domingo, febrero 17, 2013

Padre Salvador Bobadilla Arellano.

Por José Alvarado Montes

El miércoles 28 de Noviembre 2012, por la noche, las campanas de La Parroquia de San Juan Bautista doblaron a duelo anunciando la muerte de un sacerdote; poco después se supo del fallecimiento del Padre Salvador Bobadilla Arellano ; su cuerpo fue velado ahí mismo. 
Hasta ti morada Santa 
Hasta ti tierra de salvación 
Peregrino, caminante vamos hacia Ti’. 
Con este canto dio inicio la Misa de cuerpo presente del Padre, acontecimiento que apesumbró a una parte de la población ya que él por muchos años ejerció su ministerio en esta ciudad; su familia presbiteral lo acompañó, fue revestido con sus blancas ropas sacerdotales y un Cristo de metal en su pecho, el Cristo al que tanto sirvió en vida ahora lo reclamaba a su presencia, su ataúd de fi na madera, lo cubría amorosamente rodeado de fl ores blancas, su semblante como si durmiera un profundo y tranquilo sueño como tranquila y sin poses fue su vida. 
El Sr. Cura visiblemente apesumbrado refi rió sus cualidades y exaltó sus virtudes ministeriales que a pesar de su edad nunca quiso abandonar, ya que las ataduras Sacerdotales que él mismo había forjado atándose al Padre Eterno, solo las disolvería la muerte; paso trascendental hacía la vida eterna, por la que tanto había luchado. Por fi n el Altísimo lo recibía en su morada a tan fi el servidor de Cristo. 
El nació el 14 de Julio de 1925 en un lugar situado al Norte de nuestro estado, ahí realizó sus primeros estudios continuándolos en Guadalajara, entró al Seminario; como seminarista y joven sorteó duras pruebas, resistiendo ardientes tentaciones, llegó a la meta de sus sueños. Fue ordenado Sacerdote el 25 de Julio de 1948; años después fue destinado a la Parroquia de San Juan Bautista, en El nunca disminuyó su energía y cumplió su misión de amor y de Fé. Fué un confesor incansable, nunca pretendió ni halagos ni honores, ni el codearse con ricos y poderosos ni el de poseer bienes terrenales, su riqueza la encontró en los libros y en el saber que de ellos emanaba su riqueza, fue espiritual su personalidad recia, seria, seguro de su investidura, fue maestro de varias generaciones en el seminario. 
De 1990 hasta su muerte fue miembro activo del Circulo Histórico “Entre Amigos”, participo’ en varios coloquios y conferencias de temas Históricos y en los llamados Paseos Culturales realizados a diferentes sitios de la Republica. El fué el primero que escribió en la revista del grupo un artículo bien documentado en que cuestionaba que le fue añadido el nombre de MEXQUITITLAN al de San Juan, algo que muchos años después otro investigador del grupo el maestro y licenciado José de Jesús Martín encontró’ documentos que dan la pauta que el antiguo nombre de San Juan fue el de MAZATITLAN “lugar de venados”. En otro articulo hace una completa crónica de cuando el Sr. Obispo Sepúlveda recibió’ la noticia que en su lugar venia Don Javier Navarro, le da la bienvenida, hace la presentación y entrega La Diócesis, le dirige una elocuente y emotivas palabras las que concluye en una seria advertencia: necesita un Corazón fuerte para luchar contra todos los lobos que también aquí acechan en el ambiente degradable en el que vivimos. 
Sus restos mortales fueron sepultados en el Panteón de Jesús María y José en La Cripta Presbiteral donde descansan Sacerdotes, Canónigos y Obispos, hasta el fi nal lo acompañaron el Sr. Cura, dos Sacerdotes, unos pocos hombres, sus amigos, unas cuantas mujeres, las mas sencillas y pobres de su feligresía. 
Pero como amigo imagino que me diría: No llores por mi ausencia, alégrate por todas las cosas que conocimos, no me busques entre los que han muerto en donde nunca estuvimos, encuéntrame entre los libros, entre los relatos de Historia y en todas esas cosas CULTURALES que nos emocionaban. La Paz es la recompense máxima con la que El Creador premia a los que observan sus preceptos. 
Salió en silencio de su ciudad amada y murió como los profetas lejos de su tierra que lo vio nacer, PADRE SALVADOR BOBADILLA…………. Descanse en Paz.

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