lunes, noviembre 02, 2009

Editorial

Don Enrique Estrada Barrera

Antes que nada quiero pedir una enorme disculpa al escritor y periodista, el señor Enrique Estrada Barrera, pues es imperdonable no haberlo nombrado cuando inició hace dos meses a colaborar para esta revista, algunos tal vez se preguntarán quien es Don Enrique Estrada Barrera, pues bien, Don Enrique es un alteño bajacaliforniano que radica desde hace más de 40 años en Mexicale, B.C. Nació en San Diego de Alejandría y muy joven se fue a vivir a la parte norte del país, ha ganado en cuatro ocasiones el premio nacional de periodismo, siendo el primero de ellos cuando por medio de unos impactantes reportajes denunció el triste caso de “Las Poquianchis”, ha escrito más de 30 libros, entre ellos, Pioneros de Mexicali, Maj Cuar Cuar (Vamos a platicar en dialecto o cochimì), Cristero, El Río, Cronología histórica de Mexicali, Los Tres Palacios Municipales, Un delito impune, Calvario de una madre, Cactus milenario, Los Votos de Dios,50 años de oro, 50 años de historia, Los rostros de mi pueblo, Agua y Sal, Juárez, Colosio entre otras obras. Durante su larga y fructífera carrera como periodista obtuvo el primer lugar en el concurso de novelas cortas con su primer libro “La revolución de los pobres”, Segundo lugar en los juegos florales de Mexicali en 1978 con su libro El Río, , Un primer lugar en los juegos florales de Mexicali con la novela “Quizá por eso, tal vez por eso”, en 1987 obtuvo otro premio nacional en periodismo “Presea Miguel Alemán” por su reportaje México – Estados Unidos” , en 1988 La Asociación Nacional de periodismo (AMPAC) le hace entrega de la presea “Rosas de Oro” por su trayectoria periodística, ese mismo año gana el premio estatal de periodismo en Baja California, premio otorgado por el sindicato de redactores de prensa, además del máximo nombramiento que otorga Baja California al nombrarlo Forjador de la Península, don Enrique es un hombre que ha vencido la muerte en ocho ocasiones productos de ocho infartos, el último le ocurrió a fines del mes de julio del 2004 en Colima al asistir al Congreso nacional de Cronistas y tuvo que ser operado a corazón abierto por el doctor Octavio Victal Adame de Guadalajara, aún así., este hombre sigue llenado las páginas con su pluma y ofreciendo para sus lectores la exquisitez de su trabajo, para Presencia Alteña y para mi en especial, es un verdadero orgullo contar con una pluma de renombre nacional, contar con la colaboración de un hombre que ha hecho historia en el periodismo nacional y es por ello que vuelvo a ratificar, es imperdonable no haberlo mencionado desde el primer momento que me envió su primera colaboración y aunque no tengo el gusto de conocerlo personalmente, reciba usted un afectuoso saludo y un abrazo para su familia, para su esposa Amparito Oliva, para sus hijos , Erika, Esmeralda y Enrique y solo me queda decirle, gracias Don Enrique, porque sus escritos hoy, son leídos en esta tierra alteña, su tierra.

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