jueves, febrero 04, 2010

En busca de autoestima



Comentarios: laura.esle@hotmail.com


Pablo: Solo te vi una vez en el autobús y estoy segura de que jamás volveré a verte, aún así te considero mi amigo, porque un amigo te hace sentir bien y tú indudablemente me hiciste sentir bien cuando en aquella ocasión te sentaste a mi lado e intentaste conocerme, yo atravesaba difíciles momentos en el aspecto emocional y el hecho de que hayamos intercambiado números de teléfono y correos electrónicos me hizo sentir un tanto halagada, sobre todo porque la iniciativa fue tuya, y aunque sé que probablemente te aproximaste a mí para hacer el recorrido más ameno o incluso para ganar aquella apuesta que hiciste con tus dos amigos que estaban atrás de ti y de la que tú crees que no me di cuenta y que consistía en obtener el teléfono de una chica en menos de quince minutos, te agradezco, porque independientemente de todo, mi autoestima se elevó unos cuantas líneas, porque solo dios sabe que cuando una chica se siente mal, cualquier pretexto que te haga sentir mejor es como un vaso de agua en el desierto, aunque en ocasiones estemos tan cegadas por el dolor y no alcancemos a vislumbrar el oasis que nos espera a unos cuantos pasos.

Diego: Te he visto exactamente en tres ocasiones, en las cuales hemos intercambiado miradas, sonrisas y unas cuantas palabras, y sin importar la calidad de las mismas ya te considero mi amigo, porque un amigo te dice palabras precisas en momentos oportunos, y no es que tus comentarios respecto a mí hayan sido los más profundos o los más significativos, sino porque simplemente vinieron de ti ¡Mírate! Un chico de cara linda pero varonil, de cuerpo estético listo para posar en campañas con ropa mínima y sonrisa perfecta que derrite a cualquiera, de tal forma, que de acuerdo a tus palabras eso de “Laura tiene algo que me resulta sumamente atractivo e interesante y quisiera conocerla” adquirió un impacto trascendente en mi autoestima y no me detendré en pequeños detalles como el hecho de que lo que has dicho es porque Marcela, tu ex novia, es mi mejor amiga y terminó contigo por andar con tu mejor amigo y tú a manera de venganza has querido pagarle con la misma moneda, no soy ingenua pero si sensible, por lo tanto, creo que tus actitudes hacia mí eran parte de una revancha mal jugada, pero como soy sensible si creo en eso de que soy atractiva e interesante.

Héctor: Un amigo da la pauta para que uno mismo se conozca un poco más, por lo tanto, tú eres mi amigo, te ganaste a pulso ese título gracias a la obra magnífica de chantaje que armaste entorno a mi negativa de “ser algo más que amigos pero sin llegar al compromiso”, te agradezco el aprendizaje que me otorgaste respecto a mis reacciones pues hiciste que me diera cuenta de que el suicidio no es tan grave cuando se utiliza como recurso para retener a alguien, ahora sé que la diferencia entre un suicida y un chantajista radica en resultados concretos y no en palabrerías.

Javier: Un amigo cree en ti y refuerza esa creencia con incentivos y perseverancia y tú crees tanto en mí que resultaría casi inaudito no creer que tú seas mi amigo, sobre todo por esas flores con tu nombre que sin falta recibo desde hace dos años en mi cumpleaños y en navidad, o por esos chocolates que me envías de vez en cuando los fines de semana, claro que no tomaré en cuenta el hecho de que lo haces porque estas acostumbrado a tener todo lo que se te antoja, así tengas que gastar o hacer hasta lo imposible, porque eres obstinado y me constan varias sandeces que has hecho para que la chica de moda se acueste contigo, dicen que la moda es pasajera y yo prefiero ser como los pantalones de mezclilla: sencillos, atemporales pero sobre todo… valorados.

A ti: ni siquiera me atrevo a decir tu nombre, pues el solo acto de nombrarte al tiempo que a los demás me hace sentir que estoy profanando lo nuestro, lo que sea que para ti signifique a estas alturas la palabra “nosotros”. Por lo general, el ser humano debe de ser capaz de proveerse así mismo de autoestima, tomando los elementos que considere le hacen sentir pleno, así que, yo te tomé a ti; junto con tus sonrisas, tus abrazos y tus pensamientos creyendo ingenuamente que solo tú me hacías feliz, pero me siento saboteada al ver que por un instante quisiste ser como los demás al imitar ese comportamiento estúpido de cambiar a una mujer de verdad por andar con una cualquiera, es absurdo constatar que por cinco minutos te uniste al clan del machismo y exigiste menos de lo que mereces, menos de lo que yo soy y de lo que tienes conmigo, no obstante, sigues siendo mi amigo y no cualquier amigo sino mi mejor amigo porque me has dado la lección más importante; la persona que más debe de amarme… soy yo misma.

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