domingo, noviembre 02, 2014

A huevo

¿A qué sabe el omelett? 
Pues a huevo; tiene huevo. 
¿Es verdad que la gallina es la mamá de los pollitos? 
Con razón camina tan presumida. 
Haciendo alusión a la frase de un personaje de la tele, ése que dice: ¡que alguien me explique! Me hace pensar (oh, qué milagro) en unas cuestiones acerca de los huevos y su entorno. 
Hablo de los huevos de gallina, pilar en la alimentación de los mexicanos. 
Las fechas se pierden en los tiempos y la mente divaga en un mar de dudas e incertidumbres, pero hace algunos meses, no sé cuantos, se dió el caso de una gripe aviar o alguna enfermedad que afecta directa y mortalmente a las ponedoras. 
Muchos medios en todo el país dieron la noticia que en los Altos de Jalisco se originó una epidemia que causó que alrededor de cinco millones de gallinas dejaran de respirar, comer, moverse y por supuesto, poner huevo. 
Claro, esa mortandad ocasionó un baja muy sensible en la producción y abasto para la población, por lo cual, consecuencia lógica, el precio se disparó a niveles estratósféricos dando otro golpe a la ya de por sí raquítica economía popular. El salario mínimo se hizo sentir más mínimo. 
Pero; hay algunos aspectos que mi mente, pobre de entendederas no alcanza a comprender. De verdad que poco sé de negocios y de cosas esas como oferta y demanda que regulan los precios, especialmente de los productos básicos. 
Uno de esos aspectos es que cinco millones de gallinas no son poca cosa. He tratado de imaginarlas todas juntas, apiladas, tiesas y frías como témpano y el viento alteño desprendiendo sus plumas causando una alfombra que cubre buena parte de esta región simulando una nevada plumífera. 
¿Cuánto bulto harán esas gallinas? ¿Tal vez el tamaño de una montaña de tamaño regular o al menos como el cerro del Támara? 
Los que vivimos en esta región súper campeona de la producción nacional de huevos, debimos ver al menos en una ocasión, algún transporte que llevara esas gallinas a algún lugar para su desecho final o, ¿qué se hizo con esas gallinas? 
¿Las cremaron? Debió ser una humareda grandísima con sus correspondientes fuertes olores característicos.
¿Las enterraron? Debió ser un hoyo como cráter de asteroide en tiempos de los dinosaurios. 
¿Las reciclaron convirtiéndolas en alimento para otros animales? 
Quién sabe. Los noticieros no fueron tan espléndidos con la información, pero al menos a mí, que viajo bastante, no me tocó nunca ver un vehículo que llevara esas gallinas muertas a algún lugar. Solamente digo que a mí no me tocó ver, ¿eh? 
También algunos medios publicaron que una vez controlada la epidemia, transcurridos algunos meses, los productores recibieron una muy justa ayuda gubernamental para resarcir en algo sus pérdidas. Qué bueno, porque la producción de alimentos no se puede detener y en casos así, papá gobierno debe ayudar. Tá güeno. 
Pero. Otro pero. Si ahora ya el gremio está de nuevo en bonanza y en marcha… ¿cómo diablos es que el precio de los blanquillos no baja?. Se mantiene en el corazón de la zona productora por excelencia en el precio promedio de $ 25.oo cada vez más devaluados pesos y su poder adquisitivo. Yo nomás pregunto porque no sé. Quizá sea posible que el pueblo nuevamente pueda afirmar que un huevo cuesta un peso… y que un peso… no alcanza para un huevo. 
Al momento de escribir esto, el limón ya lo encontré al precio de 8.90 el kilo. Precio ahora razonable, pero… en día pasados se necesitaban algo más de cuarenta pesos por un puñado de limones más secos que mi imaginación y más chicos que mis… ojos. Hombre, se volvió artículo de lujo. Se entiende que en casos de plagas, esto suceda, pero luego que comenzó a controlarse la producción, escuché un anuncio en los medios que los algunos productores iban a suspender el corte, con la intención de mantener alto el precio y garantizar sus utilidades. No se vale; hay que entrarle a la duras y a las maduras. 
Hay un medio infalible para que los precios bajen; dejar de comprar lo que parezca tener precios excesivos o abusivos. Es impensable que un mexicano tome alimentos o su tequilita sin limón, pero se puede vivir sin tomar limón. Al cabo será temporal, nomás tantito hombre. 
Bueno, el caso es que tenemos que comer y si tenemos hambre debemos pagar los alimentos a como estén, a huevo. 
Gonzalo “Chalo” de la Torre Hdez. 
chalo2008jalos@hotmail.com 
Jalostotitlán, Jal. del 2014

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