sábado, julio 07, 2012

Todas las religiones tienen su santo

Todas las religiones tienen sus santos, también tienen sus diablos y un mar de mediocres en medio. Si quieres desprestigiar a cualquier religión, la tienes fácil; cómo están integradas por seres humanos, fíjate en cualquiera de sus miembros y lo más seguro es que al que le eches el ojo, sea un mediocre; y entonces lo puedes tomar como ejemplo para decir que esa religión está mal, re mal, muy mal. Pero claro, estamos hablando de que tu objetivo no fue ser justo, ni buscar la verdad, ni amar a tus hermanos; estamos suponiendo que lo que tú pretendías era aventarles caca a los que piensan diferente a ti; estamos partiendo del supuesto de que te crees que estás en la religión correcta y supongas que eso te da derecho criticar a los que no son como tú (aunque todas las religiones se basen en el amor al prójimo, y por ende la tuya también).

Pero decíamos, que todas las religiones tienen sus santos y también tienen sus mercachifles y una maza en medio que no sirve para nada; pero que como son ignorantes en religión, porque no acostumbran estudiar sistemáticamente sus textos sagrados, y por ello no pueden juzgar con certeza los actos de sus santos o sus diablos, no pueden distinguir a unos de otros y entonces sólo se dejan guiar por el que grita más fuerte; que casi siempre son los malos de esa religión.
Por todo ello, si tú quieres ser santo, no te preocupes de en qué religión te metas; más bien asegúrate de estudiar bien los textos sagrados que guían a la religión que hayas escogido y confróntalos con los de otras, luego pregúntate a ti mismo y pídele ayuda a Dios para que te oriente, que a fin de cuentas, eso último es lo que cuenta al tomar cualquier desición; y luego, sé congruente entre lo que piensas que se debe ser y lo que eres, y así, preocupándote de ir mejorando cada día, llegarás a la perfección; que a fin de cuentas esa es la razón de que estemos dando lata en este mundo matraca.

Pero también, si tú quieres ser mercachifle de la religión, y enriquecerte a sus costillas, dominar a las personas y utilizarlas para engordar tu caldo; también no te preocupes de en cual iglesia te metas: en todos los grupos religiosos habidos y por haber encontrarás tipos como tú, que gustosamente se amafiarán contigo para sacar provecho propio de cualquier situación y aprovecharse de los que por su gusto permanecen ignorantes de las cuestiones religiosas y son como masa: maleables y dúctiles, arcilla en manos de malos alfareros que los enviarán a las guerras pretextando santos fines y luego de sacar su ganancia, los desecharán como trapos usados, brindarán por su triunfo y se pondrán a pensar en su próxima treta.

Pero por último, si no te interesa tener una vida espiritual o quieres ser masa de cualquier religión, que para el caso es la misma; entonces sigue sin preocuparte ni buscarle al asunto: participa en ceremonias o no lo hagas; sigue ritos y costumbres o deja de hacerlo; opina que las cosas son mejor de tal, o de tal otro modo: para el caso es la misma; de cualquier forma, no sabrás de lo que estás opinando, ni te darás cuenta que no sabes lo que dices; puesto que serás eternamente un niño, mentalmente hablando.

Recapitulando: En toda religión hay personas santas, diablas y mediocres. Las primeras son guías de los demás y tomarlas como ejemplo es bueno para uno mismo. También hay personas diablas, que fingen ser santas o creen que lo son porque no han intentado confrontar sus acciones con las que hacía Jesús el Señor, y aprovechan su posición en la iglesia de que formen parte, para hacer que otros actúen como ellos quieren, en su propio beneficio, aunque siempre diciendo que lo hacen por servir a Dios.

Distinguir a las personas santas de las diablas no es fácil, sobre todo porque la mayoría de nosotros no tenemos el hábito de estudiar nuestra Biblia y por ello cualquiera nos puede tarugear; deberíamos definirnos: estoy en una religión o no estoy; porque pensar que estoy cuando me limito a ir una vez a la semana a una ceremonia, es como pensar que soy un futbolista profesional porque veo un partido a la semana. Si ésta es mi condición, entonces yo soy del grupo mayoritario de los mediocres; hago como que soy, pero sin estar bien seguro de qué es lo que soy, y hablo como que sé de lo que hablo, pero que no me hagan preguntas porque me pierdo en la primera.

En todas las religiones hay personas santas, diablas y mediocres; no es el punto de en cuál estés, sino que en la que escojas, decidas ser un santo; si no es así, vale un cacahuate en qué iglesia estés registrado; para ser mediocre o diablo, da lo mismo donde sea.

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