jueves, febrero 04, 2010

La “Señora” Cihuapilli de Mezquititlán

Del Señorío Tecuexe de tierra Nahua, terminada la rebelión del Mixton en 1542; es San Juan Bautista de Mezquititlán con feria anual desde 1797; Miguel Hidalgo, la visitó en varias ocasiones. Ahí sería el Grito de Independencia.

ENRIQUE ESTRADA BARRERA *

MEXICALI, B. C.- En San Juan de los Lagos, Jalisco, antes San Juan Bautista de Mezquititlán, se daría el Grito de Independencia el 1 de diciembre de 1810, aprovechando la estadía de miles de personas que concurrían de diferentes partes de la República, para asistir a la feria que del 20 de noviembre al 20 de diciembre se hacía para reconocer a la Señora Cihuapilli, del Señorío de Tecuexe de tierra Nahua, que se veneraba en ese lugar.
Una historia muy hermosa enreda a este lugar desde 1542, cuando terminada la rebelión del Mixton que estuvo a punto de acabar con la conquista castellana, se fundó Mezquititlán y luego en 1623 se registró el primer milagro de aquella Virgen de Nuestra Señora de la Concepción hecha de bagazo de caña por los indios purépechas de Michoacán y llevada para su adoración en aquellas hondonadas cubiertas de mezquites.
Registra la historia que en 1623, un cirquero pasaba por el lugar y al ensayar junto con sus hijos y los demás miembros del grupo, una de sus hijas cayó sobre una plancha de cuchillos muriendo al instante.
Una mujer que cuidaba a la Señora Cihuapilli, como se conocía a la Virgen, corrió por ella y la puso sobre el cuerpo de la niña, realizándose el primer milagro, según registra la historia dentro de los retablos de la propia Catedral.
Este hecho atrajo la vista de un grupo de españoles que se establecieron ahí en 1633, provenientes de Santa María de los Lagos, por lo que llamaron al lugar San Juan de los Lagos.

Miles de peregrinos acudían cada año
Según la historia de 1633 a 1641, fray Diego de Camarena, construyó la Capilla del Primer Milagro y luego comenzaron a llegar miles de personas a conocer el lugar y a la Señora Cihuapilli o Virgen de San Juan de los Lagos.
Era durante la centuria de 1700 el lugar más concurrido por miles de peregrinos que asistían durante un mes a la compraventa de ganado, caballos, vacas, becerros, granos; compra y venta de dulces, mercancías, ropa, asimismo una serie de actividades propicias a la jugada, los cantantes, los músicos, las bailadoras y toda clase de viandantes en estos homenajes donde la peregrinación se traslucía a lo profano.
Ante la concurrencia de tantos fieles a ese lugar el 30 de octubre de 1869, se le impuso al lugar Villa de San Juan de los Lagos y el evento se registraba sin ningún pago a autoridad alguna, teniendo de 1777 hasta a 1797, una concurrencia tal, que el Rey Carlos IV, decretó que la feria debería registrarse a partir de 1797 del 20 de noviembre al 20 de diciembre, bajo las condiciones de pagos de impuestos, con la celebración principal el 8 de diciembre.
Ante la gran concurrencia de fieles y vendedores, la parroquia se terminó en 1682 y en 1732, el Obispo de Guadalajara, Carlos de Cervantes, inició la construcción de la actual Basílica, concluyéndola en 1769, dándole el nombre de Colegiata.

Hidalgo propone San Juan para la Independencia
Siendo cura y Juez Eclesiástico de San Felipe, Guanajuato, don Miguel Hidalgo y Costilla, asistió desde 1793 a las peregrinaciones que se hacían a San Juan de los Lagos, teniendo reuniones en la Rinconada de la Merced en Lagos de Moreno, donde se reunía con amigos y luego de ahí seguía el viaje a San Juan.
El registro de su presencia en este lugar se ubica en 1793, en 1798, en 1808 y 1809, por eso cuando se le propuso para que fuera él quien dirigiera el movimiento de Insurgencia, él mismo propuso que la Independencia podría iniciarse desde la feria de San Juan de los Lagos, lugar que en esos tiempos tenía una concurrencia de unas cien mil personas, para lo cual tendría quien le ayudara, en Jalisco.
Se fijó para tal efecto, que el Grito de Independencia se daría en San Juan de los Lagos, el 1 de diciembre de 1810, pero, un día que regresaba de Querétaro a Villa de los Dolores, Hidalgo se enteró que había ya movimientos de levantamiento en su contra.
Después en otro viaje de Villa de los Dolores a Querétaro, presenció que miles de peones y vaqueros de las haciendas de Bravo, Casas, Regíl, Carranza y Sabanilla, estaban ya preparados con lanzas y otras armas y contaban además con 72 mil pesos en fondos para la Independencia.
Luego de esta situación ocurrida en los primeros días de septiembre de 1810, don Miguel Hidalgo tuvo conocimiento además de que el 10 de septiembre el capitán Joaquín Arias delató la conspiración, decidió adelantar el movimiento para estallarlo el 2 de octubre siguiente.
Sin embargo, las órdenes de aprehensión contra el corregidor don Miguel Domínguez, su esposa Josefa Ortiz de Domínguez, Hidalgo, Allende, Aldama y todos los demás insurgentes, adelantó la fecha de los inicios de la Independencia.

El inicio de la Independencia.
La madrugada del 16 de septiembre de 1810, alertado Aldama por la corregidora doña Josefa Ortiz de Domínguez, de que había sido detenida y que la investigación seguiría contra ellos e Hidalgo, salió de San Miguel rumbo a la Villa de los Dolores, para enterar de lo sucedido al cura Miguel Hidalgo y Costilla.
Al mismo tiempo llegaba a Villa de los Dolores Pedro García, trabajador de los Aldama y quien había salido también con instrucciones para Hidalgo sobre las medidas a tomar.
Don Miguel Hidalgo se divertía con un grupo de contertulios en Villa de los Dolores, cuando fue alertado de lo que ocurría. Junto con Aldama y los principales Insurgentes, tomaron las medidas para iniciar la Independencia.
Ordenaron primero la soltura de los reos detenidos en la cárcel para que los apoyaran y luego encerraron en las rejas a los españoles ubicados en Villa de los Dolores y organizaron a la población en general.
Con el nacer del nuevo día se adelantó la llamada a Misa y congregados los fieles los invitó el mismo Hidalgo a levantarse en armas al grito de “Mexicanos, vamos a coger gachupines”.
Así comenzó la lucha por la Independencia de México en 1810, con lo cual damos inicio al Bicentenario de la Independencia Nacional.

El autor es Premio México de Periodismo,
Cronista y Forjador de Baja California.

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