miércoles, diciembre 12, 2012

Jesucristo en el Juicio Final

Por Felipe Hermosillo Padilla

Desde San Juan de los Lagos, Jalisco.- La Capilla Sixtina es uno de los más famosos tesoros artísticos de la ciudad del vaticano en la ciudad eterna. 
El Papa Sixto IV ordenó al arquitecto Baccio Pintelle a mediados del siglo XV la construcción de una Capilla privada. Tal es el origen de la Capilla Sixtina. Esta, está enclavada en el vaticano al lado norte de la Basílica, mide 40 x 15 m. y alcanza 18 de altura. 
El mismo Papa (su nombre de pila fue Francisco Della Rovere) en cargo a Botticelli, Chirlandaio, Perugino, Roselli y Signorelli que pintara algunos frescos que se observan en las paredes laterales en número de doce. 
Pero lo que hace a la capilla un monumento único de arte, son los frescos de Miguel Ángel Buonarroti del techo y la pared central. 
El papa Julio II encargó en 1508 al artista que decorara el techo “con algunos santos”, Miguel Ángel protestó diciendo que él era escultor, no pintor, y por lo tanto se negaba. El Pontífice Ð de terrible genio Ð se irritó y amenazó con castigarlo y el toscano, temeroso del castigo y también debido a su temperamento no menos terrible, huyó a su natal Florencia. El papa envió un ejército a capturarlo y entonces el escultor debió de emprender la obra valido de varios ayudantes. 
Tenía casi terminadas la figura de doce apóstoles cuando se disgusto; sintió que debía hacer algo más digno de sí y despidió a sus ayudantes, borro todo lo hecho y planeo algo diferente. El Papa molesto por estos, más aún porque Miguel Ángel llenó de andamios La Capilla y prohibió que nadie, incluso el jefe de la iglesia lo molestaran. Julio II a pesar de ello subía con dificultad para ver los avances de la obra. Tenían, Jerarca y artistas pleitos terribles. Uno sentía que su vida se acababa y quería ver pronto terminado aquello y otro tenía necesidad de tiempo para crear. 
Desesperada Julio II ordenó el primero de noviembre de 1512, que fueran quitados los andamios que cubrían los casi 600 m2 de bóveda; lo que vio fue lo mismo que aparece en la página opuesta. (ver “ de verdad”. No en fotografías, la Capilla impresiona a cualquier persona). Julio II se conmovió profundamente. Todo Roma desfiló por aquella maravilla. El único disgustado y tremendamente fue Miguel Ángel. 
Año después, en 1535, y bajo el pontificado de Pablo III, Miguel Ángel fue llamado de nuevo para que pintara la pared del altar mayor. Ya septuagenario, el artista concibió la escena del Juicio Final. También ya más pintor, supo darle mayor luminosidad a su creación. Esta obra le ocupó seis años, habiéndola terminada en la Navidad de 1541. 
Abajo, el Hijo de Dios juzga a la humanidad en el último día. Por la izquierda resucitan los muertos al son de las trompetas de los Ángeles, en el centro Ð abajo- y ascienden, siendo aceptados algunos y rechazados otros. Los condenados descienden al infierno por la derecha ahuyentados por el gesto de Jesucristo. 
Un cardenal Cuyo nombre olvida la historia, molestaba a Miguel Ángel viéndolo pintar esta obra. En castigo el artista lo dibujó entre los condenados. Se quejó el ofendido al papa quién repuso: 
 “HIJO, DEL INFIERNO NADIE TE PUEDA SACAR” 

En la Capilla Sixtina tiene lugar las elecciones del papa. El recinto Ð junto con los palacios pontificales se aísla del exterior mediante tapias y no hay comunicación alguna. Después de cada elección (dos al día) se queman las boletas en un horno que tiene chimenea al exterior. 
Si no se ha logrado mayoría por algún candidato se añade paja húmeda a los votos y sale humo negro, que ven los periodistas de todo el mundo y personas desde lejos, lo que indica que aún no hay Papa. Si se elige éste las boletas se queman con algo de incienso y sale humo blanco. 
El mundo se conmueve. Hay nuevo papa. Poco a poco la plaza de San pedro se llena de gente ansiosa de saber quien es el nuevo elegido ( los italianos tienen sus favoritos) para recibir su primer bendición.

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