lunes, septiembre 15, 2008

El primer beso

El primer beso

Comentarios: laura.esle@hotmail.com

Uno puede olvidar el nombre de sus compañeros de escuela, la fecha de cumpleaños de sus mejores amigos, el número de teléfono de algún familiar, los ingredientes de la receta secreta de las deliciosas galletas que preparaba la abuelita, incluso se nos puede llegar a olvidar la fecha actual, pero por nada podremos olvidar aquel primera experiencia en los labios del otro.

Noemí tenía 14 años cuando obtuvo su primer beso. Estaba cursando el tercer grado de secundaria cuando Roberto, un chico de su grupo, le quitó la inocencia a sus labios, ella fue la última en la lista de Roberto que llegó a ser de 6 personas.

Roberto era un chico muy inquieto a sus 15 años, esto era consecuencia directa de dos cosas; la primera de ser el hijo menor de una familia integrada solo por hombres mayores que él, mismos que le hacían participe de sus conversaciones avanzadas de chicas, y la segunda, tenía que ver directamente con su reciente explosión hormonal. En una de esas conversaciones con sus hermanos y con los amigos de ellos, Roberto escuchó que alguien decía que como hombres ellos tenían que procurar dar el primer beso siempre a las chicas, "apurarse" antes de que alguien más lo hiciera, ya que el primer beso tenía un significado trascendental en la vida de las mujeres y que independientemente de lo que pasará en su vida, ellas siempre lo recordarían.

Al día siguiente de esa charla amena entre amigos, Roberto trazó un plan en el que contemplaba besar a más de 3 docenas de chicas, incluyó a chicas de su escuela, algunas vecinas y a algunas de sus amigas, todas respondían a algún gusto particular de él, modificó la lista en un par de ocasiones, y cuando por fin la finalizó pensó que tomando una cosa de cada una entre todas formaban a la chica perfecta. Los ojos de Lupita, las manos de Claudia, las piernas de María, la voz de Silvia, lo buena onda de Araceli, la forma de pensar de Cristina, el aspecto atlético de Miriam, lo divertido de Gabriela, etc.

Como Roberto pretendía besar a las chicas sin su consentimiento, porque él estaba al tanto de que si les pedía el beso muchas se negarían y tampoco podía ser novio de todas, así que optó por hacer un "sacrificio" para apaciguar su consciencia y agregó a su lista a una chica que el creía que con ese beso "le haría el favor". Así que después de darle vueltas al asunto anotó el nombre de Noemí, una de sus compañera de generación, más no de grupo, con la que solamente compartía la asignatura de Expresión y apreciación artística y que cada vez que le tocaba pasar al frente a referir las notas musicales del himno a la alegría que ensayaban para el festival del fin de cursos se sonrojaba y se mantenía cabizbaja pues era en extremo tímida. Roberto no pensó en la reacción que tendría esta chica, sino en el favor que le haría al besarla, incluso buscaría la ocasión de que fuera en público pues según él por su forma de ser difícilmente alguien se le acercaría y el quería darle a ella esa oportunidad de tener algo de que hablar cuando estuviera en preparatoria y de que contará con testigos en caso de que alguien dudara de los hechos.

En realidad, su lista no tenía un acomodo jerárquico, así que empezó besando a quien se le iba atravesando primero. Solo a Noemí pretendía besarla en público, y a las demás en secreto, tampoco quería sobre exponerse. Su primera víctima fue Gabriela, según la descripción de su lista ella era la divertida. Y en efecto, cuando él se la encontró dando un recorrido por las instalaciones de la escuela, ella solo se puso a reír, diciéndole que besaba mejor su perro. Roberto no lo tomo a mal y tampoco cayó en cuenta de que ese también era su primer beso. Después de esto, Gabriela corrió la voz de que Roberto besaba chicas gratis y éste tuvo más de alguna insinuación, pero se limitó a respetar su lista.

Los martes y los jueves Roberto, Noemí y otros 24 compañeros solían ensayar por las tardes para el dichoso festival, de las chicas que ensayaban Noemí era la única que figuraba en su lista, así que se enfocó en ella. No quería besarla enfrente de la maestra pues sabía que habría consecuencias, así que durante dos semanas estuvo planeándolo todo y en realidad fue con la única chica con la que lo hizo de tal modo. Al salir de los ensayos la mayoría de los chicos se dirigían a una cafetería, Noemí a veces iba, a veces no, la espera fue paciente, y un jueves por la tarde ella estaba ahí, sentada con dos chicas más, degustando una nieve de fresa con yogurt natural, él se acercó, observó sus gestos, su pulso se aceleró, el corazón le dio vueltas y sin darse cuenta se encontró caminando hacia ella, inclinando su cabeza y acercando sus labios a los de ella, no reaccionó hasta que sintió un leve empujón, y el paso frenético de Noemí tratando de dejar atrás el lugar. Las amigas y conocidos de Noemí no daban crédito a lo que acababa de suceder. Todo sucedió tan rápido y tan inesperadamente que parecía no haber sucedido. Nadie se atrevía a decir nada hasta que Andrea, amiga de la "agredida" le dijo a Roberto: "Eres un idiota, ¿qué no sabías que tú eres su amor platónico? Acabas de hacerle daño, quizás va a pensar que te estabas burlando".

Después de ese día el no pensaba en otra cosa que disculparse con Noemí, pero ella lo evitaba. Llegó, pasó y se convirtió en recuerdo el fin de cursos, los compañeros de clases y la educación secundaria. Roberto ingresó a una Preparatoria diferente a la de Noemí, prematuramente dio por terminada su misión del primer beso porque en realidad se sintió mal por lo que había hecho.

Pasaron 12 lustros, y después de este tiempo Noemí casualmente pasó por aquella cafetería, quiso recordar la travesura de Roberto y probar un helado de café. Estaba entretenida revisando un mensaje en su celular mientras le servían su helado cuando alguien por la espalda se aproximo a ella y le susurró al oído: ¿Después de 6 años crees que puedas perdonarme? Ella sintió un escalofrío que le recorrió el cuerpo a la velocidad de la luz, entre aquella voz de hombre distinguió la sinceridad de un niño, sonrió y giró para encontrarse con la mirada de Roberto. Lo besó. La besó. Y ese fue su primer beso de amor. Porque el primer beso que se recuerda no es el que se da por azar sino aquel que te hace sentir tantas emociones a la vez que incluso se te olvida un poco respirar.

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