domingo, octubre 04, 2009

Comentario


Cuando el sentimiento anula la razón


Rafael Becerra González

Sobre el comentario de José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia.


…A los pocos días de la muerte de Rayan, el niño fallecido por el trágico error de una enfermera en el Hospital Gregorio Marañón, en un periódico aún en contra de la opinión pública apareció un texto que decía lo siguiente: "Si en lugar de haber muerto esta semana a causa de un dramático error, hubiese muerto hace un par de meses como consecuencia de un aborto, hoy nadie hablaría de esta pobre criatura".

Es lamentable darse cuenta como el impacto de unas imágenes y su efecto emotivo pueden llevar a la opinión pública a posicionarse en defensa de unos valores éticos. Así es nuestra cultura actual, calificada por muchos como de "pensamiento débil", es fácilmente manipulable. ¡Es lo que ocurre cuando el sentimiento anula la razón¡
Ciertamente, la cultura de hoy se caracteriza por una notable sobreexplotación del sentimentalismo, en detrimento del uso recto de la razón. Es más, las personas confunden los sentimientos generosos o altruistas con la pura emotividad, como si el hecho de conmoverse o emocionarse fuese sinónimo de tener una alta sensibilidad moral.

Es verdad que solemos calificar nuestra cultura como "racionalista". Sin embargo, no queremos decir con ello que nuestra cultura utilice en exceso la razón... ¡ni mucho menos! El racionalismo de nuestros días considera verdadero sólo aquello que es experimentable y palpable, rechazando la apertura a la fe. Por ello Benedicto XVI, reconoce que una de las grandes tareas de la Iglesia es reclamar la razón y por ello incluye en la Caritas in Veritatis frases como las siguientes: "Sin la verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo", "El corazón tiene razones que la razón desconoce". Y nos recuerda también que “El verdadero amor ha de ser afectuoso, pero no siempre emotivo.”

Estimado lector te invito esta semana a profundizar en el uso de tu sensibilidad moral, a llevar la caridad al extremo sí, pero utilizando la razón, a través de la verdad para que no seas presa del mero sentimentalismo, hay muchos lugares en la vida diaria donde puedes aplicar la caridad, en tu familia, trabajo, escuela, en tu barrio o tu comunidad, es fácil, sólo debes permitirte ver el rostro de Cristo en cada persona que se encuentras en la calle, en cada uno de los miembros de tu familia. Recuérdalo y practícalo toda la semana, por la mañana al levantarte pregúntate, ¿Qué haré hoy para vivir la caridad? ¿Cómo la voy a practicar? ¿A quién le voy a ayudar hoy? ¿Cómo le diré a Cristo con mis acciones “Si quiero”, “Si quiero ir a donde Tú me digas y estar donde Tú me pongas”?, Hoy no hacen falta quienes digan “Si quiero”, hoy hacen falta quienes lleven a la práctica todos los días ese “Si quiero”. Cuando no se llega a las acciones concretas, las palabras se convierten en mero Bloff, sentimentalismo y emoción. El “Si quiero” verdadero se expresa todos los días a través de la caridad, una caridad fuera del sentimentalismo, de la mano de la afectividad, la razón y la verdad.
Haz realidad esta semana ese “Si quiero”

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