hacienda de Cavaría; ese mismo día se dedicó a reclutar gente para sus tropas desde un principio. En la lucha armada maderista se distinguió por su audacia y organización. La Revolución Maderista comienza a revelar el ingenio militar de Francisco Villa, en el Tecolote, engaña a las fuerzas del General Navarro poniendo sombreros sobre estacas para simular un contingente mayor, obligando al General Navarro a la retirada. Sobresalió como Jefe de las Batallas de San Andrés, Santa Isabel, Ciudad Camargo, Las escobas y Estación Bauche, contra el General federal Manuel García Pueblita. Además, participó en el mayor triunfo, al lado de Pascual Orozco: La Batalla de Ciudad Juárez, contra el General Juan N. Navarro a quién intentó fusilar incluso en contra de Francisco I. Madero. Después de tomar Torreón por unos momentos, Villa se hace de los primeros trenes de sus fuerzas, que después servirían para transportar grandes contingentes de la División del Norte. Después de intentar tomar Chihuahua y no poder hacerlo, logra su primera gran victoria: La toma de Ciudad Juárez. Esta toma es descrita por Enrique Krauze como una acción de película, mientras una parte de los efectivos distrae a los enemigos, en las afueras de Chihuahua, la otra al mando de Francisco Villa, intercepta y descarga dos trenes de carbón en la estación de Terrazas, sus hombres abordan los vagones y la caballería los sigue por fuera rumbo a Ciudad Juárez, en cada estación, a partir de Terrazas, Francisco Villa apresa al telegrafista y pide instrucciones a la base de Ciudad Juárez fingiéndose el oficial a cargo de los convoyes. La noche del 15 de noviembre de 1913, mientras los soldados y oficiales federales dormían en los cuarteles o se solazaban en las casas de juego, una señal diminuta anuncia el asalto, en un santiamén las tropas villistas toman el cuartel, la jefatura de armas, los puentes internacionales, el hipódromo y las casas de juego. Los periódicos norteamericanos y la opinión pública se sorprenden ante la increíble acción. En la Hacienda de Bustillos sostuvo una entrevista con Madero y recibió el grado de Coronel. Después de la firma de los Tratados de Ciudad Juárez abandonó las armas: entregó el mando de sus tropas a Raúl Madero y radicó en Chihuahua, dedicándose al comercio de ganado.
En 1912 dio muestras de su lealtad a Francisco I. Madero, al rechazar la invitación de Pascual Orozco para rebelarse. Mas aún, retomó las armas para defender al gobierno maderista. Combatió en Chihuahua y Durango, y en Torreón se incorporó a las filas de la División del Norte Federal, que comandaba Victoriano Huerta. A su lado participó en las Batallas de Tlahualilo, Conejos y Rellano. Por su actuación militar fue ascendido a General Brigadier honorario. Victoriano Huerta, receloso de su brillantez a pesar de no ser militar de carrera y molesto por su independencia, con el pretexto de robo de una yegua lo procesó por insubordinación y ordenó su fusilamiento. Madero le salvó la vida, mediante la intervención de su hermano Raúl Madero y de Guillermo Rubio Navarrete. Como alternativa, fue enviado a la Ciudad de México y encarcelado en Santiago Tlatelolco. En su estancia en prisión conoció a Gilbardo Magaña Cerda, quién le enseñó a leer y le puso al tanto de los propósitos e ideales del agrarismo. A finales de 1912, Francisco Villa logró fugarse de prisión con la ayuda de Carlos Jáuregui, escribiente del juzgado de la cárcel. Tomó rumbo a Guadalajara y Manzanillo y logró llegar a El Paso, Texas. En el camino, el gobernador José María Maytorena le ayudó con dinero para proseguir su fuga. Ante los asesinatos de Francisco I. Madero y Abraham González en febrero y marzo de 1913, decidió retomar las armas contra el gobierno de Victoriano Huerta ante los llamados de los líderes militares del norte, encabezados por el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza que llamaban a levantarse contra el usurpador. Ayudado una vez más por Maytorena, cruzó la frontera y se internó en Chihuahua. Con una fuerza de escasos nueve hombres inició su participación en el movimiento constitucionalista.

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