lunes, octubre 05, 2015

¿Día de muertos, noche de brujas o día de todos los Santos?

Los días pasan sin dar tregua a nada y nos dan reflejo de que somos, como somos y hacia dónde vamos. Los seres humanos vivimos de ciclos que se repiten, generando usos y costumbres que más tarde se transforman en leyes ya sean civiles o eclesiásticas o simplemente tradiciones. 
Hoy en día nos es común ver como el consumismo nos lleva de la mano y se vale de tradiciones con mucho fondo y sentido y las transforma en ganancias económicas. En este sentido hay mucha materia por hablar mes tras mes, pero hoy ya entrado el Otoño hablemos de esas festividades que involucran los últimos días del mes de Octubre y los primeros de Noviembre. Por principio de cuentas vallamos a Europa en la época medieval donde surgen los festivales de Otoño. Recordemos las temperaturas tan bajas que se presentan en este continente desde la mitad de esta estación hasta la primavera y que en aquellas épocas la mayoría de la sociedad tenía su sustento económico de manera directa de la agricultura y ganadería, para lo cual trabajaban arduamente en primavera y verano, al concluir, ésta era la época de la cosecha la cual para finales de Octubre quedaba cubierta la labor. Al término de esta actividad hacían sus festivales para convivir entre ellos y agradecer a sus deidades (para algunos la tierra misma) las bendiciones recibidas. Al mismo tiempo recordemos que en ciclo solar las horas luz se van reduciendo, generando noches más largas o de penumbras como muchos las llaman, dando pie a lo desconocido o al infra mundo, fue en Inglaterra donde surge la noche de brujas (recordemos que para la inquisición el termino de brujas era tan amplio que no solo se refería a astrónomos, científicos, médicos o a los hechiceros) esta tradición la pusieron al final del mes de Octubre para también dar festejo a aquello que no podían comprender y lo dedicaron al ocultismo al fi nal de los festivales de las cosechas, así mismo, quemaban toda la hierba mala y todo desecho de la cosecha como signo del maligno y hacían ritos de ocultismo . Esta tradición se extendió por toda Europa y llegó a Norte América, de donde se expandió al resto del continente como una plaga y como un grito de ruptura de valores y de falta de identidad. 
La iglesia Católica tomo cartas en el asunto para combatir al paganismo en general, pero en especial al anglosajón (con el cual tuvieron problemas a la separación de Enrique VIII) Y decide dedicarle una solemnidad a todos seres que han partido de este mundo en santa paz y así generar un día de luz después que muchos piden y viven un día de obscuridad. 
Muchas culturas han dedicado grandes monumentos al paso de esta vida a la otra y lo que para muchos es su regreso y otros como simple gratitud a la vida misma. Asi tenemos el Taj Mahal, las pirámides en Egipto, en el Perú y por su puesto las pirámides de México, aunque no solo en ellas se refleja lo que somos como nación en relación al día de muertos, es tan multicultural, como las tradiciones purépechas, las de la región del centro del país, o las del occidente. Muchos Méxicos en uno solo, lo que en ninguna parte falla es esa visión de la muerte y el mexicano eternamente enamorado de la flaca, la tica, etc. Cultura no hay en el mundo que se burle de ella fuera de nuestra idiosincrasia donde jugamos, nos burlamos y hasta la retamos día a día, le escribimos versos como a la novia y hasta en noche de luna, alegrados por unos tequilas, le llevamos serenata. No es que el mexicano no le tema a la muerte, si no que dentro de su fe ve a la muerte como un paso que se tiene que dar y cree que su legado perdurará en sus gentes, se va físicamente, pero su esencia se queda en sus actos, esto no implica que le deje de doler la muerte de un ser querido, más en su fe sabe que lo volverá a ver y que vida solo hay una, venimos de Dios y hacia el vamos, así trata de vivir al máximo para darle un tributo al creador. 
En nosotros está el dejarnos guiar por el consumismo de festividades no propias y de veneración al ocultismo o en vivir, festejar y fomentar nuestras Historias, Valores y Tradiciones.

HISTORIA, VALORES Y TRADICIONES
José Ignacio González Villalobos
 

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