lunes, diciembre 31, 2007

Para meditar

Una historia que estremece

Por Enrique Sigala Gómez

En una cena de beneficencia para una escuela de niños
con capacidades especiales, el padre de un estudiante
pronunció un discurso que nunca Será olvidado por las
personas que lo escucharon.

Después de felicitar y exaltar a la escuela y a todos
los que trabajan en ella, este padre hizo una pregunta:
'Cuando no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza,
el orden natural de las cosas alcanza la perfección.

Pero mi hijo, Herbert, no puede aprender como otros
niños lo hacen.

No puede entender las cosas como otros niños.
¿Donde está el orden natural de las cosas en mi hijo?

La audiencia quedó impactada por la pregunta.

El padre del niño Continuo diciendo: 'Yo creo que
cuando un niño como Herbert, física y mentalmente
discapacitado viene al mundo, una
oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta, y
se manifiesta en la forma en la que otras personas
tratan a ese niño'.

Entonces contó que un día caminaba con su hijo Herbert
cerca de un parque donde algunos niños jugaban
baseball. Herbert le pregunto a su padre:

'¿Crees que me dejen jugar?'

Su padre sabia que a la mayoría de los Niños nos les
gustaría que alguien como Herbert jugara en su equipo,
pero el padre también entendió que si le permitían
jugar a su hijo, le darían un Sentido de pertenencia
muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros
a pesar de sus habilidad especiales.

El padre de Herbert se acerco a uno de los niños que
estaban jugando y le pregunto (sin esperar mucho) si
Herbert podría jugar.

El niño miro alrededor por alguien que lo aconsejara y
le dijo: Estamos perdiendo por seis carreras y el juego
esta en la octava entrada. Supongo que puede unirse a nuestro
equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena
entrada'.

Herbert se desplazo con dificultad hasta la banca y
con una amplia sonrisa, se puso la camisa del equipo mientras su
padre lo contemplaba con lágrimas en los ojos por la emoción.

Los otros niños vieron la felicidad del padre cuando
su hijo era aceptado.

Al final de la octava entrada, el equipo de Herbert
logro anotar algunas carreras pero aun estaban detrás
en el marcador por tres.

Al inicio de la novena entrada, Herbert se puso un
guante y jugo en el jardín derecho.

Aunque ninguna pelota llego a Herbert, estaba
obviamente extasiado solo por estar en el juego y en
el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras su padre
lo animaba desde las graderías.

Al final de la novena entrada, el equipo de Herbert
anoto de nuevo. Ahora con dos 'outs' y las bases
llenas la carrera para obtener el triunfo era una
posibilidad y Herbert era el siguiente en batear.

Con esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear y
renunciar a la
posibilidad de ganar el juego? Sorprendentemente,
Herbert estaba al bate.

Todos sabían que un solo 'hit' era imposible por que
Herbert no sabia ni como agarrar el bate
correctamente, mucho menos pegarle a la bola.

Sin embargo, mientras Herbert se paraba sobre la base,
el 'pitcher', reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder
para permitirle a Herbert un gran momento en su vida,
se movió unos pasos al frente y tiro la bola muy
suavemente para que Herbert pudiera al menos hacer
contacto con ella.

El primer tiro llego y Herbert abanico torpemente y
fallo.

El 'pitcher' de nuevo se adelanto unos pasos para
tirar la bola suavemente hacia el bateador.

Cuando el tiro se realizo Herbert abanico y golpeo la
bola suavemente justo enfrente del 'pitcher'.

El juego podría haber terminado. El 'pitcher' podria
haber recogido la bola y haberla tirado a primera base.

Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final
del juego. Pero, el 'pitcher' tiro la bola sobre la cabeza
del niño en primera base, fuera del alcance del resto
de sus compañeros de equipo.

Todos desde las graderías y los jugadores de ambos
equipos empezaron a gritar 'Herbert corre a primera
base, corre a primera' nunca en su vida Herbert había
corrido esa distancia, pero logro llegar a primera
base. Corrió justo sobre la línea, con los ojos muy
abiertos y sobresaltado.

Todos gritaban, '¡Corre a segunda!' recobrando el
aliento, Herbert con dificultad corrió hacia la segunda base.

Para el momento en que Herbert llego a segunda base el
niño del jardín derecho tenia la bola...el niño mas
pequeño en el equipo y que sabia que tenia la
oportunidad de ser el héroe del día.

El podía haber tirado la bola a segunda base, pero
entendió las intenciones del 'pitcher' y tiro la bola
alto, sobre la cabeza del niño en tercera base.

Herbert corrió a tercera base mientras que los
corredores delante de el
hicieron un circulo alrededor de la base

Cuando Herbert llego a tercera, los niños de ambos
equipos, y los espectadores, estaban de pie gritando
'¡corre a 'home'! corre'.

Herbert corrió al 'home', se paro en la base y fue
vitoreado como el héroe que bateo el 'grand slam'
y gano el juego para su equipo. 'Ese día', dijo el padre
con lágrimas bajando por su rostro, 'los niños de ambos equipos
ayudaron dándole a este mundo un trozo de
verdadero amor y humanismo'.

Herbert no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno,
sin olvidar nunca haber sido el héroe y haber hecho a
su padre muy feliz, haber llegado a casa y ver a su
madre llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe
del día!

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