domingo, noviembre 13, 2011

La sábana santa

Los hombres del siglo XXI han sido los más incrédulos de todos los tiempos y los que tienen menos FE.
Los católicos nos hemos acostumbrado a ver a Jesús en la cruz; pero no reflexionamos sobre todo el sufrimiento que padeció por nosotros.

Esta presentación que vamos a ver no es de FE. No hay ninguna obligación de creer en esto. Porque la Iglesia sólo me impone las verdades dogmáticas que han sido reveladas por Dios.
Si alguien negara la existencia del infierno, automáticamente él mismo se pone fuera de la Iglesia. Porque la existencia del infierno es dogma de fe: verdad revelada por Dios.

Si alguien negara la presencia real de Cristo en la Eucaristía, automáticamente se pone él mismo fuera de la Iglesia. Porque la presencia real de Cristo en la Eucaristía es dogma de fe: verdad revelada por Dios.
Pero no creer en la Sábana Santa no es ningún pecado.
Esto no es objeto de Revelación. El pecado lo comete contra la Historia y la Cultura.

El Padre Jorge Loring es una de las autoridades que avalan la autenticidad de la Sabana Santa de Turín, sin duda la reliquia más preciada y venerada que Cristo quiso dejar a la Humanidad.

Ha participado en investigaciones científicas directas sobre esta reliquia. Es uno de los más ardientes defensores y propagadores, con más de 2000 conferencias por todo el mundo sobre la Sabana Santa.
En Turín, Italia, en el año 1978 se reunieron 350 congresistas del mundo y 28 especialistas que habían estudiado la Sabana Santa para exponer sus investigaciones.

Confirmaron que todas las pruebas de sangre hechas hasta la presente a la Sabana Santa era realmente sangre.

En esta fotografía se resaltan las líneas longitudinales de la tela chamuscada en el incendio de Chambery, en la noche del 3 al 4 de diciembre de 1532, estando la Sábana Santa en una urna de plata.
En la noche del 11 al 12 de Abril de 1997, la Sábana Santa sufrió el tercer incendio de su historia conocida.

Anteriormente, la síndone se había enfrentado al fuego antes del 1200 y luego en 1532.
El interior de la urna de plata, donde se guardaba doblada la Sábana Santa, durante el incendio pudo llegar a los 900 grados centígrados.

Esto contribuyó a la alteración del carbono-14 según el físico ruso Dimitri Kouznetsov. Fue salvada por el canónigo Filiberto Lambert.

Al ser preguntado de dónde había sacado las fuerzas para romper el cristal, Trematore, conocido sindicalista de izquierda

que no se consideraba católico, contestó:
“El cristal puede parar las balas, pero no la fuerza de los valores representados por el símbolo que lleva dentro. Rompimos el cristal con sólo una maza y las manos que aun me sangran. Es extraordinario”.

“Dios me ha dado las fuerzas para romper el cristal”.
La Sábana Santa al ser un documento histórico, es algo que apoya a nuestra fe. Pero nuestra fe no se basa en ella. Si algún día se demostrara que la Sábana Santa es falsa (lo cual no es nada probable dados los estudios científicos realizados sobre el lienzo, nuestra fe quedaría intacta porque nuestra fe no se basa en la Sábana Santa. Sino en los Evangelios.

Ives Delage Ð famoso biólogo francés dijo, “Yo reconozco a Jesús como personaje histórico, y no veo razón alguna para que nadie se extrañe de que existan todavía huellas tangibles de su vida en la tierra”. “Si en lugar de tratarse de Cristo, se tratara de otro personaje histórico, a nadie se le hubiera ocurrido poner las objeciones que algunos ponen a la Sábana Santa”.

Poseemos por tanto el sudario de Cristo, legado de la efigie de su cuerpo y de las huellas de su sangre. Ésta es la reliquia más insigne del mundo. Reliquia corporal del Divino Redentor.

Para quien sabe interpretarla y gusta de re? exionar es la más hermosa y emocionante de las meditaciones de la Pasión”.

Los dos mayores impugnadores de la autenticidad de la Sábana Santa de Turín fueron los sacerdotes católicos Ulysse Chevalier, francés, y Herbert Thurston, inglés. Los dos afirmaban que la imagen era una pintura fraudulenta, lo cual hoy, después de los estudios microscópicos realizados sobre el lienzo, es algo absolutamente inadmisible, pues entre hilo e hilo no hay pintura.

Además no se ha encontrado ninguna base de pintura, ácidos, ni tintes que usan los pintores.
En los Evangelios Sinópticos de Mateo, Marcos y Lucas se habla de la Sábana donde José de Arimatea y Nicodemo envolvieron el cuerpo del Señor. Tenían derecho al cuerpo, según la Ley. San Juan no habla expresamente de Sábana. Habla de unos lienzos y de un sudario. La palabra “lienzo”, que utiliza San Juan, significa también sábana.

A Cristo le hicieron una sepultura provisional, dejando la sepultura definitiva para después de las fiestas.

Algunos se preguntan si es cierto que el hombre de esta Sábana es Jesucristo o pudo ser otro crucificado.

En este lienzo aparecen huellas de cosas que sabemos sólo se las hicieron a Cristo: ungüento reciente de nardo en el pelo (se lo derramaron sobre la cabeza en vísperas de la Pasión), las piernas sin partir, herida de lanza en un costado, corona de espinas, etc.

Todo esto era insólito en la crucifixión que hacían los romanos.
¿Cómo se formó esta imagen?
Para obtener una fotografía tan uniforme como la de la Sábana Santa se precisaría una emanación uniforme de amoníaco, lo cual biológicamente es difícil de explicar, pues la distribución de las glándulas sudoríparas en el cuerpo humano no es uniforme.

Esta explicación se debe al Dr. Dezani, de la Universidad de Turín. El hecho de que en ningún lienzo funerario se haya encontrado nunca una imagen similar a la de la Sábana Santa, es una muestra que la formación de esta imagen no se debe a ninguna causa natural Quizá la teoría más admisible sea la de la radiación de energía, cuando obtuvieron la fotografía tridimensional con el analizador de imagen V18, los Doctores en Ciencias Físicas, Jackson y Jumper, técnicos de fotografía aeroespacial de la NASA, y Ray Rogers, experto eminente en “efectos térmicos”, investigador sobre los efectos de los explosivos del Laboratorio Científico de “Los Álamos” en EE.UU.
Por eso la Sábana Santa es un nuevo motivo de credibilidad en la resurrección de Cristo. Porque si hubiera sido una radiación prolongada hubiera carbonizado el tejido, y sólo está chamuscado.

Fue una radiación de dos milésimas de segundo, y la quemadura penetró en el hilo 3 milésimas de milímetro. Por eso la imagen no se ve por el revés de la tela. En cambio la sangre ha empapado el tejido, y se ve por el revés.
La radiación que grabó la imagen fue exactamente la precisa para que la imagen se viera bien. Dice el Dr. Juan Bautista Rinaudeau, Profesor de Medicina Nuclear en la Universidad francesa de Momtpellier: “Todo sucedió como si esa radiación hubiera sido finalmente dosificada.

En efecto, si hubiera habido demasiada energía, la imagen hubiera resultado excesivamente oscura; y si, por el contrario, la energía hubiera sido escasa, la imagen hubiese sido poco contrastada, y por lo tanto ilegible.
Es exactamente como si alguien hubiera tenido la intención precisa de provocar la imagen”.
“Desde el punto de vista de su constitución somática está visto que se trata de un individuo de particular belleza, y prestancia física no común. Perfecto en la masa corpórea, era de 1,80 metros de estatura.

El grado de perfección corpórea es tal, que puede y debe ser clasificado por encima y fuera de cualquier tipo étnico”.
El Dr. D. Gregorio Marañon, escribió: “Esta turbadora imagen no es la efigie solamente de un ser humano excepcional.

El estremecimiento que causa su contemplación hace pensar ... que así debió de ser el Dios hecho hombre”.

En la Sábana Santa aparecen manchas de sangre estudiadas por el doctor norteamericano John Heller, biofísico del Instituto de Nueva Inglaterra: ha afirmado que son de sangre humana. Incluso ha averiguado el grupo sanguíneo.

Es AB. En la Sábana Santa no hay señales de descomposición del cadáver, a pesar de que la sábana estuvo en contacto con el cadáver de Cristo durante treinta y seis horas.

Aspecto que ofrecía el rostro de Jesús. Esta fotografía es obra del Prof. Tamburelli, ordenando a una computadora, a la que se informa de una gota de sangre, que muestre todo lo que sea sangre en el rostro de Jesús. Este rostro ensangrentado de Jesús nos da una idea de lo que tuvo que ser la corona de espinas.
Es posible que todavía quedara en el rostro sangre de la que sudó en Getsemaní.

El sudor de sangre es conocido por los médicos como “hematohidrosis”. Se produce por una violenta tensión emocional, mezcla de tristeza, angustia y pavor, que rompe los capilares, encharca las glándulas sudoríparas, y por los poros sale sangre mezclada con sudor. Aunque el fenómeno es raro, es perfectamente posible desde el punto de vista médico.

El sufrimiento de Cristo por tiLa Corona de espinas Estaba tejida con un espino de duras y agudas espinas que usaban como leña para encender la lumbre.
La corona no tenía forma de anillo, sino probablemente forma de una corona oriental.

En la cabeza se han contado treinta y dos heridas de perforación de las espinas.

La coronación de espinas ha sido algo exclusivo de Jesucristo.
“No hay ningún documento donde conste la coronación de espinas ni entre los romanos ni en otro pueblo“.

Probablemente Cristo no cargó con la cruz entera, sino sólo con el palo horizontal, atado a los brazos. Por eso en las caídas no pudo poner las manos y dio con la cabeza en el suelo, aplastada por el madero.
El peso del madero horizontal pudo ser de unos cincuenta kilos
En la cara de la Sábana Santa hay tierra. Es del tipo “travertino-aregenito”, como la que se encuentra en los alrededores de Jerusalén.

Las rodillas también aparecen lesionadas por las caídas.
El palo vertical se mantenía fijo en lugar de la crucifixión.
La corona, con sus agudas y punzantes espinas causó heridas profundas. La sinuosidad y abundancia de surcos de sangre, nos dan idea de las hemorragias y de los dolores terribles.
En el Congreso de Turín, en Junio de 1998, el Dr. D. Leoncio Garza-Valdés, microbiólogo de EE.UU., nos expuso que él había encontrado en las manchas de sangre de la nuca partículas microscópicas de madera.

Sin duda que son consecuencia de los golpes que Jesús se dio con la cabeza contra la cruz, tanto en las caídas como al empinarse y desplomarse en la agonía para tomar aire porque se asfixiaba al oprimirle los pulmones el diafragma por estar colgado de los brazos.
Esto es una prueba más de que la Sábana Santa no es obra humana, pues es impensable que esto lo haya hecho un falsificador de la Edad Media.

Los Látigos
Los látigos que se empleaban en la flagelación solían ser de cuero, y tenían al final huesecitos o bolitas de plomo unidas por una barrita de tres centímetros, como pequeñas pesas de gimnasia.

Al descargar sobre el cuerpo se clavaban en la carne. Por eso han quedado huellas de sangre en la Sábana Santa.

A este tipo de látigo se le llamaba “escorpión” por el daño que hacía.
La Herida de las manos Obsérvese que la herida está en la muñeca y no en la
palma de la mano, como vulgarmente se cree.

El pulgar está doblado sobre la palma de la mano, al lesionar el clavo el nervio mediano, como demostró el Cr. Barbet con experimentos hechos en París. La longitud de los clavos pudo ser de unos veinte a veinticinco centímetros.
Y en opinión del Dr. Casselli el grosor del clavo debió ser de unos siete milímetros.
El orificio del clavo no es redondo, sino cuadrado, y tiene según los técnicos, igual perímetro que el que tienen los dos clavos que se hallan en Roma, en la iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén y se han considerado desde siempre como los
de la Pasión de Cristo”.

Movimiento de Cristo en la CruzCristo se empinaba sobre el clavo de los pies para tomar aire, porque se asfixiaba; pero al no poder soportar el dolor del clavo de los pies, volvía a desplomarse.

De esta manera, la mano giraba sobre el clavo del carpo, destrozando el nervio mediano y produciéndole un dolor de paroxismo, como decía el Dr. Barbet: “La naturaleza se inhibe, sobreviene un síncope y se muere de dolor”.

Al empinarse y desplomarse, su espalda llagada por la ? agelación se raspaba contra el rugoso madero vertical.La herida está en la parte derecha del pecho.

La lanza atravesó el quinto espacio intercostal, penetró por el pulmón derecho, y tras un recorrido de unos diez centímetros alcanzó la aurícula derecha, la cual suele contener sangre líquida en los cadáveres recientes.
Dice el Dr. Marino Molina, que en agonías excepcionalmente dolorosas, el agua del pericardio es abundante.
El Dr. Júdica Cordiglia, profesor de Medicina Legal en la Uni. de Milán, ha demostrado que todas las heridas reflejadas en el Lienzo fueron producidas en vida del sujeto, excepto la del costado derecho que fue producida después de la muerte. Esto se nota por el modo de coagular la sangre.

Los verdugos
Los verdugos debieron ser dos, uno a cada lado, y eran de distinta estatura; pues la dirección oblicua de los golpes no es igual en los dos lados.

El Dr. Miklik cita el número de escritores romanos que describen la inaudita crueldad del suplicio de la flagelación. A veces dejaba al descubierto las entrañas.
Algunos morían en el lugar del suplicio. Otros quedaban lisiados para toda la vida.

La flagelación de Jesucristo pudo durar unos 45 minutos.
No se explican como un cadáver pudo haber logrado una imagen como la que hemos visto en la Sabana Santa, ni porque no se ha encontrado la mas mínima mancha de descomposición.
Quien desee profundizar y conocer aun mas de la Sabana Santa.
El libro :“La Sabana Santa de Turín” Su autenticidad (Padre Jorge Loring).

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