domingo, febrero 06, 2011

De vaca, puerco o pollo

La energía que necesita una persona para vivir, tanto para quemar como para sustituir o reparar partes del cuerpo, se obtiene principalmente de los nutrimentos; éstos proporcionan lo necesario para que trabajen los órganos y a partir de ellos se renuevan de manera continua las células de los tejidos, desgastados por el tiempo y las funciones que a diario se desempeñan, como trabajar, comer, estudiar, correr y defenderse del frío, entre otras.
Entre las cosas que necesita nuestro cuerpo para vivir sanamente se encuentran las proteínas, las cuales están presentes en alimentos tanto de origen animal como vegetal.
¡¡Ojo!! Las proteínas vegetales no contienen todos los aminoácidos que necesitamos y por ese motivo una dieta exclusivamente vegetariana podría conducir a situaciones carenciales; por lo tanto, en una dieta equilibrada, al menos la mitad de las proteínas deben ser de origen animal. Si el consumo de proteínas es insu? ciente pueden aparecer síntomas de desnutrición en forma de debilidad, pérdida de masa muscular e infecciones. Y, ¿dónde encontramos a las proteínas? se encuentran principalmente en la carne, huevos, pescado y productos lácteos. Las de mayor valor nutritivo son las del huevo, pero debe tenerse en cuenta que la yema es muy rica en grasas. El pescado aporta casi la misma cantidad de proteínas que la carne pero contiene menos grasas. Las proteínas de origen vegetal se encuentran en legumbres, cereales y frutos secos, patatas, arroz y pan.
Se podría decir que la carne es un alimento básico, no sólo tiene un sabor inigualable, sino que le acompañan altas propiedades nutricionales: proteína de alta calidad, hierro, vitaminas B y zinc (útil para la maduración del sistema nervioso).
A la hora de cocinar tenemos que ser conscientes de que cuanto más tiempo dejemos la carne en el fuego, mayor cantidad de propiedades nutritivas perderá. La carne roja se elabora con fuego bajo y requiere más tiempo de cocción, mientras que las carnes tiernas requieren temperaturas más altas y poco tiempo de cocinado.
Ajustar la alimentación a cada fase de nuestra vida es muy importante.
Al igual que ajustamos cantidades de calcio, vitaminas y grasas, es beneficioso conocer qué carnes nos proporcionan los nutrientes necesarios según nuestra edad, situación, actividad. De 8 a 10 meses de vida
Se sugieren como piezas más adecuadas para la elaboración de papillas, el redondo y la contra, ya sea de ternera rosada o blanca, ya que estas piezas son magras.
También es aconsejable incluir otras carnes como la carne magra de cerdo.
En los primeros años
En esta etapa, cualquier carencia puede provocar problemas en el desarrollo normal del niño. Las cantidades diarias recomendadas en cuanto a consumo de carne son de dos a tres raciones a la semana.
Adolescencia
Durante la adolescencia se producen una serie de cambios físicos y hormonales, que hacen de esta etapa la más adecuada para la inclusión habitual de la carne en la dieta (debido a su contenido proteico y de hierro), combinada, claro está, con los otros nutrientes tan necesarios como los aportados por la fruta, verdura o hidratos de carbono.
Prácticamente cualquier tipo de carne es aconsejable para esta edad; podemos encontrar la carne de ternera rosada y la carne de cordero, ambas fuentes importantes de proteínas de alto valor biológico, de minerales y vitaminas. La carne de cerdo también es una fuente de calidad de proteínas y minerales idónea para esta fase del crecimiento.
Personas de edad avanzada
La dieta para las personas de edad más avanzada no tiene unos requerimientos muy específicos distintos a la de cualquier otra edad, siempre y cuando no haya algún problema de salud concreto.
El consumo moderado de carne les suministrará el aporte necesario de proteínas, además de vitaminas del grupo B, como el ácido fólico, del que la carne es una fuente importante, al igual que otros alimentos como las legumbres. Por supuesto, la dieta debe incorporar otros muchos alimentos, entre los que destacamos la fruta y verdura.
¡¡Ojo!! Las personas que tengan sobrepeso o problemas con el colesterol deben limitar el consumo de carne, o bien consumir la más magra. La plancha o el horno son los mejores aliados de una cocina sin grasa.

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