sábado, diciembre 04, 2010

"DECLARACIÓN UNIVERSAL DEL ESTADO LAICO"

A los Estados Nacionales
A los Gobiernos, Congresos y Parlamentos
A los Organismos Internacionales
A los Partidos Políticos y Organizaciones no Gubernamentales
A las Asociaciones Religiosas
A los Ciudadanos del mundo que la presente vieren:

En el marco de la conmemoración del sesquicentenario del triunfo de la Reforma en México y de la celebración republicana por los ciento cincuenta años del nacimiento
del Estado Moderno y Laico, en nuestro país.

La Sociedad Cívica de México, A.C. formula la presente Declaración Universal del Estado Laico:

Primero.- Creer es un ejercicio de la libertad absoluta e inalienable del ser humano, inherente a su facultad de pensamiento; por lo tanto, las Constituciones, las Leyes, los Estados, los Gobiernos, las organizaciones o las personas, no pueden, ni deben, hacerla objeto de ataque, limitación o persecución alguna, alegando supuestas justiFI caciones en dogmas, mitos o prejuicios y, menos aún, intentar imponer determinada confesión religiosa a ciudadanos libres e iguales.

Segundo.- El Laicismo es el principio fundacional e inalterable del Estado moderno, el camino a su democratización y sustento pleno e incondicionado de la
libertad de las personas para tener, no tener o cambiar de creencias religiosas.

Tercero.- El Estado laico, en nuestro tiempo, ha adquirido la categoría de compromiso histórico, social y de conciencia de los pueblos y las naciones por mantener incólume el postulado de la separación de la religión y lo eclesiástico respecto a los asuntos de política y gobierno. El Estado Laico reclama, en el mundo entero, gobiernos que sean sus custodios, como garantía de respeto al derecho irreductible de los ciudadanos a la expresión externa o práctica pública de sus devociones religiosas, mediante ceremonias y actos de culto.

Cuarto.- Constituyen actos de lesa humanidad, violatorios de los derechos fundamentales de las personas y de ataque al Estado, que autoridades, sectas o individuos, denigren, limiten o persigan a un ciudadano por sus creencias religiosas o su manifestación externa en ceremonias y actos de devoción o culto público.

Quinto.- Ante la pluralidad de creencias religiosas en el mundo, resulta ilegítimo y contra razón llevar a cabo desde las estructuras del poder público del Estado, acciones a favor de una determinada confesión religiosa en las que
participen funcionarios públicos, así como difundirla mediante imágenes, signos o señales religiosas en la propaganda gubernamental.

Sexto.- La educación en un Estado Laico, sea pública o privada, está orientada por la ciencia; el conocimiento sobre la naturaleza, el hombre y el universo exige no mezclarse ni confundirse con dogmas, mitos o doctrinas religiosas.

Séptimo.- En el estado Laico, los funcionarios públicos pueden tener, al igual que cualquier persona, una creencia religiosa; pero, la prudencia ante sus conciudadanos y el respeto a su propia investidura pública, hace inapropiada su expresión externa mediante ceremonias y actos de devoción o culto público, dada la diversidad de confesiones religiosas en la sociedad, frente a la unicidad y unidad del Estado y del orden jurídico, a los que ellos representan.

Octavo.- En toda sociedad, la injerencia de sacerdotes, clérigos o ministros de culto, abierta o subrepticiamente, enla lucha de partidos y facciones, por alcanzar, conservar o recuperar el poder político y la riqueza económica, resulta inconveniente para la armonía social y, por lo tanto, es inadmisible; tal fenómeno constituye una desviación que debe corregirse mediante leyes sabias, a fin de preservar el Estado Laico, única garantía de la paz social, en que se sustentan la libertad, la igualdad y la justicia entre los hombres.

Noveno.- La confusión y mezcla de religión y política, nacidas del contubernio entre gobernantes y sacerdotes, constituye una cohabitación inmoral, que pervierte la devoción religiosa, pues oculta siempre insanas ambiciones de poder y rique
za de los oficiantes religiosos.

Décimo.- Las doctrinas religiosas y las iglesias que hagan de ellas profesión de fe, nunca jamás serán instrumentos del Estado para el control de las conciencias,al servicio de la dominación política y de la explotación económica. Que ningún ciudadano, gobernante o gobernado, use el nombre de Dios para justificar la guerra
o el crimen.

Estado Laico es paz. Estado Confesional es guerra.

Saltillo, Coahuila de Zaragoza, México, a 24 de julio de 2010.

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