domingo, febrero 07, 2016

Historia de la salvación

Basados en el libro de
JONÁS
De la Santa Biblia

Introducción 
El libro de Jonás es una narración, cuya héroe es un profeta del Reino del Norte. 
Esta narración graciosa critica, no a los idólatras o a los impíos, sino a los mismos judíos piadosos, que, encerrados en su nacionalismo, olvidan fácilmente que Dios es el Dios de todos los hombres. 
La historia de Jonás se hizo inmediatamente popular y Jesús la mencionará: 
— La conversión de los ninivitas (Lc 11,30)
— La comparación con los tres días que pasó Jonás en el pez (Mt 12,40) 

Capítulo 1 
Yavé manda a Jonás a Nínive 

1 La palabra de Yavé fue dirigida a Jonás, hijo de Amittay, en estos términos: 2 «Levántate, vete a Nínive, la ciudad grande, y predica contra ellos, porque su maldad ha subido hasta Mí.» 
3 Se levantó Jonás, pero fue para huir a Tarsis, lejos de la presencia de Yavé. Descendió a Jafa, donde encontró un barco que salía para Tarsis, pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos del rostro de Yavé. 
4 Pero Yavé envió un fuerte viento sobre el mar, causando una tempestad tan grande que el barco amenazaba hundirse. 5 Los marineros tuvieron miedo y cada uno invocaba a su Dios. Después echaron la carga del barco al mar para sacarle peso. Jonás, mientras tanto, había bajado al fondo del barco para tomar descanso, y dormía profundamente. 6 El capitán se acercó a él y le dijo: «¿Cómo estás durmiendo? Levántate, invoca a tu Dios, quizá se acuerde de nosotros y no pereceremos.» 
7 Después se dijeron unos a otros: «Echemos suertes para saber quién nos trajo ese mal.» Echaron suertes y la suerte cayó en Jonás. 8 Entonces le dijeron: «Tiene que haber un causante de nuestra desgracia 
10 Aquellos hombres tuvieron gran miedo y le dijeron: «¿Qué es lo que has hecho?» Pues ahora esos hombres sabían que huía de la presencia de Yavé. 11 Le dijeron: «¿Qué haremos contigo para que se calme el mar?» Pues el mar se embravecía. 
12 Jonás les contestó: «Llévenme y arrójenme al mar, y éste se calmará, porque sé que por culpa mía les ha sobrevenido esta tempestad.» 13 Pues, por más que los marineros se esforzaban remando por alcanzar tierra, no podían, y el mar cada vez se ponía más agitado. 14 Entonces invocaron a Yavé y le dijeron: «Oh Yavé, no nos hagas perecer a todos por causa de este hombre, ni nos consideres culpables de su muerte, ya que tú, Yavé, has obrado todo según deseabas.» 
15 Luego, llevando a Jonás, lo tiraron al mar, y el mar calmó su furia. 16 Aquellos hombres temieron a Yavé y con gran respeto le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos. 

Capítulo 2 
Jonás en el vientre del pez 

1 Yavé ordenó a un gran pez que tragara a Jonás, y Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez. 
2 Entonces Jonás dirigió esta oración a Yavé, su Dios, desde el vientre del pez: 

3 «En mi angustia llamé a Yavé 
3 y me respondió, 
3 grité desde el lugar de los muertos 
3 y tú oíste mi voz. 
4 Me habías arrojado en el corazón del mar, 
4 y la corriente me cercaba, 
4 tus olas y tus remolinos pasaban sobre mí. 
5 Y dije: He sido arrojado de tu presencia, 
5 nunca más veré tu santo templo. 
6 Me subían las aguas hasta el cuello, 
6 el abismo me rodeaba, 
6 las algas se enredaban en mi cabeza. 
7 A las raíces de los montes descendí, 
7 al país cuyos cerrojos se cierran para siempre, 
7 pero me hiciste subir de la fosa, 
7 ¡oh Yavé, mi Dios! 
8 Cuando en mí se me desfallecía el alma, 
8 me acordé de Yavé, 
8 y mi oración llegó a ti, a tu santo templo. 9 Los que sirven los ídolos vanos 
9 sacrifican sus esperanzas 
10 pero yo en acción de gracias 
10 te ofreceré un sacrificio y cumpliré mis votos: 
10 de Yavé viene la salvación.» 
11 Entonces Yavé dio orden al pez y éste vomitó a Jonás sobre la tierra. 

Capítulo 3 
Conversión de Nínive 

1 Por segunda vez la palabra de Yavé llegó a Jonás y le dijo: 2 «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y anuncia lo que Yo te diga.» 
3 Se levantó Jonás y fue a Nínive, como se lo había ordenado Yavé. 3 Nínive era una ciudad muy grande. Se necesitaban tres días para atravesarla. 4 Jonás entró en la ciudad e hizo un día de camino pregonando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.» 5 Los ninivitas creyeron en la advertencia de Dios y ordenaron un ayuno, y se vistieron de saco desde el mayor al menor. 6 La noticia llegó hasta el rey de Nínive, que se levantó de su trono, se quitó el manto, se vistió de saco y se sentó sobre cenizas. 
7 Luego hizo publicar esta orden en Nínive: «Hombres y bestias no comerán ni beberán nada. 8 Que se vistan de saco y clamen a Dios insistentemente. Que cada uno se corrija de su mala conducta y de sus malas obras. 9 ¿Quién sabe si Dios se arrepentirá y cesará su enojo, de manera que no nos haga morir?» 
10 Al ver Dios lo que hacían y cómo se habían arrepentido de su mala conducta, se arrepintió Él también y no los castigó como los había amenazado. 

Capítulo 4 
Dios ama a todos los hombres 


1 A Jonás esto no le gustó nada, y se enojó. 2 Se dirigió a Yavé y le dijo: «Ah, Yavé, es exactamente lo que yo preveía cuando estaba todavía en mi tierra, y por esto traté de huir a Tarsis. Yo sabía que tú eres un Dios clemente y misericordioso, paciente y lleno de bondad, siempre dispuesto a perdonar. 3 Oh Yavé, te ruego que tomes mi vida, pues ahora es mejor para mí morir que vivir.» 
4 Yavé le contestó: «Jonás, ¿crees tú que tienes razón para enojarte así?» 
5 Pero Jonás salió de Nínive y se hizo una cabaña al este de la ciudad, para ver lo que sucedería a la ciudad. 
6 Entonces Yavé Dios hizo brotar una planta de ricino que creció por encima de Jonás para dar sombra a su cabeza y así calmarlo de su enojo. Jonás se alegró mucho por la planta. 
7 Pero al día siguiente, al amanecer, Yavé mandó un gusano que malogró la planta y la secó. 8 Al salir el sol, Yavé hizo soplar viento caliente desde el este. 
8 El sol acaloró tanto a Jonás que éste se desmayó. Se deseó la muerte y dijo: «Mejor es morir que vivir.» 
9 Entonces Yavé le preguntó: «¿Te parece bien enojarte por este ricino?» Jonás respondió: «Sí, tengo razón para estar enojado hasta el punto de querer morir.» 
10 Yavé le replicó: «Te afliges por un ricino que no te ha costado trabajo alguno y que no has hecho crecer, que en una noche ha nacido y en una noche ha muerto. 
11 ¿Cómo, pues, Yo no voy a tener lástima de Nínive, la gran ciudad, donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir el bien y el mal, y gran cantidad de animales?» 

Nota: En esta ocasión se transcribió la totalidad del libro de Jonás. La versión aquí plasmada se tomó de la “Biblia Latinoamericana” Edit. Verbo Divino.

Por Javier Contreras

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