jueves, marzo 21, 2013

Contaminación ambiental y los bebés

En un circo ofreciéronle trabajo a un cantante, cuyo número sería cantar dentro de una jaula llena de leones.
Rechazó el ofrecimiento, diciendo que eso era muy peligroso, que tal vez los felinos feroces se pusieran de mal humor y le atacaran. 
El dueño del circo, le insistió diciendo: no se preocupe, su manera de cantar no los irritará, pues son sordos. Sordera. Esa enfermedad que a muchos nos parece lejana y poco probable que nos afecte, especialmente si siempre hemos tenido buen oído. 
Sin embargo la incidencia de ese mal, aqueja cada vez a un mayor número de personas. No contamos con estadísticas exactas, pero platicando con doctores especialistas en el ramo, manifiestan que de manera alarmante crece el número de casos en personas que se han visto afectadas por este mal. 
Puede haber un sinfín de motivos para padecer esta afección aunque sea de manera leve o hasta daños irreversibles. 
Una de las causas más frecuentes de infecciones o daños temporales, es el aseo inadecuado del aparato auditivo, pues es muy común que muchas personas, se quitan la cerilla utilizando objetos que pueden dañar permanentemente el sentido del oído; utilizan desde cotonetes, palillos, pasadores para el pelo y otros objetos riesgosos. Recordemos que los huesecillos que se ubican dentro del pabellón auditivo, son los más sensibles y delicados de nuestro cuerpo.Se sugiere consultar a un experto para utilizar un sistema de asepsia útil y seguro. 
Imagino a un melómano (apasionado de la música), quedándose sordo. Qué tristeza no poder escuchar ni la música, ni las conversaciones de sus familiares y amigos. Debe ser terrible. 
He visto algunas películas acerca de la vida del genial músico Ludwig Van Beethoven, y casi todas coinciden que además de ser un genio, poseía un genio de los mil demonios, lo cual no fue impedimento para que compusiera algunas de las más grandes obras en la historia de la música, caracterizadas por su sublimidad, espiritualidad y majestuosidad. Supongo que al maestro sordo de Bonn, le incomodaba terriblemente su sordera, siendo que vivía por y para la música. 
Dicen de un señor de avanzada edad, que estrenó un aparato para la sordera, de esos que ayudan a oír mejor, que al recibir la visita de uno de sus nietos, éste le preguntó: Abuelito ¿cómo te ha ido con tu nuevo aparato para la sordera? 
El anciano le respondió: pues verás, no les he dicho nada a tus tíos, pero esta semana he cambiado cuatro veces mi testamento. 
Sin duda una de las principales causas para la sordera, es la edad que conforme avanza, avanza también la deficiencia en el oído pero, en nuestro entorno actual, lleno de mundanal ruido, las personas somos más propensas a padecer el mal del silencio. 
Acabo de leer en el Diario de los Altos, al Lic. Javier Jiménez Pérez, haciendo mención de la forma indiscriminada en que se utilizan los ahora modernísimos y sobre todo, potentísimos equipos de sonido, que generosamente nos comparten a todos, aunque no queramos oír, la música de la preferencia del conductor del auto que porta tan grande invento. 
En el mismo ejemplar, leo al Pbro. Miguel Angel Pérez Magaña, en su artículo donde nos recomienda hacer oídos sordos al negativismo y al pesimismo, haciendo alusión a un sapito que consiguió su objetivo, porque no escuchaba los consejos negativos que le daban. Ni ningún otro, debido a su sordera. 
Hay un tipo de sonido en particular que trataré de describir y que me parece de los más incómodo para quien lo oye en contra de su voluntad. Es ése sonido de frecuencia muy baja, pero volumen alto, que hace vibrar las puertas y los vidrios de las casas. Por supuesto hace vibrar de más a nuestro sistema auditivo y en cuanto a mi persona, me produce un dolor físico, tanto en el pecho como en los oídos. Supongo que todas las personas tenemos diferente sensibilidad a los sonidos. 
Tengo una bisnieta preciosa que precisamente al momento de escribir estas líneas, está junto a mí y acaba de pasar frente a mi casa, un sonido de esos que hizo vibrar hasta los cristales de mis lentes, haciendo que mi pequeña descendiente se estremeciera de susto y sorpresa. La bebé, justamente hoy está cumpliendo 10 meses de haber nacido. 
Me gustaría que algún especialista en cuestiones óticas (relativas al oído), como médico otorrinolaringólogo, utilizando estos espacios de comunicación, nos informara cuáles efectos podrían tener esos sonidos excesivos, en los oídos de los bebés y sus posibles consecuencias para el resto de sus vidas. 
Bueno, más que informarnos a nosotros, informar a las autoridades, si existe la posibilidad de causar daños irreversibles a los bebés, que se supone, son muy frágiles y expuestos a contraer enfermedades por factores externos. 
En caso que el factor riesgo sea alto, que se hagan leyes y se apliquen en ese sentido, para salvaguardar la salud e integridad de nuestros niños, que son, sí, el futuro de México. 
Es muy respetable el derecho que cada quien tiene de escuchar la música al volumen que le apetezca, siempre y cuando lo haga de manera que no moleste a otras personas. Defiendo ese derecho, pero como dicen que toquen en do… en donde nadie más los escuche. Respetuosamente, gracias. 

Gonzalo “Chalo” de la Torre Hdez. 
chalo2008jalos@hotmail.com 
Jalostotitlán, Jal. A 10 de Enero de 2013

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