sábado, marzo 07, 2015

El bardo del dolor

Dicen que la verdadera libertad es el conocimiento, y en verdad fue libre y con conocimiento poético Alfredo R. Plascencia sacerdote, poesía que traía a flor de piel y en el fondo de su espíritu, él fue uno de los muchos personajes que han pasado por San Juan como Capellán del Santuario, varios de sus poemas los dedicó a su Virgen y a su Santuario, observó, sintió la tierra nueva a la que había llegado y así lo escribió.
He llegado a la Estación Santa María
Bajo presto el modestísimo equipaje
La mañana es larga triste y fría.
El hombre pertenece a su siglo, el siglo no pertenece al hombre, para juzgar al hombre se necesita conocer el siglo y para conocer el siglo es necesario conocer a la sociedad.
En el rico Santuario donde puso el tesoro
De su misericordia la Virgen Segoviana
Tengo una silla negra de Capellán de Coro.
Es un timbre esa silla y una recompensa
Desde Atoyac la Virgen me trajo a ocuparla
Dijome una noche de gratitud inmensa
Yo no soy nada ingrata ven conmigo al trabajo
Al difundir su obra no es alabar su virtud porque a la vista está la enorme calidad, sentimiento y conocimiento de lo que escribe.
A tono pocas veces y en lo común discordes
Los capellanes rezan en su grueso breviario
Y se llenan los muros del devoto Santuario
Del canto de los padres de la piedad concordes.
En el quehacer sacerdotal su máximo orgullo fue servir como Capellán del Santuario y a su Virgen más su recia personalidad le acarreó rencores, pero fue humilde y generoso.
Y estuvieron leyendo atentamente
Aquellos capellanes lo que el libro decía
Tan claramente todos……y tan distantes de las dulces promesas que el libro contenía.
Que sublime impresión le habrá causado la artística hechura de la doble sillería del coro y los ministros, sus compañeros que en ella rezaban el Santo Oficio.
Que sirvan las orejas de audífonos las manos
Y curvas las espaldas o puestos de rodillas,
Oigamos en silencio, Capellanes hermanos
Lo que dicen las sillas solemne, solemne, solemne
Su consejo es conciso, solemne y sonoro
Todas están hablando de caridad fraterna
Recogidos oigamos las palabras de oro
Que las puertas nos abre que da a la vida eterna.
Su poesía es un vínculo que expresa su pensamiento y con ella pide que haya paz y cordialidad y terminen los enfrentamientos y rencillas que como humanos tenían.
Entre tanto es verse la familia traviesa
De los niños monagos que van y vienen
Vestidos de sus ropas del color de la fresa
Y riendo de todo y siempre divertidos
Si los padres son buenos, los niños son iguales.
Todos son soñadores de las cosas cercanas.
Sueñan los monaguillos que encienden los ciriales.
A pesar de las problemáticas que como Capellán tenía en lo más profundo de su ser sobrevivía la vena infantil y celebraba a su modo las travesuras de los monaguillos, ya el verso completo da a entender que siempre está presente la muerte de jóvenes y viejos y ruega para que la oración allane rencores.
Yo vengo de un clima
Cuyos soles rayos queman mucho más
Traigo las espaldas muertas de cansancio.
Por tanto bregar
! Señora tus hijos…….
Me pagaron mal
Más no fueron ellos los que arrojaron
Diré la verdad.
Aunque la pobreza fue su más fiel compañera, los más destacados intelectuales lo consideran uno de los mejores poetas eclesiásticos y el más destacado representante del modernismo, en Jalisco conocedores de la incomprensión de sus superiores le llaman El Bardo del Dolor.
Por tren se llegaba a Santa María
Y de ahí se tomaba otro
Vehículo para San Juan
La madera con que se fabricó
Sillería del Coro es de Ébano Negro.
La doble sillería la mando fabricar
El Capellán Mayor Don Ignacio Rozales.

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