domingo, febrero 17, 2013

Miércoles de ceniza

El Miércoles de Ceniza es el primer día de la Cuaresma en los calendarios litúrgicos católico, protestante,
y anglicano. Se celebra cuarenta días antes del inicio de Semana Santa, es decir, del Domingo de Ramos. 
Este día ocurre en diferentes fechas cada año, de acuerdo a la fecha móvil de Pascua. Puede acontecer entre el 4 de febrero y el 10 de marzo. Cuando en el siglo IV, se fijó la duración de la Cuaresma en 40 días, ésta comenzaba 6 semanas antes de la Pascua (Para calcular la fecha de la Pascua se usaba el Computus), en domingo, el llamado domingo de “cuadragésima”. Pero en los siglos VI-VII cobró gran importancia el ayuno como práctica cuaresmal. Y aquí surgió un inconveniente: desde los orígenes nunca se ayunó en día domingo por ser “día de fiesta”, la celebración del día del Señor. Entonces, se movió el comienzo de la Cuaresma al miércoles previo al primer sábado del mes. 
Imposición de la ceniza
Este día, que es para los católicos día de ayuno y abstinencia, igual que el Viernes Santo, se realiza la imposición de la ceniza a los fieles que asisten a misa. Estas cenizas se elaboran a partir de la quema de los ramos del Domingo de Ramos del año anterior, y son bendecidas y colocadas sobre la cabeza o la frente de los fieles como signo de la caducidad de la condición humana; como signo penitencial, ya usado desde el Antiguo Testamento; y como signo de conversión, que debe ser la nota dominante durante toda la Cuaresma. 
En el rito católico la imposición de la ceniza es realizada por el sacerdote sobre los fieles. El sacerdote puede hacer una cruz con la ceniza en la frente de los fieles o dejar caer un poco de ceniza en su cabeza. En el caso de los clérigos se puede aplicar en latonsura. Mientras lo hace puede emplear una de las siguientes frases extraídas de las Escrituras: 
1. Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida (Gén. 3:19) 2. Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás (Gn. 3:19) 
3. Arrepiéntete y cree en el Evangelio (Mc. 1:14-15) Es costumbre dejar y no lavar la ceniza hasta que esta desaparezca por sí misma. 
Origen de la costumbre 
Antiguamente los judíos y otros pueblos de Oriente Próximo acostumbraban a cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como gesto de arrepentimiento profundo. La Biblia menciona múltiples ocasiones y pueblos que utilizaban la ceniza en significado de duelo. 
En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un “hábito penitencial”. Esto representaba su voluntad de convertirse. 
En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma solía poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión. 
Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos del año anterior. De acuerdo a la Tradición, esto recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada. 
También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno. 
La imposición de ceniza es una costumbre que recuerda a los que la practican que algún día vamos a morir y que el cuerpo se va a convertir en polvo. 
Miércoles de ceniza y cultura popular tradicional.
En muchos pueblos y ciudades del Perú, se entendía y aún lo perciben así, que en esta fecha seguía la celebración de carnavales. Es cierto que asistían a los templos, donde se oficiaba misa y se aplicaba ceniza en la frente de los asistentes. Sin embargo, se estilaban invitaciones- entre parientes y amistades- a almuerzos opíparos, regados con abundante chicha de primera y licores. Carnestolendas rematadas el día jueves, después de miércoles de ceniza, llamado katu (= resto, lo que sobra). Seguían los festejos de los saturnales andinizados, con ágapes, consumo de licores, jaranas y en algún barrio, la tala fiestera de un chihualo o yunsa(árbol plantado) en honor de la Tierra o Patsamama. Traslapamiento de Occidente católico con los Andes.

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