sábado, septiembre 13, 2014

“Guillén de Lampart: El primer emancipador en la nueva España”

Uno de esos personajes casi olvidados de la historia es Guillén de Lampart, William Lamport, Guillén Lombardo o Lombardo de Guzmán, nació en Wexford, Irlanda, el 25 de febrero de 1615 y murió en la Ciudad de México, Nueva España, el 19 de noviembre de 1659. Fue un inmigrante, espía, conspirador, soldado, revolucionario, erudito y poeta místico irlandés, que llegó a la Nueva España, donde planteó la independencia del territorio diciéndose hijo natural de Felipe III, encarcelado bajo los cargos de hereje, apóstata, sectario, dogmatista, inventor de nuevas herejías, fautor y defensor de herejes, y que desde prisión defendió a los judíos. Fue descubierto, enjuiciado por los tribunales de la Inquisición y sentenciado a morir en la hoguera. 
El abuelo participó en la Batalla de Kinsale y transmitió a su nieto ese mismo patriotismo y sus técnicas conspiratorias. Realizó sus primeros estudios con los agustinos y franciscanos en Wexford, más tarde fue educado por los jesuitas en Dublín, estudiando retórica y latín. Viajó a Londres, con el plan de estudiar matemáticas y griego, y estando allí de estudiante fue condenado a muerte por escribir contra la invasión de Irlanda, así que tuvo que abandonar los estudios y huir por mar oyendo las historias de un marinero sobre las injusticias contra los católicos bajo el gobierno tiránico de Oliver Cromwell. Al llegar a Portsmouth, se enroló en otro barco con patente de corso y durante varios meses participó en asaltos y abordajes de piratas. Decidió abandonar esa actividad y desembarcó en La Coruña cambiando su nombre a Guillén Lombardo. Como muchos compatriotas, se enroló en los llamados Gansos Salvajes de los Tercios de Flandes y participó en las batallas de Nördlingen y de Fuenterrabía. 
En 1640 viajó a la Nueva España en la comitiva del virrey Diego López de Pacheco. Si bien envió un informe al Conde-Duque de Olivares sobre las diversas corruptelas que encontró en su gobierno, Lampart ocultaba la idea de que ese territorio no debía pertenecer al rey Felipe IV, pues consideraba que “ni era suyo, ni lo había conquistado legítimamente”. En 1642 Lampart urdió un plan que pretendía llevar a cabo al año siguiente en que, falsifi cando documentos, se haría pasar por hijo natural de Felipe III, con el propósito de usurpar el puesto del virrey para liberar a indígenas, negros y mestizos. 
Lampart había confi ado sus planes al capitán Felipe Méndez, pero este lo denunció ante la Inquisición el 26 de octubre de 1642. Los tribunales del Santo Ofi cio lo hallaron culpable de practicar además hechicería y hacer pacto con el Diablo. El caso llegó a estudiarse por el Consejo de Indias y llegó a oídos del rey, quien dejó obrar en el asunto a la Inquisición. Al registrar su casa le incautan diversos escritos conservados en un baúl de Michoacán. Entre ellos, la Propuesta al Rey Felipe IV para la liberación de Irlanda, la Proclama Insurreccional para la Nueva España, el Pregón de los justos juicios de Dios, que castigue a quien lo quitare y Regio Salterio. 
El primero es el borrador de un documento entregado por la nobleza irlandesa a Olivares en el que los rebeldes ofrecen a la Corona de Castilla hacer de Irlanda un protectorado autónomo. En el segundo, propone la emancipación de indios y esclavos de Nueva España y su separación del imperio, lo que le convierte en un tempranísimo precursor de la independencia de México. Lampart encuentra un refl ejo de la situación de los irlandeses despojados por los ingleses de su nobleza autóctona y de su religión católica, condenados a la miseria, como los nativos de América por los españoles. Eso explica su atrevimiento para alzarse contra la Corona. Desempolva el debate español del siglo XVI sobre la legitimidad de la Conquista y concibe en solitario un nuevo régimen con la elevación de la nobleza indígena al rango de la española, la liberación de los esclavos y una igualdad de oportunidades que reaparecerá posteriormente en los ideales de la independencia. Plantea una insurrección, con un sistema de premios y castigos y una visión de antiguo régimen, en la que lo importante es la emancipación de los nobles indios, y de la cual él sería príncipe y rey.[] 
Tras ocho años de cautiverio, huyó de la cárcel inquisitorial excavando un barrote de la prisión y clavó su Pregón de los justos juicios de Dios, que castigue al que lo quitare (denuncia de los crímenes de sus verdugos) en la catedral de México, llegándolo a introducir en la cámara del virrey y divulgando diversas otras copias, pero es apresado otra vez camino de San Lorenzo de los Negros (hoy Yanga, en el Estado de Veracruz), una población integrada por esclavos fugitivos o cimarrones legitimado por el virrey Luis de Velasco en 1630. Todavía intentó escapar una vez más, pero fue ejecutado en la hoguera el 19 de noviembre de 1659. 
Durante muchos siglos se le ha considerado un impostor, un Don Juan. Hay muchas leyendas como que sedujo a la virreina. Apodado El Zorro, que parece personaje de novela (según algunos, es la base de la leyenda de ese héroe novelesco) y de Martín Garatuza. Vicente Riva Palacio escribió Memorias de un impostor. Guillén de Lampart, rey de México, pero, quién fue este hombre, que por unas horas logró huir de la cárcel de la Inquisición con el propósito de reunirse con los esclavos fugitivos o cimarrones de Veracruz, pero fue denunciado y devuelto a prisión. Su fi gura ha sido relegada. Era irlandés, estuvo 17 años preso por la Inquisición, resultó ser un poeta latino y un místico que escribió unos 800 salmos en la cárcel (en telas que se conseguía, preparaba la tinta con restos de cenizas, cacao y otros materiales, y utilizaba plumas de gallina). 

Antes de llegar a la Nueva España, como agente internacional trató de convencer al rey de España de apoyar la rebelión de Irlanda para separarse de Inglaterra, lo que ocurrió en 1649, es la gran revolución irlandesa, que fue muy sangrienta y que estuvieron a punto de ganar los católicos de ese país. Fue un soldado de los tercios irlandeses en las guerras entre protestantes y católicos al servicio del rey de España; antes de eso fue capturado por piratas y en efecto estuvo dos años con ellos y los convirtió al catolicismo, como una forma de salvarlos, porque si llegaban a España como protestantes, les iba a ir muy mal. 
Llegó a la Nueva España en 1640 con una misión como espía del conde-duque de Olivares. “Su misión era proteger nada menos que a los judíos. Guillén llegó con esa idea, pero lo apresaron en 1642. La Inquisición, que se adueñaba de los bienes de los judíos sometidos a proceso, dijo: ‘a este no lo dejamos’, lo agarraron y no lo soltaron nunca. El rey de España trató de liberarlo, que se lo mandaran a él, y la Inquisición se negó. Hay todo un expediente en el Vaticano sobre él, porque hubo varios reyes de España que trataron de liberarlo y no lo lograron.” 
En prisión “defendió a los judíos que morían a su alrededor en condiciones atroces; pidió audiencia para decirlo –era muy valiente–, y entonces sus argumentaciones en la Inquisición eran avanzadísimas en términos humanísticos”. Vicente Riva Palacio lo reconoce como miembro de una masonería proindependista, del tipo de “los guadalupes”; Lampart era una suma barroquísima de misterios y secretos. 
Así, Carlos Castaneda se inspiró en las aventuras del legendario Guillén de Lampart, quién algunas fuentes lo citan como un francmasón que huyendo de la Inquisisición se refugió en México, y contacto con brujos aborigenes, y aprendió las enseñanzas de magia prehispánicas cuando llegó a México. Aunque a decir verdad no existen las evidencias necesarias para poder afi rmar que en realidad haya sido un francmasón. 
La independencia mexicana fue posible dados los impulsos liberales de afi rmación para la separación de poderes entre Estado e Iglesia. Lampart fue un símbolo liberal para los promotores de esta ideología precisamente por afi rmar dicha separación en pleno periodo colonial, en el que el catolicismo dominaba la totalidad de la vida de las personas, desde su nacimiento hasta la muerte. 
Hay una estatua –un hombre atado a un madero– que se encuentra dentro de la columna del Ángel de la Independencia. Es Guillén de Lampart, y es una de las incógnitas de este personaje, el porqué se encuentra dentro del mausoleo del monumento de la Independencia. A pesar de que los historiadores no consideran a Guillén de Lampart dentro de las acciones que puedan considerarse como un antecedente del inicio del movimiento de independencia, quizá tal vez porque Lampart era extranjero de origen irlandés y de nada que tenía que ver con la causa. 
Hace tiempo se pretendió trasladar la escultura de Lampart desde la columna de la Independencia hasta el Museo Nacional de Arte e integrarlo a la exposición denominada “Herejías y nombres secretos”. Tras un periodo abundante de ofi cios, persuasión, autorizaciones y permisos, y tras el análisis mediante placas de rayos X se encontró que materialmente el traslado no se llevaría a cabo. La escultura de Lampart se encuentra anclada ni más ni menos que a la primera piedra del monumento, la roca ancilar o piedra angular. Símbolo fundamental, además, para la tradición masónica, en donde la piedra angular se concibe como el origen de toda la construcción cósmica. La primera piedra es el símbolo de una fundación a partir de la cual todo comienza. 
Y al menos en el monumento que conmemora el surgimiento de México como país independiente, Lampart se encuentra unido a la nación que heredamos del pasado; nación consolidada por aspiraciones liberales y anhelos de emancipación. Pero lo cierto es que la estatua de Guillén de Lampart se encuentra atado al cadalso de forma que parece custodiar los restos mortales de los insurgentes y ha sido motivo de controversia por la existencia de dicha estatua. 

Fraternalmente 
C. L.A.E. Juan Manuel Becerra Casillas

No hay comentarios.:

Publicar un comentario