martes, julio 28, 2009

CUAltos en la región

La rabia, enfermedad no exclusiva del perro

Dr. Agustín Hernández Anaya
Profesor Investigador de Tiempo Completo
Centro Universitario de los Altos


La rabia es una enfermedad provocada por virus neurotrópico, hallado a menudo en la saliva de los animales infectados. Se caracteriza por una irritación en los sistemas nerviosos centrales, seguida de parálisis y muerte, Las heridas por mordedura de un animal rabioso en el cuerpo son muy malas, especialmente en la cara, la cabeza, el cuello o las manos deben tomarse muy seriamente.

Los animales de sangre caliente son los que pueden adquirir la enfermedad, pero cuando escuchamos que un animal tiene la rabia, al instante nos invade en la cabeza que se trata de un perro, prácticamente todos los animales domésticos son susceptibles a la rabia, incluyendo las vacas, cerdos, cabras, ovejas, ratones, conejos y monos; Este virus ataca a casi todos los mamíferos, aunque actualmente el perro sea el transmisor más frecuente. Cerca del 90% de los casos en el hombre son por mordedura de perro; el gato es el responsable del 5%.

Esto se debe entre otras cosas a la gran cantidad de perros callejeros que existen y a que todas las personas caminamos por los sitios públicos, cosa que es mucho menos común en los gatos, ratas y las probabilidades que nos muerda una ardilla en el campo es muchísimo menor, lo que explica estos resultados. En las zonas rurales, los principales vehículos de contagio de la enfermedad son los murciélagos.

En el perro, el más común de los transmisores, la rabia se manifiesta inicialmente con una alteración aparentemente inexplicable en el comportamiento del animal.- Un perro dócil puede volverse agresivo y hasta morder al dueño o al cualquier persona o animal que se le aproxime, en tanto que un perro de carácter bravo, puede mostrarse triste y mansito, lo que obedece a la forma en que lo afecta la enfermedad y no al adiestramiento de la mascota por el dueño.

Estas se debe a que existen dos formas de la enfermedad: la furiosa y la muda (o paralítica). En la forma furiosa, además de la agresividad inesperada, el perro se muestra inquieto, casi no descansa.- Atacado por alucinaciones visuales, muerde moscas imaginadas.- Su ladrido se vuelve ronco, y va acumulando gradualmente una baba en las comisuras de la boca.

Como sufre una alteración en el gusto, trata de comer cosas absurdas, como piedras, maderas, papel, tierra, y camina al azar, atacando y mordiendo a hombres y animales.- A medida que la enfermedad progresa, el furor aumenta. En este estado, el perro parece ignorar el dolor causado por una herida o quemadura y es capaz de atacar a animales mucho más fuertes que él. Después de uno de estos ataques, la enfermedad puede matarlo, pero si esto no ocurre, es atacado progresivamente por la parálisis y convulsiones, que culminan con la muerte entre el cuarto y el séptimo día; raramente puede llegar al décimo día.

En la rabia tipo mudo o paralítica, el perro al principio parece estar muy triste, aunque se muestre agitado y camine sin parar de un lado a otros. Dos o tres días después comienza a manifestar parálisis en el maxilar inferior, manteniendo constantemente abierta la boca.- Luego despide baba por las comisuras de la boca y no ladra (de ahí el nombre de rabia muda). La parálisis progresa y el perro comienza a tener dificultades para moverse, sobreviniendo la muerte entre 5 y 8 días de la iniciación de los síntomas.

El gato rabioso, por su parte, generalmente busca reposo y oscuridad.- Se oculta en un escondrijo, y a veces, sólo es sacado de allí muerto. Cuando es provocado, puede atacar- La muerte sobreviene una semana después de los primeros síntomas.

Los seres reciben el virus de la rabia a través del contado con la saliva del animal enfermo. Esto quiere decir, que para ser infectado de rabia, no necesita necesariamente ser mordido: basta que un tajo, herida, rasguño profundo o quemadura en su piel entren en contacto con la saliva del animal rabioso. Pero no importa cuál se la forma de penetración: el virus se dirige siempre al sistema nervioso central.
El tiempo de inoculación va a variar dependiendo del sitio donde fue adquirido el virus, si el lugar de contacto es la parte de la cabeza y el cuello los síntomas se presentaran más pronto que en el resto del cuerpo el período de incubación será más breve, porque el virus alcanzará la región predilecta con mayor rapidez. (llega al sistema nervioso central principalmente a través de los troncos nerviosos, propagándose a lo largo de los nervios sensoriales). Las células que lo acogen son destruidas.

A partir de ahí el virus emigra hacia los tejidos, pero sobre todo hacia las glándulas salivales, de donde es excretado juntamente con la saliva. Pero, tanto en el hombre como en los animales, cuando los síntomas del mal se manifiestan, ya no hay cura posible: la muerte es inevitables.

Período de Incubación: Por lo general es de 2 a 8 semanas y a veces puede ser de solo 5 días o durar un año o más. Depende de la magnitud de la herida, el sitio de la laceración en relación con la cantidad de nervios y la distancia del cerebro, la cantidad de virus introducidos, la protección conferida por la ropa y otros factores.
Período de Transmisibilidad: En los perros y gatos de 3 a 10 días antes de que comiencen los signos clínicos y durante todo el curso de la enfermedad y todos los mamíferos de sangre caliente son susceptibles.

En el continente asiático se presentaron 35,000 casos de muertes de humanos por esta razón al año, en los países desarrollados esto es prácticamente desconocido, por ejemplo en Francia el último caso registrado se dio en 1924.

Además, la vacuna antirrábica se administra a las personas que hayan estado en contacto con un animal que pueda tener rabia. Esta vacuna, que requiere cinco inyecciones, es el equivalente al "tratamiento posterior a la exposición". Según la gravedad de la mordedura, en ocasiones se la combina con una dosis de inmunoglobulinas rábicas. Hasta la fecha, representa el único tratamiento efectivo para la rabia. La vacuna neutraliza el virus antes de que pueda alcanzar el cerebro; una vez que el virus infectó el cerebro, el resultado de la enfermedad es siempre fatal.

De ahí la importancia de vacunar a nuestros perros y gatos de la enfermedad para tratar en lo posible que alguna persona sufra por muerte por rabia, en la que todos debemos poner nuestro granito de arena, el gobierno a través de la secretaria de salud promoviendo campañas de vacunación antirrábica, las universidades apoyando estas campañas con personal académico y estudiantes que aplican estas vacunas y con su ayuda, llevando a vacunar a sus perros y gatos.

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