miércoles, diciembre 30, 2009

Tlalixcoyan

Hacienda Tlalixcoyan en Lagos de Moreno


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El nombre de Tlalixcoyan parece tener raíces náhuatl ú otomíes sin tener ninguna precisión al respecto; tampoco su significado, pues algunos lo señalan como vista hermosa o bella vista y otros más apuntan su traducción a manera de decir el rostro de la tierra. En el estado de Veracruz cerca de Los Tuxtlas, se ubica una ciudad con el mismo nombre.

Originalmente se denominó albarradones, siendo esta palabra algo así como dique o atarjea para protección contra inundaciones, conduciendo o desviando corrientes de agua. En los terrenos actuales se encuentran ruinas de obras de ingeniería hidráulica tales como acueductos y canales para el sistema de riego de las diferentes parcelas. Estos caños traían el agua desde la presa de Sabinda, ubicada a más de 4 kilómetros al norte de la presa El 40, dicha presa de Sabinda en sus orígenes se encontraba dentro de los límites del predio. Precisamente parte de la historia de la propiedad se conoce gracias a la detallada documentación de un pleito judicial del siglo XVII originado en una disputa por los derechos de agua correspondientes a éste embalse.

Como dato curioso, se cuenta con una concesión de agua del Río Lagos para riego agrícola, otorgada por decreto del Presidente Don Porfirio Díaz en 1903. El abasto de agua se complementaba con pozos artesianos y manantiales de agua zarca, algunos de los cuales siguen surtiendo varias de las necesidades. La ex Hacienda de Tlalixcoyan es propiedad de la familia desde finales del siglo XVI – principios del siglo XVII, siendo su primer dueño Diego Gómez Portugal, hijo de uno de los 72 fundadores de La Villa de Santa Marìa de Los Lagos, Joan de Portugal.

Su construcción data de esos tiempos, obviamente sufriendo procesos de adaptación, renovación, demolición y destrucción, ajustándose a las diferentes necesidades marcadas por los avances en la tecnología y herramientas disponibles y los distintos sistemas de producción pasando paulatinamente del arrastre por animales, mulas y bueyes, a la tracción mecánica, eléctrica y la automatización.

A principios del siglo XX, La hacienda contaba con una extensión territorial de aproximadamente 2000 hectáreas y a mediados de los años 30 de ese mismo siglo, sufrió una afectación agraria mermándole ésta una muy buena porción de su superficie. Actualmente linda al norponiente con el antiguo Camino Real Lagos – SLP y al sur oriente con el río Lagos – y el crucero del Camino Real Lagos – 40. Se ubica a 20 kilómetros de Lagos de Moreno, por la carretera federal a san Luis Potosí.

Así como casi todas las haciendas de su época ésta era autosuficiente, contando con su huerta para la producción de frutas y verduras frescas, quesería, herrería, carpintería, talabartería, escuela con profesor de planta y la producción agrícola y ganadera.

Es de hacer notar la longitud y espesor de los tablones de mezquite conformando los pesebres en la caballeriza. Y dentro de los manuscritos originales en los archivos se encuentra la patente del fierro de herrar fechada en 1744. Una sola nave con planta en cruz compone la capilla de estilo Neogótico, la cual se terminó de construir en 1890, en las pechinas de la cúpula están representados los profetas mayores: Isaías, Ezequiel, Daniel y Jeremías, obra del artista laguense D. Cecilio Hernández. El trabajo de herrería de las rejas del atrio es obra de Araujo Hermanos y su fábrica es exactamente igual del enverjado del atrio de la parroquia de Nuestra señora de La Asunción y del Santuario de Guadalupe en la ciudad de Lagos, posiblemente manufacturados en el mismo lapso en la ferrería de Comanja. Algunos de los dueños precursores y varios de sus familiares se encuentran sepultados en los muros de la capilla.

Una de las tumbas resguarda los restos de un personaje nacido en 1810, como cualquier finca antigua que se respete, cuenta con sus leyendas de aparecidos y tesoros escondidos, túneles, cuartos ciegos y huecos en las paredes. Aparentemente durante la revolución y la guerra cristera, nunca sufrió ataques, sin embargo se cuenta que en algún momento de aquellos años llegó a refugiarse a sus inmediaciones una mujer herida, de las muy pocas oficiales del ejército cristero, cuando se encontraba escondida en unas cuevas cercanas al casco de la hacienda, la descubrieron y fueron a denunciarla con las fuerzas federales, cuando éstas llegaron la muchacha había desaparecido, muriendo supuestamente en los alrededores. No hace muchos años en medio de un potrero se encontraba un árbol con una cruz de madera donde habían ahorcado a uno de los revolucionarios.

Esto es parte de la historia de una de las tantas haciendas de Lagos de Moreno y las cuales reciben orgullosamente al turista nacional y extranjero.

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