sábado, septiembre 13, 2008

Tapijulapa

Relajarse y disfrutar de los ríos Amatán y Oxolotán en Tapijulapa

II Parte

Aunque se antoja mantenerlo en secreto, Tapijulapa es un pedazo de Tabasco
para compartir.

Sabor provinciano
Lo mejor que tienen los restaurantes aquí es ese sabor casero, el olor a tortillas de coco y una salsa deliciosa, que hay que tratar con respeto pues es algo picosa. Entre los platillos típicos de la región destacan el pejelagarto, una especie exótica con cuerpo de pez y hocico de lagarto; tortas de iguana, pan de plátano, dulce de papaya con zapote, el chocolate y el pozol, una bebida hecha con masa de maíz y cacao molido, que según cuenta la leyenda, quien la prueba se somete al embrujo de regresar continuamente a Tabasco.

No deje de visitar Kolem Jaá
Como parte de la selva media del sureste mexicano, entre cascadas, montañas, cavernas y ríos, a 3 kilómetros de Tapijulapa, está el centro ecoturístico de Kolem Jaá, la visita obligada para los amantes de la naturaleza y las emociones fuertes. Su nombre, que en lengua chol significa: la grandeza del agua, es un tributo a sus cascadas y aguas termales, esparcidas en sus 27 hectáreas, hábitat de más de 200 especies de aves, 500 variedades de plantas tropicales y 300 distintos mamíferos,
insectos y reptiles.

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Este lindo jardín botánico natural hace del mínimo traslado un momento de
esparcimiento, aunque no hay mucho tiempo para la contemplación, pues ofrece un sinfín de actividades. Cuenta con un canopy de 480 metros de largo y 35 de alto y brinda todas las facilidades para practicar ciclismo de montaña, cabalgata, espeleología, descenso en el río Oxolotán, rappel en cascadas, safaris fotográficos, senderismo y tirolesa.

Reserva Ecológica de Villa Luz
Si uno camina durante 20 minutos saliendo del límite de Kolem Jaá, que nunca se sabe dónde empieza y dónde termina, se llega a esta reserva bañada por el agua de manantiales sulfurosos que crean interesantes formaciones de yeso y azufre, además de una extraña biodiversidad de peces ciegos e insectos que bien podrían proceder de otro planeta.

Villa Luz es considerada por los indios zoques como una zona mística donde habitan los espíritus de los dioses de la naturaleza. Si se tiene la oportunidad de recorrerla con un guía, la experiencia es más completa, pues siempre "el primo del amigo" tuvo encuentros con duendes. Personalmente sí les creí, la energía del lugar es vibrante y todo se
puede esperar.

Entre sus numerosas y hermosas cascadas, grutas y exuberante vegetación, vive la Cueva de las Sardinas, también colmada de agua sulfurosa de azul intenso e imponentes tragaluces. El lugar es escenario del ritual de origen prehispánico que se realiza año con año en Semana Santa. La tradicional ceremonia de la pesca de la sardina está dedicada a Chaac, dios de la lluvia, y guiada por los viejos del pueblo de Tapijulapa, quienes solicitan permiso a la cueva para entrar, realizan una ofrenda y una danza para que después se pesquen las sardinas.

Ex convento de Oxolotán
A unos 45 minutos de Tapijulapa, enclavado en la sierra, está el único testimonio de la época colonial en Tabasco con interesantes detalles arquitectónicos. Fue construido de 1550 a 1560 por una orden de dominicos que había llegado de la provincia de los Predicadores de San Vicente de Chiapas. En la actualidad una de sus naves es un museo que expone óleos de la época colonial, escultura de madera estofada y arte-objeto religioso.

Tiene una atmósfera interesante, proveniente de su antigua historia, la belleza arquitectónica que conserva y el afán de la naturaleza de comerse la construcción entera. Por todas las grietas crecen hierbas y por todos los resquicios se introduce la luz del sol.

El territorio tabasqueño guarda celoso, rincones donde un halo de paz se fusiona con la magia de la tradición, todo rodeado por naturaleza virgen.

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