miércoles, enero 12, 2011

El árbol

Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas.
Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él. Trepaba al árbol hasta el tope y el le daba sombra. El amaba al árbol y el árbol amaba al niño.
Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol. Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste: “¿Vienes a jugar conmigo?” pero el muchacho contestó: “Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos”. “Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero...
Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas. De esta manera tú obtendrás el dinero para tus juguetes”. El muchacho se sintió muy feliz.
Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero para comprar sus juguetes, entonces el árbol volvió a ser feliz.
Pero el muchacho ya no regresó después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar
triste.
Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol se puso feliz y le preguntó: “¿Vienes a jugar conmigo?” “No tengo tiempo para jugar.
Debo de trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?... “ Lo siento, pero no tengo una casa, pero...tú puedes cortar mis ramas y construir tu casa”.
El joven cortó todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste y solitario.
Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estaba encantado. “Vienes a jugar conmigo? le preguntó el árbol. El hombre contestó: “Estoy triste y volviéndome viejo.
Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?”.
El árbol le contestó: “Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz”.
El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.

Esto sin duda, hizo feliz nuevamente al árbol, pero el hombre, ya adulto ya no regresó desde esa vez, y el árbol volvió a estar triste y solitario.
Finalmente el hombre regresó después de muchos años y el árbol le dijo: “
Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte ni siquiera manzanas”.
El hombre replicó “No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar... Por ahora ya estoy viejo”.
Entonces el árbol con las lágrimas brotándole le dijo, “Ahora ya no puedo darte nada... la única cosa que me queda son mis raíces muertas”.
Y el hombre contestó: “Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar para descansar.
Estoy tan cansado después de tantos años”. “Bueno, resumió el árbol, las viejas raíces de un árbol, son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa”.
El hombre se sentó junto al árbol y este feliz y contento, sonrió con lágrimas. Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol son nuestros padres Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá...
Cuando crecemos los dejamos ... sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas...
No importa lo que sea, ellos siempre están allí para darnos todo lo que pueden y hacernos felices Tú puedes pensar que el muchacho es cruel contra el árbol, pero es así como algunos tratan a los padres...
Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado y si ya no están, que la llama de su amor viva por siempre en tu corazón y su recuerdo te dé fuerza cuando la requieras y para que puedas ser tan valiente, como lo fueron ellos contigo…
Así que, buenos o malos padres, nos han dado la mejor de las oportunidades… el mejor regalo que hay en el mundo...

EL DON DE LA VIDA!
Gracias Padres, los AMO !!!

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