viernes, diciembre 16, 2011

¿Que nos pasó?

Voy regresando de una marcha de cientos, miles de rostros, tristes, dolidos, hartos … pidiendo paz.
Tuve un impulso muy grande de escribir y desahogar esta frustración y coraje …y escribí
¿Que nos pasó?
¿En que momento cambiamos tanto?
¿Cómo pasó?
Si las cosas mas simples eran tan divertidas, patear el bote, esconderte y salvar a tus compañeros de juego o las coleadas en plena calle.
Sin ningún sobresalto.
A excepción del silbido agudo del carrito de los plátanos azucarados y el camote con miel de piloncillo, estacionado en la esquina de la calle y junto a él, el policía de la colonia vigilante y amable, siempre cuidándonos
Esto terminaba cuando la voz de mamá asomaba a la ventana sin barrotes para avisarnos que era hora de dormir y poner fin a los juegos
A los padres se les respetaba, obedecía y nuestros padres hacían lo mismo con mis abuelos.
El único miedo que teníamos era a lo obscurito, a reprobar y a las tarántulas del parque.
Ibas a la escuela sólo y regresabas sólo, podías ir al cine sólo o con amigos, nada pasaba, en la matinée veías películas de gánster y pensabas que eso solo pasaba en el cine.
Recuerdo haber visto cuando el destino nos alcance y nunca, nunca me imaginé que algún día nos alcanzaría
¿A dónde nos desviamos, en que momento nos perdimos … cuando nos abandonó el alma, como dejamos que nos envenenará el mal?
¿Como nos ganó esta ausencia de valores, de honestidad, de unión familiar e indolencia por nuestros semejantes?
Fue, quizás el cambio de lo simple a lo sofisticado, a la tecnología que nos abstrajo de la humanidad simple, que ayer fuimos.
Y nos ha convertido en zombis que necesitan estímulos de enervantes y químicos, que otros promueven para enriquecer.
O estímulos materiales como: autos, casas, viajes, joyas … que sé yo
Marchamos como zombis, trabajamos 40, 50 años enloquecidos y después pasamos nuestros últimos años gastando lo ahorrado, en recuperar la salud perdida por las años de excesos y abandono.

Por Dios, quiero que regrese mi alma y volver a ser humano, quiero sentir vergüenza por mis faltas y por no ayudar a un necesitado, quiero que vuelva la honestidad como motivo de orgullo.

Quiero quitar las rejas de mi ventana y las chapas de mi portón, quiero sentarme en mi casa con las ventanas abiertas y disfrutar el anochecer de un tranquilo verano.
Quiero dejar a mi hijo y a mis nietos:
Un mundo simple y común, con amor, esperanza, alegría, techo y comida para todos,
¡Que solo piensen en el ser y no en el tener!
Quiero que regrese el alma de MÉXICO
¿Y tú quieres …?
Entonces comencemos hoy
Tú, en tu casa, con tus amigos y los amigos de tus amigos…

¡Todo México!

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