lunes, junio 02, 2008

Lee Esle

Problemas visuales que ocultan al amor

Comentarios: laura.esle@hotmail.com

- No me mires así hijo, soy tu madre, me ves como si te hubiera dicho algo extremadamente malo. Es un favor, tu conoces a Jimena es una linda chica…- Dijo Gabriela al tiempo que fue interrumpida abruptamente por su hijo.
- Mamá, está chica es un fenómeno, solo ella y su familia saben porque estuvo tanto tiempo fuera de la ciudad, quizás se convirtió en algo extraño, un monstruo o algo así y querían ocultarla y ahora que ven la oportunidad de…- Ahora fue Gabriela quien interrumpió enérgicamente a su hijo.
- ¡Basta! Eres un chico inteligente y no puedo creer que digas eso de la pobre Jimena. Esta bien, si no quieres salir con ella se lo comunicaré enseguida a Leticia, que sorpresa tan desagradable se llevará después de que habíamos planeado esta cita de bienvenida para su hija. Ahh y para tu mayor información Jimena estuvo fuera del país porque obtuvo una beca para cursar la licenciatura en una Universidad de España- refirió la madre al borde de la indignación a su hijo.
- De cualquier manera no quiero salir con ella, la última vez que la vi era una chica rara, antisocial, insegura de sí misma, llena de acne y más flaca que una tabla, cuando lograba sonreír asustaba al mostrar sus brackets de colores, comía cosas extrañas como soya y germinados de trigo, era torpe en los deportes, se me quedaba viendo como zombie y suspiraba de esa manera extraña…-
- Vaya, lo que son las cosas, y yo que creía que esta chica pasaba desapercibida en tu vida y por el contrario creo que sabes más cosas de ellas que las que sabría cualquier familiar cercano- Gabriela esbozó pequeña sonrisa. Oswaldo se sonrojo y agregó con voz temerosa:
- Bueno, tu y su mamá siempre han sido amigas y desde que yo soy pequeño me he percatada de la forma en la que esta chica me mira y me llamaba mucho la atención-
- Entonces ya te has percatado de sus intereses hacia ti, es una buena persona y además te sorprendería lo mucho que ha cambiado, ayer precisamente acompañe a Leticia al aeropuerto a recoger a su hija e incluso ella quedó fascinada con todos los cambios positivos tanto emocionales como físicos que encontró en Jimena. Yo creo que antes era insegura porque los chicos se burlaban de su apariencia, es normal que en la adolescencia uno tenga cambios hormonales que no siempre nos favorecen…- Oswaldo meditó unos segundos y después respondió:
- Mamá, con perdón de Leticia, tu mejor amiga, pero no creo en los milagros, así como tampoco he creído nunca que ella sea su hija, es que no logro explicarme como ella siendo tan bonita tenga una hija tan fea-.
- Cuando te pones en ese plan testarudo por nada del mundo te puedo hacer cambiar de opinión, pero entonces serás tu quien le diga a Jimena que cancelas la cita, mínimo así la verás y te darás cuenta de la gran oportunidad que estas perdiendo-.
- ¿Pero porque diablos yo? Si tú fuiste quien me enredo en todo esto, no es justo-.
- Pues la vida no es justa Oswaldo, ya deberías de saberlo-. Agregó Gabriela en tono sarcástico-.
- ¿Así mamá? Entonces iré con esa chica y le haré saber que yo jamás estuve de acuerdo con esta cita que nos programaron tu y su madre, y tú tendrás la culpa de que yo la haga sentir mal-. Oswaldo salió agitadamente de su casa cerrando la puerta bruscamente, e inmediatamente se dirigió con cara de enfado a la casa marcada con el número 86 de la calle Cuauhtémoc; tocó el timbre en un par de ocasiones y espero a que alguien abriera.

A penas habían transcurrido unos segundos cuando Oswaldo empuño su mano y la dirigió desesperadamente a la enorme puerta de madera, escuchó una voz tenue que fue más perceptible conforme se aproximaba a la puerta. Cuando se abrió rápidamente la misma, él se enfrentó con la cara más linda de desagrado que había visto en alguien. La chica que le abrió la puerta rápidamente suavizó los gestos, clavó esos profundos ojos castaños en él reconociéndose en su mirada. Y entonces… sucedió, así tan rápido, tan de repente, tan espontáneo, tan natural… así de simple, con una mirada Jimena y Oswaldo encontraron el amor.

- ¿Ji… Jimena?- Dijo Oswaldo nerviosamente. Jimena afirmó tímidamente con la cabeza.
- Mira- Jimena se aclaró la garganta y prosiguió –Le he sacado la verdad a mi mamá y ya se que tu no participaste en eso de la dichosa cita, así que no te preocupes y no te molestes en darme la “bienvenida”- dijo Jimena. Entonces Oswaldo se recargó en el marco de la puerta, hizo esto inconscientemente, sin percatarse de que este movimiento le acercaba “peligrosamente” a ella. Y entonces modulo el tono de su voz y dijo:
- ¿Y que pasa Jimena si quiero tomarme la molestia de darte la bienvenida?- Ella se ruborizó y al mismo tiempo tuvo una sensación agradable, en el fondo siempre había deseado escuchar que él mencionara su nombre de esa manera.
- Pues no te sientas obligado Oswaldo, se que fue idea de tu mamá y de la mía…-
- Pero dejando de lado eso… ¿te gustaría salir conmigo?- preguntó Oswaldo al tiempo que el mismo se extrañaba de las gratas emociones que le provocaba repentinamente Jimena.
- No suena mal- aseguró Jimena, conteniendo las ganas de gritarle que esperaba eso desde hacia más de 10 años.
- Entonces ¿mañana a las 8?- Puntualizó Jimena. Pero inmediatamente Oswaldo le corrigió.
- Para que esperar tanto, aprovechemos el día de hoy… ¿Qué dices si hoy nos vemos a las 8?
- Trato hecho- dijo Jimena sonriendo temerosamente al tiempo que extendía su mano hacia la de él. Él la tomó cálidamente y la beso provocando que el rostro de Jimena cambiara de color.
- Hasta las 8 entonces Jimena- Se despidió de ella soltándole la mano lentamente como si nunca quisiera apartarse de ese lugar.

Oswaldo camino relajadamente hacia su casa, en la entrada su madre preocupada esperaba con una disculpa en su rostro. Cuando vio la cara de su hijo aproximarse hacia ella respiró pacíficamente reconociendo en su hijo la mirada del amor. Él le ofreció sus brazos y le besó tiernamente la mejilla y señaló:

- Mamá ¿Crees en el amor a primera vista?
- Hijo… pero si la conoces desde que tenías menos de 10 años.
- Mamá existen enfermedades visuales como el astigmatismo y la hipermetropía debiste de habérmelo notado. Por cierto… Gracias. Recuérdame siempre hacerte caso.

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