domingo, mayo 10, 2015

Historia de la salvación

Basados en el libro de Retes de la Santa Biblia
(Parte 1 de 2)

El rey David designa a Salomón como su sucesor 

El rey David era un hombre viejo y aún no había definido a su sucesor, entonces uno de sus hijos, Adonías se rebeló y se proclamó rey por su cuenta; el profeta Natán y otros, se lo hicieron saber a David, quien le encargó a este y al Sumo Sacerdote que proclamaran rey a otro de sus hijos: Salomón, el hijo de Betzabé, el que desde tiempo atrás, David había decidido que sería su sucesor. Un tiempo después de esto, David murió. 1 Reyes 1:28-53 

Salomón pide sabiduría 
Salomón amaba a Dios y sucedió que Jehová se le apareció en sueños y le dijo: Pide lo que quieras que Yo te dé. 6 Y Salomón dijo: tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. 8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 9 Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 

Y le agradó al Señor que Salomón pidiese esto. 11 Y le dijo Dios: Porque has pedido sabiduría, y no pediste para ti muchos días, riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos; te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. 13 Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. 14 Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, Yo alargaré tus días. 1 Reyes 3:4-14 

El juicio de Salomón 
16 En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante de él. 17 Y dijo una de ellas: ¡Ah, señor mío! yo y esta mujer m o r á b a m o s en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa. 18 Aconteció al tercer día después de dar yo a luz, que ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa. 19 Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. 20 Y se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mío su hijo muerto. 21 Y cuando yo me levanté de madrugada para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; pero lo observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz. 22 Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey. 
23 El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. 24 Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. 25 En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. 26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo. 27 Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre. 28 Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar. 1 Reyes 3:16-28 

Construcción del templo. 
Salomón decidió hacer el templo definitivo para el Señor en Jerusalén y para ello hizo un trato con Hiram, rey de Tiro; este le envió carpinteros, albañiles y madera de cedro del Líbano a cambio de trigo y otros productos de la tierra de Israel. El templo se empezó a construir el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, entonces Dios le dijo a Salomón: 12 Con relación a esta casa que tú edificas; si andas en mis estatutos y haces lo que me gusta, y guardas todos mis mandamientos andando en ellos, Yo cumpliré contigo mi palabra que hablé a David tu padre; 13 y habitaré en ella en medio de los hijos de Israel, y no dejaré a mi pueblo Israel. 
La construcción del templo tardó 7 años. El templo quedó cubierto de cedro por dentro, y tenía entalladuras. Todo era cedro; ninguna piedra se veía. 19 Y adornó el lugar santísimo por dentro en medio de la casa, para poner allí el arca del pacto de Jehová. 20 El lugar santísimo estaba en la parte de adentro, el cual tenía veinte codos de largo, veinte de ancho, y veinte de altura; y lo cubrió de oro purísimo; asimismo cubrió de oro el altar de cedro. 21 De manera que Salomón cubrió de oro puro la casa por dentro, y cerró la entrada del santuario con cadenas de oro, y lo cubrió de oro. 22 Cubrió, pues, de oro toda la casa de arriba abajo, y asimismo cubrió de oro todo el altar que estaba frente al lugar santísimo. La construcción tardó siete años. 1 Reyes 6:1-22 

Salomón traslada el arca al templo 
Una vez construido el templo, Salomón hizo traer el Arca de la Alianza de su tienda de campaña y la colocaron en su sitio en el templo, Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube que manifestaba la presencia del Señor, llenó la casa de Jehová. 11 Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová. 1 Reyes 8:6-11 

Pacto de Dios con Salomón 
2 Jehová apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón. 3 Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días. 4 Y si tú anduvieres delante de Mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que Yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, 5 Yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre. 1 Reyes 9:2-5 

La reina de Saba visita a Salomón 
1 Oyendo la reina de Saba la fama que Salomón había alcanzado por el nombre de Jehová, vino a probarle con preguntas difíciles. 2 Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón, le expuso todo lo que en su corazón tenía. 3 Y Salomón le contestó todas sus preguntas, y nada hubo que el rey no le contestase. 4 Y cuando la reina de Saba vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, 5 asimismo la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los vestidos de los que le servían, sus ministros, y sus holocaustos que ofrecía en la casa de Jehová, se quedó asombrada. 
Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; 7 pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído. 8 Bienaventurados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría. 9 Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia. 10 Y dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, y mucha especiería, y piedras preciosas; nunca vino tan gran cantidad de especias, como la reina de Saba dio al rey Salomón. 
La flota de Hiram que había traído el oro de Ofir, traía también de Ofir mucha madera de sándalo, y piedras preciosas. 12 Y de la madera de sándalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehová y para las casas reales, arpas también y salterios para los cantores; nunca vino semejante madera de sándalo, ni se ha visto hasta hoy. 
Y el rey Salomón dio a la reina de Saba todo lo que ella quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dio. Y ella se volvió, y se fue a su tierra con sus criados. 1 Reyes 10:1-13 

Riquezas y fama de Salomón 
Excedía el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría. 24 Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomón, para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón. 25 Y todos le llevaban cada año sus presentes: alhajas de oro y de plata, vestidos, armas, especias aromáticas, caballos y mulos. 
Y juntó Salomón carros y gente de a caballo; y tenía mil cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalén. 27 E hizo el rey que en Jerusalén la plata llegara a ser como piedras, y los cedros como sicomoros en abundancia. 28 Y traían de Egipto caballos y lienzos a Salomón; porque la compañía de los mercaderes del rey compraba caballos y lienzos. 29 Y venía y salía de Egipto, el carro por seiscientas piezas de plata, y el caballo por ciento cincuenta; y así los adquirían por mano de ellos todos los reyes de los heteos, y de Siria. 1 Reyes 10:23-29 

Apostasía y dificultades de Salomón 
Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. 5 Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. 6 E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. 7 Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. 8 Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. 9 Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces.1 Reyes 11:4-9 

Muerte de Salomón 
Los días que Salomón reinó en Jerusalén sobre todo Israel fueron cuarenta años. 43 Y durmió Salomón con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David; y reinó en su lugar Roboam su hijo. 1 Reyes 11:42-43 

Por Javier Contreras

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