sábado, marzo 23, 2013

El Puente del Diablo (Puente Grande)

Los hombres que se dedicaban a la construcción se llamaban alarifes. Un alarife recibió el contrato para construir un puente en la carretera a Zapotlanejo y se comprometió a entregarlo en fecha determinada. 
Cuando a la gente le va bien provoca sin querer envidia y nuestro alarife no era excepción. Algunos envidiosos boicotearon su trabajo de muy diferentes maneras: retraso en la entrega de materiales, accidentes, ausentismo de los trabajadores.... 
Así llegó la víspera de la entrega del puente y no estaba terminado. 
El constructor estaba desesperado, pues no sólo perdería dinero, sino prestigio. Tan desesperado estaba que dijo que no le importaría vender su alma al diablo con tal de terminar su labor. 
El demonio que siempre está deseoso de llevar almas a su reino, apareció inmediatamente para celebrar un contrato con el alarife. Éste, que no era joven, tenía suficiente malicia a causa de su experiencia en contratos y habiéndolo pensado muy bien, redactó y firmó un contrato que si terminaba el puente según los planos, le entregaría su alma. 
El diablo estaba tan emocionado que aceptó y firmó el contrato escrito en un papel que quedó medio chamuscado y con olor a azufre. Lucifer llamó un titipuchal de chamucos, les ordenó terminarlo y antes del amanecer habían acabado el famoso puente. 
Apenas amaneció, llegaron los envidiosos que le habían boicoteado para reírse del fracaso que suponían acabaría con su prestigio, pero quedaron mudos de asombro al ver aquel camino de piedra posado en varios arcos y columnas que parecía que sin esfuerzo unía ambos bordes del barranco. 
Más tarde llegaron los que habían encargado el trabajo al alarife y muy complacidos pagaron lo acordado. En cuanto anocheció, llegó el diablo a cobrar lo pactado, pero el alarife le dijo que no estaba obligado, pues el contrato no se había cumplido. 
Furioso Satán sacó el papel chamuscado y oloroso a azufre con las firmas de ambos, pero el alarife mostró los renglones que especificaban que el puente debería ser terminado conforme a los planos. 
Los planos tenían en el centro una capilla dedicada al arcángel San Miguel y como éste era su más grande enemigo, se negó a dejar un lugar para rendirle culto, pensando que nadie se daría cuenta que faltaba la capilla. 
Por lo tanto, el astuto alarife se quedó con fama, dinero y el alma libre de tratos con el diablo.

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