miércoles, abril 08, 2009

El águila de mi patria

Como el águila de mi patria

Por Gustavo A. Gutiérrez
Un alteño en USA


Cansada y hambrienta un águila el cielo circula buscando comida y un lugar para reposar. Sedienta sobre vuela un pantano en donde desciende lentamente a beber agua para su sed calmar.

Cautelosa baja pues a la orilla del pantano alcanza a distinguir manchas obscuras en el piso. Son las sombras que entre ramas, huizaches, arbustos y nopales abren su camino para postrarse en el pasto que de el suelo nace verde y bastante húmedo. Sombras de los ermitaños que atravesaban el lugar.

Cautelosa y descendiendo lentamente el águila se acerca a el agua que mojará su pico seco y calmara el calor ardiente que en sus plumas siente.

De pronto y sin aviso alguno, como plomo cae, con su mirada certera observó una serpiente que por el suelo se arrastraba rápidamente, con sus garras la levantó y no dio tiempo a el animal de reaccionar.
Con ella en sus garras un vuelo corto hizo y entre espinas y flores se detuvo en la punta de un verde nopal para celebrar su victoria......

He ahí de donde proviene el mexicano. He ahí donde nace la gran Tenochtitlán. He ahí, donde empieza una gran historia.

Aquella águila se a vuelto símbolo de un país y su actitud fue adoptada por todos los que en el vivimos, por todos los que en el nacimos. Actitud de perseverancia pues no importa cuan grande sea el problema, solución siempre buscamos y entre tristeza creamos un pequeño motivo para reír.

Actitud de cautela, observando minuciosamente todo aspecto y ángulo antes de tomar acción al mismo tiempo que somos impulsivos y cuando una meta nos fijamos, no descansamos hasta lograrla, hasta tenerla en nuestras manos tomándola con fuerza y así celebramos con una pasión inmensa, sin ocultar lo que sentimos olvidando por tan solo ese momento el dolor que nos causan las espinas de el nopal que representa nuestro país.
Cada espina es un obstáculo, un dolor. Cada penca un camino o una opción, y cada logro una flor. Una tuna saciaría nuestra hambre. Y cuando a la punta logramos llegar, lo celebramos sin restricciones.

Ese país es México, y orgulloso digo, "soy mexicano". Soy como su águila, y aun cuando puedo volar a un árbol que con su sombra me refresque, o a una montaña en donde no sea molestado, ningún lugar me atrae como lo hace este nopal pues aun cuando me lastiman sus espinas, el sabor de victoria y logro es mas dulce, el gusto de vivir se siente aun mas cuando estoy en el, además, no me gusta estar solo y siento que cada espina me mantiene con su compañía, al igual que me ayuda y enseña a ser mas fuerte y da valor a enfrentar lo que venga con tranquilidad y buen humor.

Esto es lo que me identifica como buen mexicano, y con voz fuerte grito a los cuatro vientos.

Mi sangre es mexicana.
Mi alma es mexicana,
y mexicano seré, aun después de muerto.

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