viernes, agosto 14, 2015

Los 7 parásitos más comunes en niños

La amebiasis y el gemelo malvado. 
Es la parasitosis más importante en esta lista. En las amebiasis debes saber que la transmisión es fecal-oral y que existen 2 especies del parásito productor. Imagina que fueran gemelos: Entamoeba dispar, la especie más prevalente y se asocia con un estado de portador asintomático; en cambio E. histolytica, (el gemelo malvado) es patógena pues invade y causa enfermedad sintomática. Recuerda que la infección se produce al ingerir los quistes del parásito; los cuales son resistentes a bajas temperaturas, a las concentraciones de cloro para la purificación de las aguas, así como a los ácidos gástricos y enzimas digestivas. 
Clínicamente el paciente puede estar asintomático (>90%), en el resto procura identificar alguno de los siguientes cuadros: 
• En colitis amebiana, encontrarás un cuadro diarréico de 1 a 2 semanas con sangre y moco, dolor abdominal y tenesmo. El examen físico demostrará dolor en abdomen bajo. La encontrarás especialmente en pacientes de 1-5 años de edad. 
•La disentería amebiana por su parte, se presenta con diarrea intensa asociada a inicio súbito de fiebre y escalofríos, por lo que debes de estar al tanto del estado hidroelectrolítico. 
•El ameboma es una infección localizada sobre todo en ciego o colon ascendente, al explorar el abdomen lo podrás palpar como una masa dolorosa. 
• El absceso hepático es una complicación grave pero infrecuente en niños (<1%). Y puede aparecer en meses o años después de la exposición. 
La amebiasis intestinal puede ser diagnosticada mediante la detección del parásito en heces o biopsia de la mucosa. La sangre oculta está presente en prácticamente todos los casos de colitis amebiana y puede utilizarse como prueba de detección barata. En casos de amebiasis extraintestinal, la ecografía y la tomografía computarizada son técnicas sensibles para detectar abscesos hepáticos􀀀. Si creías que la amebiasis intestinal es cosa de niños, te recordamos que sus principales complicaciones son la perforación intestinal, megacolon tóxico y peritonitis. 

Baja de peso… ¡con Giardia, sí! 
En esta parasitosis podrás encontrar infecciones sintomáticas, tras un período de incubación que va de 1 a 2 semanas. Debes estar atento a cuadros de diarrea autolimitada, con o sin febrícula y anorexia;

presentando diarrea, dolor, distensión abdominal, flatulencias y pérdida de peso. Para distinguir la diarrea producida por Giardia de otras, recuerda que al inicio ésta es profusa y acuosa, y evoluciona a grasienta, maloliente y flotante. El diagnóstico se puede hacer mediante la búsqueda del parásito en heces. Pero no olvides que el examen coprológico o coprocultivo ofrecen los mejores resultados. 

Comezón en el oxiuro. 
La oxiurasis o enterobiasis, es causada por Enterobius vermicularis, parásito que habita en las zonas cercanas al ciego. Muy pocas veces representa un problema médico grave, deberás tenerla en mente cuando el paciente refiera prurito anal con predominio nocturno. Parte del tratamiento consiste en evitar el rascado, ya que contamina los dedos y provoca autoinfección o infección a otros por propagación fecal-oral. 
La prueba diagnóstica habitual consiste en presionar un trozo de cinta adhesiva transparente sobre el ano del niño antes del baño matutino, luego colócalo sobre una laminilla que tenga una gota de xileno. El examen microscópico de baja resolución normalmente demuestra los huevecillos. De vez en cuando, los huevos o gusanos adultos se ven en muestras fecales. Te aconsejamos explicar a los padres que es posible que ellos vean gusanos en la región perianal de su hijo, sobre todo mientras está dormido. 

A todo pulmón. 
La ascariasis es provocada por Ascaris lumbricoides, al tener contacto con huevos o larvas que crecen en el suelo húmedo. En esta parasitosis te sugerimos buscar manifestaciones de obstrucción intestinal tales como: vómito, distensión abdominal y retortijones, así como del tracto biliar o pancreático, ya que pueden migrar a estas zonas causando cuadros de colecistitis o pancreatitis. 
De manera particular, busca datos de compromiso pulmonar, ¿por qué? Una de sus terroríficas características es que los huevos, una vez ingeridos, rompen el intestino delgado del huésped penetrando en la mucosa, migrando hasta los pulmones por la circulación venosa (neumonía de Löeffer), por lo que es posible que el motivo de consulta sea tos o disnea; incluso pudieras encontrar larvas en LAS FLEMAS DE LA TOS. El diagnóstico tiene un fuerte componente clínico sin embargo, puede ser auxiliado por la microscopía de las heces en busca de huevecillos o por observación directa de los gusanos. 

La caída del recto. 
La trichuriasis es una parasitosis transmitida por la ingestión de huevos infectantes. Es importante reconocer que los síntomas no están presentes a menos de que la infección sea grave, en ese caso encontrarás dolor y distensión abdominal, diarrea y anemia ferropénica. Presta especial atención a las infecciones masivas que pueden producir prolapso rectal o disentería. 
La detección en las heces de huevecillos con característica en forma de barril confirma el diagnóstico. Los gusanos adultos pueden ser vistos en recto prolapsado o a la proctoscopía; sus cabezas delgadas están incrustadas en la mucosa, y las porciones posteriores más gruesas sobresalen. Puede que también encuentres eosinofilia leve o moderada. 

Lombriz de hierro. 
En la uncinariasis puedes identificar a los niños que están crónicamente infectados, debido a que sufren pérdidas sanguíneas intestinales que dan lugar a déficit de hierro; esta anemia la encontrarás asociada a malestar abdominal, dolor tipo cólico, náuseas, diarrea y pérdida de peso por desnutrición proteínico-calórica. Te sugerimos considerar que, cuanto más grande sea el parásito, más evidente será la clínica, pues este consume más sangre (hasta 0.5 ml por lombriz al día). 

Domando a la solitaria. 
La teniasis es causada por Taenia saginata o T. solium (la famosa solitaria). En la mayoría de estas infecciones la única manifestación clínica es el dolor abdominal debido al paso de proglótides por el tracto intestinal. Los niños pueden albergar al gusano adulto por años y se presentarán a tu consulta por dolor abdominal, anorexia y diarrea. 
Los huevos o proglótides se pueden encontrar en las heces o en la piel perianal (utilizando el método de la cinta que explicamos para la detección de oxiuros). 
Si bien, las parasitosis intestinales son enfermedades que presentan un amplio abanico de características clínicas similares entre sí, ahora sabes que cada uno tiene ciertas cualidades que las hacen únicas y especiales. Sólo basta que las recuerdes, indiques el tratamiento y fomentes la prevención de las parasitosis más comunes en pediatría.

Enrique Sigala Gómez
Pediatra-Cirujano Pediatra
drsigala@hotmail.com

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