sábado, diciembre 13, 2014

Homenaje a dos hombres ilustres de Tepatitlán

Por Comunicación Social de Tepatitlàn


Autoridades municipales y familiares rindieron homenaje a dos importantes personajes dentro de la historia de Tepatitlán, Don Martín Pozos Arias y el Dr. Juan Martín del Campo Hernández. El acto se llevo a cabo en la Plaza de Armas donde se encuentran los bustos de ambos personajes; comenzando con una apertura amenizada por la Banda Municipal de Tepatitlán que interpretó la tradicional melodía de “Las Alteñitas”. 
En el acto estuvo presente en representación del C. Jorge Eduardo González Arana, Presidente Municipal de Tepatitlán el Lic. Norberto Venegas Iñiguez,  Secretario General; quien en su discurso, dio una breve reseña de ambos personajes homenajeados, y que sin duda son parte del desarrollo e historia de la ciudad.. 
Por su parte los familiares del Dr. Juan Martín del Campo y Don Martín Pozos Arias reunidos en el lugar hicieron una intervención recordando la memoria de quienes en su momento dejaron una huella importante dentro de la historia de Tepatitlán. 
Finalizada su intervención, familiares de los conmemorados colocaron una ofrenda floral al tiempo que la Banda Municipal interpretaba las mañanitas. 


Don Martín Pozos Arias 
Hombre humilde, pero verdaderamente grande, maestro de obras de tres generaciones que supo embellecer a su pueblo natal, entregándole obras admirables de su ingenio y creatividad, entre ellas nuestro magnifico templo parroquial, que como dijo un ranchero, “nomás le hizo falta obispo para que fuera catedral”. Diseñador del proyecto arquitectónico de la Parroquia de San Francisco. 

Dr. Juan Manuel Martín del Campo Hernández 
Verdadero ejemplo de altruismo y caridad, porque en su vida ordinaria su actuación fue extraordinaria, mucho más allá de lo que obligaba una consulta médica o la receta de una medicina. La mejor prueba de ello fue que no se hizo rico, y vivió una decorosa medianía. Realizó su encomienda como médico Municipal con la sencillez de la verdadera grandeza. A quienes lo conocieron como hombre, como facultativo y como amigo, y así mismo a quienes lo tuvieron como padre, su espíritu de colaboración con todo lo que a Tepa interesará, y sobre todo su entrega a la Cruz Roja para el bien de sus semejantes, sin importar el tiempo, ni la carencia de medios ni la fuerza de los elementos.

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