domingo, octubre 10, 2010

Desde San Juan

Mes de Septiembre, mes de la patria
Por Felipe Hermosillo padilla
(Primera de dos partes)
En San Juan de los Lagos, tenia pensado Allende dar el grito Algo Relacionado a los países sudamericanos San Juan de los Lagos, Jalisco.- Año crucial a través de todo el imperio español. En Sudamérica durante la primavera, las juntas criollas procedieron a asumir el gobierno como fideicomisarios del Rey Fernando.

Cuando los gachupines se rehusaron reconocerlos, se desato una guerra que duró 14 años a través del continente, guerra de apresuradas marchas, de batallas libradas entre las selvas tropicales y sobre las nieves de los helados picos de los Andes cuya audacia recordaba a Cortes y a Pizarro. Los criollos de la Argentina fueron los primeros en ganar su independencia.

Entonces los ejércitos de San Martín cruzaron las montañas hacia Chile. En Venezuela y Nueva Granada, Bolívar tomó a los españoles en las batallas de Carabobo y Boyacà, entonces los libertadores convergieron sobre Perú en 1824 en las tierras altas de Bolivia, Sucre destruyó el último ejército español que se encontraba en Sudamérica. A estos conquistadores de la libertad, las nuevas repúblicas debían su independencia. México En México sucedió algo muy diferente, aquí los gachupines tenían ventaja sobre sus adversarios, no había ninguna junta criolla que pudiese organizar una guerra criolla de liberación.

Únicamente había conspiradores diseminados, sin armas y sin autoridad legal. Uno de estos grupos de conspiradores, impulsados hacia una rebelión prematura, apeló a los mestizos y a los indígenas, quienes odiaban a los criollos acaudalados casi tanto como a los españoles, el resultado fue arrojar a una gran parte de la población criolla a lado de los gachupines; así que, lo que debió ser una guerra para independencia nacional, se convirtió durante 10 años en algo mas amargo y de una significancia mas profunda: en una guerra de clases.


Al término de la guerra, fueron los criollos quienes establecieron la independencia mexicana y quienes asumieron el poder; pero los mestizos y los indígenas habían adquirido tradiciones que no olvidaron y que sus descendientes reivindicarían en luchas posteriores. La guerra mexicana de independencia fue un ensayo de las guerras de reforma y de la revolución.

Un grupo de criollos de Querétaro había establecido un club literario y social en el cual se discutían ideas de independencia, no eran republicanos, ni se oponían a la iglesia católica, solamente proponían que los criollos, que seguían reconociendo al rey Fernando, ya no fuesen gobernados por funcionarios gachupines.

México debería de gozar de igualdad con España dentro del mismo imperio español. Los dirigentes de esta organización fue el corregidor de Querétaro, su esposa y un grupo de oficiales del ejercito, el más prominentes de los cuales fue un joven y aventurero terrateniente, muy aficionado a las corridas de toros, cuyo nombre era Ignacio Allende.

Allende llevó al club al cura de la parroquia del pueblo de Dolores, Guanajuato, Don Miguel Hidalgo y Costilla. Hidalgo era un hombre de casi sesenta años, muy aficionado a la lectura y especialmente devoto de la literatura francesa. Era un humanitario que sentía simpatía hacía a los oprimidos indígenas, como cura de Dolores se había ganado el afecto de sus feligreses indígenas, habiéndoles enseñado, violando la ley, a plantar olivos, moras y vides, así como facturar nuevos artículos de cerámica y cuero.

Sus actividades habían llegado a conocimiento del virrey; y algunos años antes, unos funcionarios españoles habían visitado Dolores y habían cortado los árboles de Hidalgo y destruidos sus viñedos. Los conspiradores de Querétaro trabajaron para atraerse a los criollos de los diferentes pueblos, particularmente aquellos con comisiones en el ejército, con la independencia mexicana durante la gran feria.

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