viernes, noviembre 28, 2008

Resiliencia y pediatría

Resiliencia y pediatría

Dr. Enrique Sigala Gómez
Pediatra-Cirujano Pediatra
(Publicado en el Boletín de la ACADEMIA MEXICANA DE PEDIATRIA)

La resiliencia, concepto en el que convergen la pediatraza, la psicología y la salud publica, propone trabajar ya no sobre los factores de riesgo que acechan a la niñez, sino sobre la capacidad de los pequeños para afrontarlas, poniendo en juego sus fortalezas individuales.
El vocablo resiliencia tiene su origen en el idioma latina, el termino resilio que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar.
El término fue adaptado a las ciencias sociales para caracterizar aquellas personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanos y exitosos.

¿Qué se entiende hoy por RESILIENCIA?
Es la condición humana que da alas personas la capacidad de sobreponerse a las adversidades y construir sobre ellas. Tal vez lo más importante que se ha descubierto en estos años es que hay una gran capacidad de construir la resiliencia y que la sociedad y la familia pueden hacer un aporte fundamental en este sentido.

Esencialmente en fortalecer la relación madre-hijo; mas precisamente en combatir algunas prácticas que son frecuentes en la educación y en la crianza de los niños, como por ejemplo cuando las madres les dicen a sus niños que si no comen la sopa no los vana a querer más. Esto es algo que hay que combatir, por que el niño en todo momento debe tener la seguridad de que hay una persona que lo quiere por encima de su comportamiento. Una definición pragmática: la resiliencia es la capacidad de una persona o de un sistema social para desarrollarse y crecer en presencia de grandes dificultades.

Esta capacidad tiene varios componentes: Protegerse y defenderse, Resistir, Construir,
Proyectarse en el tiempo.

Un interés creciente:
El tema de la resiliencia, la capacidad de desarrollarse en presencia de grandes dificultades, interesa a un número cada vez mayor de personas. Algunos hablan ya de un cambio de paradigma, tanto para los científicos como para los profesionales que se ocupan del ser humano.
Si la comprobación científica de la resiliencia en los seres humanos proviene ante todo de los psicólogos, el interés por este tema alcanza actualmente a los médicos- en primer lugar a los pediatras- a los educadores especializados, a los trabajadores sociales, a las consejeras en planificación familiar, a los docentes, a quienes intervienen en acciones humanitarias y a una variedad de terapeutas.

Características Psicosociales de los niños y niñas resilientes:
La resiliencia esta relacionada a situaciones especificas y particulares de riesgo, que aparentemente no tienen nada en común entre si (deprivación económica, divorcio de los padres, desastres, maltrato, delincuencia o psicopatologías de los padres, institucionalización).

Los niños y niñas resilientes presentan los siguientes atributos:
° Ausencia de déficit orgánico
° Temperamento fácil
° Menor edad al momento del trauma
° Ausencia de separaciones o pérdidas tempranas
° Padres competentes
° Relación cálida con al menos un cuidador primario
° Posibilidad de contar en la adultez con apoyo social del cónyuge, familia u otras figuras.
° Mejor red formal de apoyo a través de una mejor experiencia educacional y de participar en actividades comunitarias.

Respecto al funcionamiento psicológico que protege a los niños resilientes del estrés, se señalan:
° Mayor coeficiente intelectual y habilidades de resolución de problemas
° Mejores estilos de enfrentamiento
° Motivación al logro autogestionada
° Autonomía y locus de control interno
° Empatía, conocimiento y manejo adecuado de relaciones interpersonales
° Voluntad y capacidad de planificación
° Sentido del humor positivo
° Mayor tendencia al acercamiento
° Mayor autoestima
° Menor tendencia a sentimientos de desesperanza
° Mayor autonomía e independencia
° Habilidades de enfrentamiento que, además de otras ya mencionadas, incluyen orientación hacia las tareas, mejor manejo económico, menor tendencia a la evitación de los problemas, a la vez, que menor tendencia al fatalismo.

El mejor estimulador de la resiliencia es el apoyo incondicional.

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