lunes, diciembre 12, 2011

Conchas y caracoles



De niño cuando iba al mar
Me deleitaba escuchar
El retumbar de las olas…
Ir juntando por la playa
Conchita y caracolas
Y caminar… caminar
Por las húmedas arenas
No había dolores ni penas
Que pudiera lamentar.

Se fueron aquellos días
De ilusiones y alegrías
Que nunca podré olvidar

Hoy, cuando voy a la playa
Todo, todo es añorar
Aquellos tiempos ya idos
Los útiles… los perdidos,
Y me suelo preguntar
¿Cuando? ¡Dios mío! ¡Dios mío!
¿Cuando llegará mi río
A descansar en tu mar?


La Sonrisa



Yo no sé que hora sería,
Quizás la diez o algo más
Sentado abierto el compás
Un indio se divertía
Haciendo reír a un niño,
Lo miraba con cariño,
Puedo asegurar de fijo
Que era sin duda su hijo.
¡Sería Cora, Tarahumara?
De verdad yo no lo sé,
Y su vestido observé
Con grecas de forma rara
Y multitud de colores
Pues para éstas labores
Son artesanos muy diestros
Y consumados maestros.
Un señor de edad madura
Que por su lado pasó,
Seguro se conmovió

De la inocente criatura
Y doblando la rodilla
Acarició su mejilla
Con verdadera ternura
Y unas monedas le dio
Quedó el niño sorprendido,
Y por momento se vió
Que brillaron sus ojitos
Con un extraño fulgor
Entre asombro y entre amor.
No dijo Dios se lo pague
Y ni las gracias le dio,
Solamente le sonrío
¡Solamente le sonrió!

Yo pienso que aquel señor
Que con amor y ternura
Acarició la criatura,
En ella vió al niño Dios
¡Y el niño Dios le sonrió!

Luis Gutiérrez Medrano

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