domingo, abril 06, 2014

Ahora viajo en tren

Cuando lo conocí era un niño de no más de nueve años, se desplazaba incómodamente sentado en un patín del diablo de dos ruedas el que guiaba con la mano izquierda y con la derecha se impulsaba en el suelo, creo que vivía por el rumbo de la Martinica, su nombre nunca lo supe pero su imagen quedó grabada en mi memoria pero la vida me llevo’ a un destino diferente. Transcurrieron alrededor de cincuenta años cuando lo volví a encontrar y para estar seguro le pregunte si era aquel niño que yo había conocido y recordado, lo cual me contesto afirmativamente y si tenía a bien contarme algo de su vida, me contestò, me llamo José’ Luis Pérez Aceves, nací el doce de agosto de 1954 en este lugar al año de mi llegada al mundo me atacó la poliomielitis afectándome gravemente la cintura y las piernas; mis padres son: Pedro Pérez Acosta y Maximina Aceves Landeros, por lo humilde de su origen no pudieron costearme la atención medica que requería y comenzó mi penar, ya más grandecito me entere que había personas que aconsejaban a mis padres de que no se preocuparan por mí que no valía la pena que era un estorbo, pero ellos por el amor que me tenían y al que siempre agradecí seguían advirtiéndoles hasta donde les era posible, pero el aun estar rodeado de gente en mi interior sentía una intensa angustia tristeza y soledad . 
Me inscribieron como alumno de la Escuela Justo Sierra, donde me apoyaba constantemente mi hermano Ignacio, menor que yo, ahí aprendí los primeros números y letras, el profesor Manuel Hinojosa Lozano me prestó mucha atención y me aconsejaba como luchar en la vida y exhortaba a mis compañeros que me respetaran y apoyaran en todo; cursé hasta el quinto año de primaria, no pude seguir estudiando por falta de recursos lo que me entristeció mucho; mi modo de locomoción seguía siendo un patín del diablo. Al cumplir 10 años descubrí que tenía ciertas habilidades y me puse a trabajar, me admitieron de aprendiz en la talabartería La Moderna de don Rafael Díaz que era uno de los artesanos más afamados de la región pronto aprendí el oficio armaba monturas para caballos de campo o para charreadas de gala, respaldos, cojines, cinturones y muchas cosas más paso el tiempo falleció el maestro y el trabajo empezó a escasear; conseguí otro empleo en una fábrica de cajeta donde conviví con gente noble que me animaba a no perder el ánimo. 
En 1993 conocí a una persona que me invito a asistir a una organización llamada Miguel Hidalgo en Jalostotitlan donde asistían personas con capacidades diferentes, a los cuantos meses me entere que aquí en San Juan el Padre Luis R. Guzmán conformó un grupo de ayuda a lo que llamo limitados físicos A.C. lo que agradecí al sacerdote el interés que brindaba a las personas como yo y por primera vez hubo un centro de ayuda como este, todas las actividades fueron aumentando y aprendí muchas cosas, termine mi educación primaria y en la escuela para adultos mi secundaria. 
El Padre Luis falleció en un accidente automovilístico el cual nos llenó de pesar más la obra siguió adelante.En este centro conocí a la Señorita Sanjuana Picazo nos hicimos novios y luego de un tiempo nos unimos en matrimonio lo que celebramos alegremente compañeros y amigos, después llego la bendición de las hijas: Olga Lidia y Brenda Guadalupe lo que nos llenó de felicidad. Aquí en el centro hay personas con más discapacidades diferentes que las mías y nos han ensenado a que tenemos derecho a que se nos escuche y al trabajo y a la educación. 
He participado en diferentes eventos Nacionales, Estatales y Municipales, he sido presidente de la Casa Frater del Niño Jesús, Tesorero, Consejero lo que he agradecido y reconozco el arduo trabajo del Presbítero Salvador Martínez González, se trabajó con trece o catorce grupos de Niños y adultos en diferentes áreas como la parálisis cerebral, autismo, terapia física, tanatología, psicología y otras cosas más. 
Lejos han quedado aquellos días de dudas y temores y las noches que lloraba a solas mi triste destino, no guardo ningún rencor por los que me despreciaron siempre he tenido el auxilio de mi Virgen de San Juan y si por muchos años me arrastre de sentaderas ahora soy feliz con mi familia y con la gente que trabajo y convivo diariamente, no camino ni mis pies pueden usar calzado, no tengo dinero,dicen que el hombre sin dinero no es hombre es hambre, pero eso no va conmigo ahora viajo en tren en el lujoso tren de la vida empujado por un soplo divino, divino porque es el soplo de Dios.

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