sábado, octubre 04, 2008

Hipócrates

¿Por qué nació el juramento hipocrático?

Dr. Enrique Sigala Gómez P Pediatra-Cirujano Pediatra


El 23 de Octubre se festeja el día del Médico, por tal motivo quiero recordarles amis colegas y las demás personas que leen esta revista el JURAMENTO DE HIPOCRATES, el cual nos leen al ingresar en la facultad de medicina, y después pocos lo recordamos o no lo llevamos a cabo, en estos tiempos modernos, pero también debemos saber como nació.

Apolo, dios supremo de la medicina y médico de los dioses, tenía el poder tanto de mandar epidemias con sus flechas como también de eliminarlas. Todos sus conocimientos médicos los trasmitió al Centauro Quirón. Apolo se enamoró y se casó en secreto con Coronis, con quien engendró un hijo, pero la doncella también aceptó por orden de su padre, un marido mortal: Ischys. Un cuervo blanco no respetando el secreto, anunció a Apolo la infidelidad. Enfurecido el Dios mató a Ischys e hirió mortalmente a Coronis. Antes de que muera, Apolo le arrebató del vientre a su hijo Asclepio y se lo entregó al Centauro Quirón, para que le enseñe a sanar las enfermedades del hombre.

Este ser mitológico fue considerado el fundador y el primer gran maestro de la Medicina

Se distinguía por ser el más sabio de los centauros y amigo de los hombres; fue famoso por su bondad, sabiduría, justicia y pericia, sobre todo, en el arte de curar y de enseñar. Gozó siempre de la protección y amistad de Apolo. Es por ello, que el dios le confía la educación de su hijo Asclepio, el alumno más aventajado en el arte de curar (Fig. 1).

De la siguiente manera caracterizó Píndaro en la Oda Pítica III, la relación entre maestro y alumno:

“...el agreste Centauro que abrigaba
tan tiernos sentimientos hacia el hombre.
Porque era así su temple, educó, un tiempo,
al afable artesano del alivio
que el cuerpo fortalece,
a Asclepio, el héroe que protege a todos
de múltiples dolencias...”

Pronto el discípulo superó al maestro realizando importantes obras de magia, como sanar a los enfermos y hasta resucitar a los muertos. Dominado por estos poderes alcanzados y aunque algunos dicen también por amor al oro, abusó de ellos. Es así, que Hades, el rey de los infiernos, se quejó a Zeus, dios supremo y de la justicia, porque Asclepio amenazaba con despoblar los infiernos, a cuyos moradores volvía a la tierra. Júpiter se preocupó porque Asclepio no respetaba los límites de sus obligaciones. Por ello, lo castigó aniquilándolo con un rayo. Apolo, entristecido por la muerte de su hijo, suplicó a Zeus que lo pusiera entre las estrellas y lo convirtiera en dios. Asclepio fue así adorado en los tiempos homéricos. Su culto se inició en Tesalia en siglo IV, donde el centauro Quirón lo había educado. Posteriormente sus templos también se erigieron en Atenas, Epidauro y Cos.

Los descendientes de Asclepio monopolizaron en Grecia el arte de curar. Los sacerdotes en los templos se dedicaron a sanar las enfermedades originadas por dioses, demonios o héroes mitológicos. Este culto a Asclepio se difundió por toda Grecia. El número de templos era cada vez más numeroso, y no alcanzaban los sacerdotes para realizar las curaciones.

También se fueron constituyendo los Asclepiades, familias de médicos, independientes de los templos. Estos grupos debieron adoptar extraños a quienes los formaban en este arte, pero guardaban cierto recelo que estos integrantes desacreditaran su reputación. No olvidaban que Asclepio había sido muerto por su ambición y arrogancia. Por ello, cuando un joven ingresaba a la familia de los Asclepíades y pensaba dedicarse a la medicina, debía jurar que llevaría una vida como correspondía a la tradición familiar.

Casi simultáneamente y también en Cos, Hipócrates comenzó a curar y además, a enseñar bajo un plátano, haciendo que sus discípulos se comprometieran en este proceso educativo bajo la invocación a Apolo, Asclepio, Higea y Panacea y demás dioses, no sólo con sus pacientes, sino con el maestro y con los futuros discípulos.

El Juramento Hipocrático expresa:

Juro por Apolo, médico, Asclepios, Higea y Panacea y todos los dioses y diosas, poniéndolos como testigos, que cumpliré de acuerdo a mi capacidad y a mi juicio este juramento y este pacto.

Consideraré a quien me ha enseñado este arte como igual a mis padres; compartiré mi vida con él, y si necesita dinero le daré el mío; miraré a sus hijos como a mis hermanos en línea paterna, y les enseñaré este arte, si lo desean aprender, sin dinero ni pacto.

Enseñaré los preceptos y la instrucción oral y toda otra enseñanza a mis hijos y a los hijos de aquel que me enseñó este arte, y a los alumnos que han firmado este pacto y lo han jurado de acuerdo a las leyes médicas; pero a nadie más. Aplicaré medidas dietéticas en beneficio del paciente de acuerdo con mi capacidad y juicio; lo apartaré de todo daño e injusticia.

Nunca daré drogas venenosas a nadie, aunque me lo pidan, ni lo sugeriré; asimismo no daré a una mujer remedio abortivo. En pureza y santidad guardaré mi vida y mi arte.

No usaré cuchillo ni aun con los que sufren de piedra, pero los enviaré a los hombres que se ocupan de este trabajo.

En las casas que pueda visitar, lo haré en beneficio del enfermo alejándome de todo daño e injusticia, y en particular de relaciones sexuales con mujeres y hombres, libres o esclavos.

Lo que vea u oiga durante el tratamiento y aun fuera de él lo callaré, considerando vergonzosa su divulgación.

Si cumplo este juramento y no lo violo, que me sea permitido gozar de la vida y del arte, y ser honrado entre todos los hombres del futuro; si no lo hago y he jurado falsamente, que ocurra la suerte opuesta (Siglo IV a.C).

Desde que nació aun perdura y debemos llevarlo a cabo de acuerdo a los tiempos contemporáneos, yo se que muchos colegas así lo hacemos es por eso que quiero felicitarlos este 23 de octubre y diario.

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