domingo, mayo 08, 2016

Pinceladas para reflexionar

Una pintura puede llevarse días, meses o años, no lo sabemos y muchas veces ni el artista conoce el tiempo que le llevara, pero una pincelada… es solo el inicio de la magia, es el caminar por el sendero de la imaginación, en búsqueda de una expresión que cause impacto por su belleza o su misterio, me encanta ver las pinceladas en los cuadros de oleo o de acuarela, no veo la perfección de lo que se terminó sino el principio que lo creo, una pincelada dice más que mil palabras. 
La pincelada única es el origen de todas las cosas, la raíz de todos los fenómenos; su función es manifiesta para el espíritu y se oculta en el hombre, pero el público la ignora...La pintura emana del intelecto plasmado en sentimientos confusos; ya se trate de la belleza de montes, ríos, personajes y cosas, o de la esencia y el carácter de los pájaros, los animales, las hierbas y los árboles, o de los tamaños y las proporciones de los viveros, los pabellones, los edificios y las explanadas, no se podrán comprender sus razones ni agotar sus variados aspectos si, en última instancia, no se domina la inmensa mesura de la pincelada única. Por muy lejos que vayas, por muy alto que subas, has de dar primero un simple paso, ¿Qué sucede en este momento con el pintor? ¿Un lienzo vacío inicia con una pincelada? O la pincelada es inicio de una idea que será transformada en una obra acabada por el pintor, ¿o es solo la espera de que la magia aparezca? 
Así, la pincelada única lo abarca todo, hasta la más inaccesible lejanía, y de diez mil millones de pinceladas, no hay una cuyo comienzo y final no moren en esta pincelada única, cuyo control pertenece sólo al hombre. Por medio de la pincelada única, el hombre puede restituir en miniatura una entidad mayor sin perder nada de ella: es creador, es mago, es un espíritu errante en busca de colores que formen una idea insólita, es a partir del momento en que el espíritu se forme primero una clara visión de ella, el pincel irá hasta las raíces de las cosas...(En el trazado de una pincelada), si no se pinta con la muñeca libre, resultarán errores de pintura. Y esos errores a su vez harán que la muñeca pierda su inspirada soltura. 
Los giros del pincel deben resolverse con un solo movimiento, y la suntuosidad debe nacer de los movimientos circulares, reservando al mismo tiempo un margen para el espacio. Los finales del pincel deben ser tajantes, y sus ataques, incisivos. Es preciso ser hábil por igual con las formas circulares y angulares, rectas y curvas, ascendentes y descendentes; el pincel va hacia la izquierda, hacia la derecha, en relieve, en hueco, brusco y resuelto, se interrumpe abruptamente, se alarga oblicuamente, tan pronto corre como el agua hacia lo hondo, tan pronto salta hacia lo alto como la llama, y todo ello con naturalidad y sin forzar. ¿Pero es solo una pincelada? Todo el universo plasmada en belleza por el artista nació de una pincelada que se quiso eternizar, y este poder pertenece a los pintores que rescatan de la nada la imaginación de la belleza. 
Que el espíritu esté presente por doquier... y los más variados aspectos podrán expresarse. Dejándose llevar por la mano, con un gesto, se aprehenderá tanto la apariencia formal como el impulso interno de los montes y los ríos, de los personajes y los objetos inanimados, de los pájaros y las bestias, de las hierbas y los árboles, de los viveros y los pabellones, de los edificios y las explanadas; se pintarán del natural o se sondeará su significado, se expresará su carácter o se reproducirá su atmósfera, se revelarán en su totalidad o se sugerirán de manera elíptica. 
Aun cuando el hombre no entendiera su realización, semejante pintura habrá de responder a las exigencias del espíritu. Pues se ha disociado la suprema simplicidad, y así se ha establecido la norma de la pincelada única. Una vez establecida esta norma, lo infinito de las criaturas se ha puesto de manifiesto. Por ello ha sido dicho: “Mi vía es la de la unidad que abarca lo universal”. Las manos del pintor encierran el poder de transformar lo intransformable en explicita belleza . 
Una pincelada puede ser transformadora de: Acuarela, bodegón, mezcla, óleo, blanco, paisaje, retrato, fresco, gama, boceto, caricatura, oscuros, claroscuro, retrato, desnudo, renacentista, mural, escenografía, romántico, religioso, batalla, autorretrato, esbozo, escenificación, lienzo, pincelada, matiz, modernista, caballete, lápiz, carboncillo, tono, óleo, paleta, expresionista, toque, realista, tenebrismo, témpera, brocha, cálido, barroco, suelta, frío, luminoso, surrealista, temple, histórico, ocre, cubista. Todo lo perteneciente al mágico mundo del pintor.

Por Maverick

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