martes, agosto 19, 2008

Almuerzo con Dios

Almuerzo con Dios...

Parábola humana

• Un niño pequeño quería conocer a Dios.

Sabía que tendría que hacer un largo viaje para llegar hasta donde Él vive, así que guardó en su maleta pastelitos de chocolate y refrescos de fruta...
Y empezó su andadura.

• Cuando había caminado unas horas, se encontró con una mujer anciana.

• Estaba sentada en un banco del parque, sola, contemplando en silencio algunas palomas que picoteaban migajas de pan que ella les arrojaba.

• El niño se sentó junto a ella y abrió su maleta.

• Comenzó a beber uno de sus refrescos cuando notó que la anciana le miraba, así que le ofreció uno de ellos. Ella agradecida lo aceptó y le sonrió. Su sonrisa era muy bella, tanto que el niño quería verla de nuevo, así que le ofreció entonces uno de sus pastelillos.

• De nuevo ella le sonrió. El niño estaba encantado, y se quedó toda la tarde junto a ella, comiendo y sonriendo, aunque sin hablar una palabra.

• Cuando oscurecía, el niño se levantó para irse.

• Dio algunos pasos, pero se detuvo; dio vuelta atrás, corrió hacia la anciana y le dio un abrazo.
Ella después de abrazarlo, le dedicó la más grande sonrisa de su vida

• Cuando el niño llegó a su casa, su madre quedó sorprendida de la cara de felicidad que traía.
Entonces le preguntó:
-"Hijo, ¿qué hiciste hoy que te hizo tan feliz?".
El niño le contestó:"¡Hoy almorcé con Dios!"...
Y antes de que su madre reaccionara, añadió:
-"Y ¿sabes? ¡Tiene la sonrisa más hermosa que nunca he visto!"

• Mientras tanto, la anciana, también radiante de felicidad, regresó a su casa.
Su hijo se quedó sorprendido de la expresión de paz que reflejaba en su cara, y le preguntó:
-"Mamá, ¿qué hiciste hoy que te ha puesto tan feliz?".
La anciana le contestó:
-"¡Comí pastelitos de chocolate con Dios, en el parque!"...

Y antes de que su hijo respondiera, añadió:

-"Y ¿sabes? ¡Es más joven de lo que yo pensaba!" ...

• Moraleja:

• Con frecuencia, no damos importancia al poder de un abrazo,

• de una palmada en la espalda,

• de una sonrisa sincera, de una palabra de aliento,

• de un oído que escucha,

• de un cumplido sincero,

• o del acto más pequeño de preocupación...
Mas todos esos detalles tienen el mágico poder de cambiar tu vida o la de los demás, de darle un gran giro y hacerla feliz.
• Todas las personas llegan a nuestras vidas por una razón, bien sea por un tiempo o se quedan para toda una vida.
¡Recíbelos a todos por igual!

¡¡¡ AH, Y NO OLVIDES ALMORZAR SIEMPRE CON DIOS...!!!

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