viernes, agosto 14, 2015

Reconocimiento especial estadounidense hacia un alteño

+ ¡decian que estaba loco!.......... ¡era un artista!.

(felipe hermosillo padilla)


Orange, california, junio del 2015.- Estimados amigos lectores de nuestra popular y acreditada revista
“presencia alteña”; en días pasados al estar revisando y a la vez leyendo las noticias del día y entre ellas me llamo la atención el encabezado de un articulo en el cual se relacionaba a un personaje alteño y en realidad sentí mucha alegría y a la vez orgullo. Porque digo esto?. Por la sencilla razón de que un servidor también es alteño, y da gusto al ver que el gobierno estadounidense reconozca la labor artística de un mexicano y sobre todo un jalisciense alteño. Humilde ¡bien merecido! ¡cuantos valores no se han logrado por falta de apoyo de nuestro gobierno menos en estos últimos tiempos! Donde se nota el salidero buscando lo que su país de origen se les niega! ¡el colmo! Todo lo que logró hacer su gran talento artístico nuestro personaje, tiene mas merito, ya que el carecía de lo mas elemental para hacer sus pintas, el las hacia como Dios le daba licencia y por ultimo algunas veces dibujó sus obras en cuqluillas debajo de las mesas. 
Veamos en seguida parte de su vida de nuestro personaje. El servicio postal de los Estados Unidos presentó el pasado viernes 27 de marzo, una edición limitada de estampillas postales conmemorativas del artista migrante mexicano Martín Ramírez. La edición forever (para siempre) consiste en cinco sellos postales del servicio postal y fue presentada en una ceremonia en la galería Ricco-Maresca de New York. 
Martín Ramírez (1895-1963), fue pintor autodidacta, lírico, que emigró a los Estados Unidos en 1925 y que pasó la mayor parte de su vida adulta en hospitales psiquiátricos diagnosticado con esquizofrenia, es un sobresaliente y ejemplo de un artista marginal. 
Sus piezas, elaboradas con líneas precisas y bien definidas sobre los escasos materiales de que disponía, a menudo representan motivos de la vida campestre de México así como aspectos de la cultura popular moderna de los Estados Unidos. 
Sandra Fuentes Berain, consul general de México en New York, señalo durante la presentación: “las estampillas postales de Martín Ramírez sirven como una ventana directa a la experiencia del migrante mexicano que viaja a los Estados Unidos y se inicia una nueva vida en este país. Como muchos mexicanos Ramirez sufrió grandes dificultades” dijo la cónsul. 
En la ceremonia estuvieron presentes José Ph Corbett vicepresidente ejecutivo del servicio postal de los Estados Unidos; y Brooke Davis, curadora de obra de Ramirez. Junto con el lanzamiento de los sellos, la galeria organizó una exposición titulada: “ Martín Ramírez; forever” (para siempre), un especie de reconocimiento oficial. 19 obras estan en exhibición en la galería Ricco/Maresca. Catorce miembros de la familia del pintor asistieron a la ceremonia, algunos venidos de México. 
Hace algunos años una “madona” de Ramírez fue descubierta en la biblioteca del congreso. “los herederos de Ramírez luego hicieron un trato, parte venta regalo y así la pintura podría permanecer en la colección de la biblioteca del congreso”. 
Martín Ramirez nació en 1895 a los 30 años de edad dejo a su esposa embarazada y sus tres hijos en su nativo Tepatitlan, Jalisco y se vino a buscar fortuna a California, Estados Unidos, donde le tocaron los años de la gran depresión y a los seis años de llegado se encontraba en la calle, como muchos otros en ese tiempo. 
Sufrió trastornos mentales y en 1931 fue internado, primero en Stockton, Ca, después en 1948 en Dewitt State Hospital en Auburn, cerca de Sacramento y allí fue donde hizo los dibujos y collages por los que ahora se le conoce. 
Un profesor de psicología y artes visitante de la institución, Tarmo Pasto, vio los trabajos de Ramírez y comenzó a coleccionarlos. Ramírez dibujaba en los materiales que podía encontrar, como bolsas de papel, los papeles usados de las mesas de exámenes de los doctores y páginas de libros que el pegaba con engrudo hecho con papas y saliva. 
Sus obras reflejaban tanto las tradiciones mexicanas como la modernización del siglo xx: imágenes de vírgenes, jinetes a caballo y trenes entrando y saliendo de túneles proliferan. 
En el trabajo, junto con ondulantes campos de lineas concéntricas que describen paisajes, tuenes, etc. 
James Durfee que era engargado del pabellon 106, donde estaba Ramirez, declaró que la sala estaba llena de todo tipo de pacientes, algunos de los cuales eran violentos. “mi opinión era de que era muy temeroso de otros pacientes y por eso prefería esconderse a dibujar debajo de las mesas en cuclillas”. 
Ramirez hacia sus colores mezclando saliva con crayones y lápices de colores machacados. Usaba fósforos como pinceles para aplicar sus colores. Muchos de los dibujos están en hojas largas de papel de las mesas de examinar, con trenes que circulan dentro o fuera de túneles, carros que se transforman en tortugas numerosas madonas. 
Pero al momento de su muerte en 1963, muchas de las obras de Ramirez habian sido destruidas por personas del mismo hospital. Pero algunas fueron conservadas por Tarmo Pasto, el psicólogo interesado en la relación del arte y las enfermedades mentales. 
La mayoría de esas obras eventualmente llegaron a coleccionistas privados……..

No hay comentarios.:

Publicar un comentario