viernes, agosto 14, 2015

Descubren los posibles restos del ejército egipcio engullido por el Mar Rojo narrado en el Éxodo.

Así, las aguas vueltas a su curso, sumergieron los carros y a la caballería de todo el ejército del faraón que había entrado en el mar en seguimiento de Israel: ni uno siquiera se salvó”. Éxodo 14, 28. 
Aquellos que hayan recibido una educación católica recordarán de la época del Catecismo la historia de la Huída de Egipto de los israelitas. El faraón los persiguió con un gran ejército hasta el Mar Rojo, una barrera geográfica que cruzaron una vez que, según nos cuenta el Éxodo, Moisés, que dirigía a los hijos de Israel, levantó por mandato divino su cayado y extendió su mano sobre el mar y lo dividió en dos. Una vez pasado el pueblo el mar, una imagen que vimos en la película protagonizada por Charlton Heston, las aguas volvieron a su sitio y sepultó a todo el ejército del faraón Akhenatón. Todos perecieron. 
Los hallazgos de un equipo de arqueólogos parece que da verosimilitud a la historia narrada en el Éxodo. El Ministerio de Antigüedades de Egipto ha revelado que un grupo de arqueología subacuática ha descubierto en el Mar Rojo, a kilómetro y medio de la costa de la ciudad de Ras Gharib, en el golfo de Suez, los restos de un ejército egipcio datados en el siglo XIV A.C. 
Por casualidad, estos invest igadores dirigidos por el profesor Abdel Mohamed Gader junto a un equipo de la Facultad de Arqueología de El Cairo, se toparon con restos óseos procedentes de unos 400 soldados junto con armas, restos de carros de guerra, armaduras y otros artefactos bélicos. Él área ocupada por este ejército sería de unos 200 metros cuadrados, aunque parece ser que en un área circundante podría haber hasta más 5.000 cuerpos. 
La conexión con el episodio narrado en el Antiguo Testamento estaría en que estos soldados encontraron su muerte en tierra firme, puesto que en ese contexto arqueológico no hay restos de ningún tipo de embarcación que los transportara. 
Además, por su postura todos ellos se habían quedado atrapados en arcilla y roca, lo cual ha inclinado a aventurar al profesor Gader que su muerte podría haber sido causada por una repentina avalancha de lodo o una súbita gran ola de barro y agua. 
Entre los restos arqueológicos encontrados hemos podido ver una hoja de un khopesh egipcio, un arma habitual de los ejércitos faraónicos, que apareció junto a los restos de un carro de guerra decorado profusamente que podría haber pertenecido a un noble o un príncipe.

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