domingo, noviembre 02, 2014

¡Que viene la bronquiolitis! ¿Qué debemos saber?

Todos los años, al llegar el invierno, crece el temor a la bronquiolitis entre los padres con niños pequeños. Esto se debe a que conocen que es un proceso que se contagia fácilmente, que es motivo frecuente de hospitalización para los niños pequeños y que puede dejar secuelas en forma de bronquitis de repetición. ¿Qué hay de cierto en todo ello? 
¿Qué es la bronquiolitis? 
La bronquiolitis es una enfermedad infecciosa causada por VIRUS; afecta a las pequeñas vías respiratorias, llamadas bronquiolos, que están en los pulmones. Allí produce una infl amación de la pared que causa obstrucción para la entrada y salida de aire, dificultando, así, la respiración del niño. 
El virus Respiratorio Sincitial (conocido por las siglas VRS) es el principal agente causal de bronquiolitis (80%), de manera especial de aquellos casos que ocurren de forma epidémica durante los meses de frío, entre noviembre y marzo, y que afectan preferentemente a los menores de 2 años de edad. Otros virus respiratorios también pueden causarla, como el virus de la gripe, el virus parainfl uenza o el adenovirus.
El VRS se contagia a través de la mucosidad o la saliva de una persona ¡Que viene la bronquiolitis! ¿Qué debemos saber? infectada, y se propaga fácilmente en el seno de la familia, en las guarderías o centros de educación infantil y en las salas de los hospitales o centros sanitarios. Por ello es muy importante tomar medidas para evitar contagios, tales como: no llevar el niño a la guardería, evitar contactos próximos con hermanos o niños mayores con síntomas de catarro en épocas epidémicas y, sobre todo, asegurarse que las personas que lo cuidan se lavan bien las manos y con frecuencia. 
También los adultos y niños mayores pueden infectarse por el VRS, pero en ellos sólo se producen síntomas de resfriado. 
¿Cuáles son los síntomas de una bronquiolitis? 
Casi todos los niños han tenido, al menos, una infección por VRS en los primeros 3 años de vida; lo que ocurre es que, en la mayoría de ellos, cursa como una infección respiratoria de vías altas, con síntomas de resfriado, que no va a más. Aquellos que desarrollan bronquiolitis comienzan con síntomas catarrales de nariz mocosa, tos leve y, a veces, fiebre; pero, después de uno o dos días, la tos empeora y el bebé inicia una respiración agitada, que puede acompañarse de dificultad para respirar (fatiga) y ruidos en el pecho (se le escuchan como “pitos” o “silbidos”). En este punto es importante que las familias sepan reconocer algunas señales que indican que la dificultad respiratoria que presenta su hijo/a requiere de una atención médica inmediata o, en ocasiones, precisar hospitalización. Los siguientes signos y síntomas de difi cultad respiratoria en el niño pequeño nos alertan de un empeoramiento en el curso de la bronquiolitis, que obliga a buscar atención médica inmediata: 
• Se “ensanchan” los orifi cios de la nariz al respirar y se contraen los músculos bajo las costillas, en un esfuerzo para hacer llegar más aire a los pulmones. 
• Al exhalar el aire, suenan ruidos torácicos como silbidos. 
• Los lactantes más pequeños pueden tener difi cultades para tomar alimento, debido al esfuerzo que realizan para respirar. 
• Aparición de signos de deshidratación: tener la boca seca, ingerir menos cantidad de líquidos de lo habitual, llorar sin lágrimas u orinar con menos frecuencia de lo normal. . Aparece un color azulado en labios y punta de los dedos, lo que indica que las vías respiratorias están tan obstruidas que no está llegando cantidad sufi ciente de oxígeno a la sangre. 
¿Es grave? 
La mayor parte de los niños con bronquiolitis no precisan ingreso hospitalario y el tratamiento puede realizarse en su domicilio. Pero hay un grupo de niños que tiene un mayor riesgo de padecer bronquiolitis grave y/o precisar hospitalización. Son los menores de 3 meses, los que nacieron prematuramente y aquellos afectos de una cardiopatía congénita grave, enfermedad pulmonar crónica (fibrosis quística, displasia broncopulmonar) o inmunodefi ciencia. El proceso natural de la bronquiolitis acostumbra a durar entre 7 y 10 días, pero es entre el segundo y tercer día cuando puede aparecer el empeoramiento, momento que requiere mayor vigilancia. Posteriormente se produce una mejoría gradual, aunque algunos síntomas leves como la tos pueden persistir durante 2-4 semanas. ¿Tiene alguna relación con el asma? Algunos niños pequeños que han tenido una bronquiolitis pueden presentar síntomas parecidos al asma, con sibilancias y/o difi cultad respiratoria, asociados a los catarros o infecciones respiratorias propias de la infancia, de manera recurrente durante los 2 ó 3 inviernos siguientes y luego desaparecen, sin que esto signifique que sean asmáticos. 
¿Cómo se trata? 
Es importante saber que no hay un tratamiento específico para combatir la bronquiolitis aunque, afortunadamente, la mayoría de casos son leves y autolimitados, evolucionando bien con medidas de soporte y cuidados generales que pueden y deben realizarse en el domicilio del niño. Los antibióticos no son útiles al tratarse de una infección viral; sólo son efectivos si se produce una sobreinfección bacteriana, que puede ocurrir en forma de otitis media o neumonía. Y algunos otros fármacos utilizados con frecuencia en el tratamiento de la bronquilolitis, como los broncodilatadores (que sirven para abrir los bronquios) o los corticoides (que se emplean para reducir su infl amación), sólo producen una mejoría limitada en algunos casos. 
Por ello, lo más importante es conocer los signos de alerta de dificultad respiratoria que obligarían a buscar atención médica, y aliviar los síntomas causados por la infección con algunas medidas generales y cuidados que sí han demostrado utilidad: 
• Mantener una adecuada hidratación, ofreciéndole líquidos (agua o leche) en pequeñas cantidades y frecuentemente. 
• Hacer lavados nasales con suero o soluciones salinas, con o sin aspirado nasal, para mantener la nariz despejada y colocar al bebé en posición semiincorporada en decúbito supino (boca arriba), que le ayudará a respirar mejor. 
• Si hay fiebre, tratar con las medidas físicas y antitérmicos habituales. 
• Es importante evitar el humo del tabaco y ambientes cargados de humo. No fumar en casa. 
• Debido a la difi cultad respiratoria, es posible que el niño coma más lentamente y tolere peor los alimentos sólidos; ofrézcale cantidades más pequeñas y frecuentes de alimentos blandos e insista en la ingesta regular de líquidos para evitar la deshidratación. 
• En los casos en que exista una dificultad respiratoria importante o signos de deshidratación, el niño deberá ser hospitalizado. 
• Es importante que los padres dispongan de información adecuada.

Dr. Enrique Sigala Gómez 
Pediatra-Cirujano Pediatra 
E mail: drsigala@hotmail.com

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