Don Jesús Martínez “Palillo”,
personaje cómico satírico de gran fama
en los mediados del siglo pasado y
recordado en las iniciales décadas de
éste, decía que todo su dinero se le iba
en las chavas, las cheves y las chivas.
Padre de una de las actrices más
hermosas de la farándula mexicana,
Ana Martín, profesaba una gran
afición, rayana en el fanatismo hacia el
equipo del fútbol del Guadalajara, más
conocidas como las chivas o “El Rebaño
Sagrado”.
El mote del equipo se debió,
según don Fernando Marcos ( hombre de mucha cultura y más
futbol) a que un comentarista de los medios, al narrar un partido
entre este equipo y uno capitalino, utilizó el término diciendo que
estaban jugando muy mal y parecían un atajo de chivas locas y no
un equipo de futbol.
Cosas de la vida; lo que en un principio fué una frase con
tintes peyorativos se convirtió en la bandera de indentidad de todo
un fenómeno social, deportivo y por supuesto, económico. Las
chivas son un negociazo. Hasta ahora.
Sin duda es uno de los dos equipos que cuentan con más
afición y no entraremos en polémicas de cual es el mejor equipo o
cual el peor. Lo que sí es sabido por propios y extraños es que por
ahora atraviesa por la mayor crisis de toda su historia y no pueden
salir de ella. Parecen estar en un tobogán lisito, lisito y bien aceitado
porque no dan muestra o indicios de recuperación.
La importancia de este equipo en el ámbito deportivo
nacional e internacional es tan grande, que muchos aficionados al
futbol sin importar el equipo de su preferencia, opinan que los cacas
grandes del deporte de la patada, inventarán alguna novedad en los
procedimientos o se sacarán un as de la manga, cual mago místico,
para evitar que las antes campeonísimas chivas, desciendan a
la primera-A o la división de ascenso, como ahora le llaman a la
segunda división.
En lo personal no creo que inventen nada nuevo. Las
chivas siguen viviendo de los recuerdos. Si sus malos resultados
y pésimas actuaciones los llevan a la situación de descenso, lo
único que otros equipos han hecho, es comprar la franquicia de
quien adquiere el derecho de ascenso al ser campeón de la división
correspondiente. No van a inventar nada nuevo.
En este mundo nadie es indispensable y “las chivas” menos.
Ni el América ni ningún otro equipo. Si descienden, descienden,
así compren con su mucho dinero otra franquicia. El mayor de los
fracasos deportivos. Pero aunque parezca una frase muy trillada, de
los fracasos se aprende. Los fracasos tienen la virtud de hacer que
se pongan los pies en la tierra con sus correspondientes beneficios.
Sin tratar de ser o pretender ser un analista deportivo, he
sido aficionado a ese deporte desde que tengo “uso de razón” y
lo he practicado hasta hace poco, que ya me retiré de la acción
futbolística. Eso me ha dado cierto conocimiento de aficionado para
exponer alguna opinión al respecto.
Los ahora viejos, fuimos jóvenes
con todos esos ímpetus y esas ilusiones
inevitables de soñar con ser un futbolista
famoso y de los buenos. Aún los
futbolistas amateurs con menos atributos
para este deporte ponían la mayor de
las cualidades en la escencia deportiva:
jugar por gusto. Como se hace en todas
las ligas amateurs.
Muchos aficionados opinamos que
desde que el deporte se hizo negocio, el
gusto por jugar pasó a segundo término,
o tercero o cuarto, quién sabe. Pero está
más que demostrado que muy pocos
jugadores, los que más destacan, tienen esa característica: jugar
por el gusto de hacerlo. Y eso no se ve en las chivas desde hace
algunos años. El dinero ocupa desde hace mucho, el objetivo
prioritario.
Por otra parte, el peso de la tradición no es fácil de llevar.
Esos jóvenes llenos de ímpetus, deseos de sobresalir y orgullo
de ser del equipo más popular, tal vez los han llevado a perder
la noción de la realidad. La camiseta emblemática, mientras los
brazos del jugador van entrando en sus mangas y desciende a
cubrir el pecho y espalda, va transmitiendo un algo mágico, casi
místico; una especie de halo magnético lleno de fuerza que no
es fácil de manejar porque también va lleno de responsabilidad
tradicional ante la afición que los mantiene donde están.
Aún están a tiempo de enmendar pues queda otro torneo de
oportunidad. Precisamente este sistema de los porcentajes para el
descenso (porcentajes de tres años), fué diseñado para evitar que
los equipos “grandes” se fueran a la segunda división. Con todo y
eso la fama no sostiene. Los resultados son la base sustentable.
Por otra parte; ¿qué pasó con aquellos famosos desplegados
del señor Vergara cuando las chivas andaban arriba y que por
cierto, nunca me agradaron?. Hace tiempo ya que no los he visto.
Creo que el señor dueño de ese equipo, debe a su afición unos
cuantos desplegados que alienten la esperanza de los “chivistas”
de que llevará a cabo acciones efectivas para levantar al equipo de
sus amores, como algunos le llaman.
Me queda claro: si siguen así, “las chivas” descenderán. Pero
no será una tragedia. Es parte de la competencia y sus riesgos y
eso hay que comprenderlo. Una buena dosis de humildad suele ser
una base firme para el impulso.
Toda afición es respetable y expreso mi respeto para todos
los aficionados a ese deporte de la patada. Para los aficionados
al Guadalajara F.C., si el equipo de tiene que ir, se va. No van a
inventar nada nuevo en los sistemas de competencia. Lo que quizá
deban inventar, serán nuevas estrategias internas que garanticen
su permanencia en primera división. Tal vez el equipo no necesita
un buen negociante, sino un hombre de futbol. No sé.
Gonzalo “Chalo” de la Torre Hernández
chalo2008Jalos@hotmail.com
Jalostotitlán, Jal. a 7 de noviembre de 2014
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