viernes, abril 02, 2010

Jesucristo hombre, hijo de Dios y máximo en el mundo


Enrique Estrada Barrera *





Su cáliz, la corona de Espinas, los clavos de la cruz, la columna,
la Santa Escala y la Basílica de Santa Cruz de Jerusalén:
son testimonios de los sufrimientos de Jesús.




MEXICALI.- Visto a casi mas dos mil años de su nacimiento y muerte, Jesús de Nazareth, es el hombre que más nominaciones ha alcanzado; su figura sigue siendo el atractivo principal y sus leyes, son el reglamento que más se lee y observa en el mundo. Más de dos mil millones y medio de hombres y mujeres, siguen su doctrina, y su ejemplo al morir, nos trae cada año al momento, sus acciones y su muerte.
Jesucristo, el Salvador, el Mesías y el Hijo de Dios, anunciado por los profetas nació en Belén hacia el año 748 de Roma y su nacimiento, significó el principio de la Era Cristiana. Nos relata la historia, que Jesús era hijo de la Virgen María e hijo adoptivo de San José y empezó su vida pública a los 30 años, cuando se hizo bautizar por San Juan Bautista en el Jordán y predicó su doctrina en Galilea y Jerusalén.
Traicionado por Judas, fue acusado por sus enemigos que le condenaron a morir en la Cruz en el Monte Calvario. Tres días después resucitó y a los cuarenta subió a los cielos. Su vida, sus milagros y su doctrina están contenidos en los Evangelios, reconociéndose a Jesucristo como el Mártir del Gólgota.
Su vida en general ha sido el mayor logro de la religión cristiana, que expone a Jesús como el hombre que siendo hijo de Dios, dio todo por salvar a los demás. Jesús, ha sido el único que ha trascendido por miles de años después de morir y de perdonar a quienes lo mataron.
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, diría antes de expirar, cuando la tarde de aquel viernes del año 781, entregó su vida a Dios, después de haber sufrido un largo caminar con la cruz a cuestas; con una corona de espinas, luego de probar la hiel en lugar de agua y luego de ser atravesado por una lanza que le cruzó el pecho.

El Cáliz y la Corona de Espinas
Pero, y todos los artículos de que Jesucristo se vio rodeado en sus últimos días y en su fallecimiento, que camino tuvieron para mostrar su existencia y sobre todo para guardarle el amor y el decoro de los cristianos…?
Independientemente de Belén donde está ahora convertido en templo el lugar donde nació Jesús; existe Jerusalén, donde año con año en estos días de la Semana Santa, millares de personas de todo el mundo acuden a recorrer las callejas que subió a pie Jesús y con una cruz a cuestas para llegar hasta el Cerro de la Calavera y enfrentarse a su destino, hay otros lugares muy interesantes que conservan artículos que Jesús tuvo en sus manos o con los que incluso lo flagelaron.
En Valencia España, existe el Cáliz de la Ultima Cena, conservándose en la Catedral y es el mismo en el cual se inspirara la leyenda del Santo Graal, que sirviera de base a Wagner para una obra musical de gran aliento.
El Cáliz labrado, es una piedra semipreciosa, que cayó cierta vez de las manos de un canónigo que celebraba en ella el Santo Sacrificio y se rompió en mil pedazos. La pieza fue restaurada minuciosamente y así se conserva, ahora protegida y no a manos de nadie para evitar un problema similar.
En París se conserva la Corona de Espinas, que fuera rescatada por San Luís, de las manos de un Sultán Turco. Sus espinas eran concedidas por el Rey de Francia como un don especial a otros monarcas y diversos monasterios entre ellos el de Port Royal, fueron distinguidos con regalo tan especial.
La Corona de Espinas está guardada por los Caballeros del Santo Sepulcro y se muestra a la veneración pública el 4 de junio de cada año en la capilla central del hermoso edificio gótico conocido como la Santa Capilla, edificado expresamente por San Luís, para conmemorar tan preciada memoria, de la Pasión de Jesucristo.

La Columna de la Flagelación y la Escalera de Pilatos
En Roma, Italia, cerca del Circo Romano se encuentra la iglesia de Santa Praxedis, edificada después de 125 años de la muerte de Jesucristo, donde existe casi completa la columna de la Flagelación en la cual Jesucristo sufriera el castigo impuesto por Pilatos. La columna, fue llevada a Roma por el cardenal Giovanni Colonna, cuando regresaba de Jerusalén, después de la V Cruzada.
La reliquia labrada en rarísimo mármol fue traída en compañía de la esponja con que le fuera suministrado un poco de hiel y vinagre al agonizante redentor, así como algunas espinas, que encontrase en el sitio del sepulcro; restos del pan de la Ultima Cena, y otros objetos de Jesucristo, guardados en una urna.
Se encuentra también en el mismo lugar, uno de los clavos que se usaron para crucificar a Jesús y según la leyenda expuesta, señala que Constantino recibió en obsequio los tres clavos con que Jesucristo fue sujeto al madero y que después sirvieron como talismanes en que el emperador engarzó uno en su casco de guerra, otro en el freno para su caballo y el tercero que se había caído al mar, fue buscado y encontrado por un grupo de venecianos.
También en Roma, pero frente a San Juan de Letrán, se encuentra un pequeño edificio conocido como de la Santa Escala, debido a que en su parte central se haya la escalera también traída a Roma por Santa Elena (madre de Constantino), por la que ascendió Jesucristo en el palacio de Pilatos para ser juzgado por el funcionario romano.
La escalera de 28 escalones tiene en lo alto el “Sancta Sanctorum”, que recuerda el sitio de igual nombre de Jerusalén, y al que no tiene acceso nadie sin permiso de Su Santidad.
Según los monjes que cuidan de la Urna, ahí se encuentran entre otras reliquias un trozo de la mesa en la cual celebró Jesús la Ultima Cena y una de sus sandalias en perfecto estado.

La huella de Jesús y otras reliquias
En la catedral de Turín, Italia, se encuentra la sábana en que fue envuelto Jesús al morir, que dejó reflejado el cuerpo completo del hombre que murió crucificado, en Jerusalén.
En la Vía Appia Atica, en el camino de Roma hacia Castelgandolfo, se encuentra uno de los recuerdos más curiosos de Jesucristo. En la capilla Quo Vadis donde Jesucristo se apareció a San Pedro, se muestra la huella del pie de Cristo, impresa en un mármol blanquísimo.
También en Italia se puede admirar la Basílica de Santa Cruz de Jerusalén, hecha totalmente con tierra traída desde el Calvario, que muestran los diversos sitios donde el Redentor se ha aparecido en Roma a Santos y Beatos y como el mejor regalo de esos lugares, se venden curiosos rosarios confeccionados con huesos de olivo, procedentes del Huerto de Getsemaní.


* El autor es Premio México de Periodismo,
Cronista Nacional,y forgador de Baja California

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